sábado, 24 de agosto de 2013

Cleveland - Parte 2

Allá por Junio de 2012, me propuse crear un blog, a modo de bitácora, donde contara experiencias vividas, lugares lindos para visitar, que sirviera para dar consejos o simplemente, donde pudiera escribir un poco y rememorar grandes recuerdos. En ese momento, contaba únicamente con un único viaje "grande" en mi haber, con lo cual, terminaría de contar mis relatos a los pocos meses y luego quedaría a la espera de una nueva experiencia para volver a empezar a escribir. Sin embargo, el destino es tan imprevisible, que hoy, apenas un año y poco después, son cuatro los viajes que tengo para relatar.

Este post sigue la línea del anterior y corresponde a la ciudad de Cleveland, Ohio. Si aún no leíste la entrada anterior, te conmino a que des click en el siguiente enlace:



Estábamos en el aeropuerto, ya teníamos las valijas con nosotros, era hora de hacernos con el auto que habíamos reservado previamente. Averiguamos y nos dijeron que debíamos ir a otro edificio anexo, donde estaban las rentadoras y que un ómnibus nos llevaría gratis, con lo cual, hacia allí fuimos. Fuera del aeropuerto, existe un servicio de traslado a quienes rentan autos, mediante un sistema de buses con una frecuencia bastante alta (por las cuentas que saqué, alrededor de uno cada diez minutos). Por dentro son buses normales, aunque con un espacio central donde se dejan las valijas (por si no me expreso del todo bien, no van en ninguna bodega, sino con los pasajeros). Llegamos a un edificio bastante más chico que el aeropuerto, pero muy bien cuidado. Tenía un aire al aeropuerto de Carrasco en una versión (aún más) reducida. Allí nos hicimos con un Chevrolet Spark que terminó siendo nuestro compañero de ruta por las autopistas de Ohio.

Luego de meter medio a prepo las valijas, partimos hacia el hotel. Teníamos reserva en "La Quinta Inn", que es una cadena de hoteles medio pelo. Sin embargo, cuando llegamos encontramos todo muy ordenado, prolijo y cuidado, mejor de lo que esperábamos según los comentarios que nos habían hecho. Luego de dejar todas nuestras pertenencias, partimos hacia el parque Cedar Point, razón cuasi excluyente por la cual habíamos ido a parar a Cleveland. Guiados por los mapas de nuestros smartphones, comenzamos el viaje. Entiéndase que íbamos siguiendo un mapa y NO teníamos contratado un GPS que realmente te guía y te calcula el mejor camino, con lo cual, estábamos un tanto limitados (más de lo habitual). En el camino, nos cruzamos con una cadena de restaurantes mexicana, llamada Chipotle. Un lugar similar a este:




Dado que había hambre en el cuadro, paramos para almorzar. En búsqueda de sabores nuevos, se me ocurrió ponerle una salsa medio picantona a la comida (que era una ensalada con unos pedacitos de carne entreverados). Lo cierto, es que la salsa, lejos de ser picantona, era bastante picante y de hecho, tampoco era la más jodida. Creo que por el hambre que tenía pude liquidar el plato sin problemas, aunque bueno, necesité arriba de un litro de jugo de limón para bajarlo. Pese a esto, la comida es muy rica y barata, con lo cual, dedito para arriba para Chipotle.

Seguimos viaje. Luego de perdernos durante un momento y de algunos intentos fallidos de incorporarnos a la autopista, logramos encausarnos. Luego de una media hora, estábamos llegando al parque.

Cedar Point es un parque de atracciones ubicado en la ciudad de Sandusky, a una hora aproximadamente de Cleveland. Durante los últimos quince años, ha sido votado como el mejor parque de diversiones del mundo y actualmente cuenta con la mejor montaña rusa del mundo (Millennium Force). Recibe arriba de tres millones de visitantes en el año, aunque en realidad, abre únicamente entre Mayo y Octubre. Cedar Point cuenta con más de 70 atracciones, 17 de las cuales son montañas rusas (varias de ellas, entre las mejores del planeta). Por dentro está ambientado de una forma similar a algún parque de Disney, con construcciones que imitan a casas del lejano oeste o a cuentos de fantasía.

Uno de los grandes errores de nuestra ida a Cedar Point y que hasta hoy me lamento, fue no haber pagado los 20 usd extra para sacar el Fast Lane. Dicho de otra forma, se paga un poco más para tener preferencia en la cola de los juegos, por lo cual, esperas de más de treinta minutos o una hora, podrían haber sido considerablemente más cortas. En fin. La primera atracción a la que subimos se llama Gate Keeper, que es la última que fue inaugurada en el parque, con un costo de entre 25 y 30: usd. En esta primera montaña rusa, descubrimos que Cedar Point merecía más de las siete horas que teníamos planificado dedicarle. También descubrimos que las montañas rusas del parque estaban alucinantes. La siguiente foto muestra a Gate Keeper:



Continuamos por uno de los senderos que habíamos marcado en el mapa. Las siguientes atracciones fueron Raptor (fue inaugurada en 1994, rompiendo records de altura y velocidad, hoy es una más), Iron Dragon (una de las más livianitas a las que nos subimos) y Mantis. Al igual que Raptor, Mantis en su momento rompió varios records y una de las peculiaridades que tiene es que no vas sentado en la misma, sino parado. La experiencia es totalmente distinta a la del resto de las montañas rusas, dado que vas con otra tensión en el cuerpo, pero es absolutamente disfrutable y te dan ganas de subir nuevamente.

Llegados a esa altura del parque, nos encontramos enfrente a Millenium Force. La cantidad de gente que esperaba afuera era abismal, por lo cual, decidimos probar un juego afuera, en el cual, si lograbas hacer caer una ficha en un determinado lugar, ganabas pasar directamente al juego, evitando la cola. Jugamos. Perdimos. Tuvimos que esperar arriba de dos horas para poder subir y este fue el momento donde más lamentamos no sacar el Fast Lane. Pero bueno, tal como dije anteriormente, es la mejor montaña rusa del mundo por destrozo. Así de simple. Tiene un poquito más de 2 km de largo, casi 100 metros de altura y va a 150 km/h. Son 2 minutos y 20 segundos de pura adrenalina, vértigo y velocidad, totalmente no recomendable en caso de haber ingerido algún sólido en las últimas dos horas. La gente salía secándose los ojos y sonriendo, cosa que no entendimos hasta experimentar Millennium Force. Producto de la velocidad, te terminan llorando los ojos. Por otra parte, producto también de la velocidad, te terminás tragando decenas de mosquitos e insectos varios, mientras que otros, perecieron en mi camiseta. Afuera de la atracción estoy convencido de que tendrían que poner una tabla de información nutricional. En la siguiente foto, puede verse la altura del animalito este:



Mientras que en la siguiente, la velocidad y las caras de los pasajeros:



Finalmente, un video de Millennium Force:



Lamentablemente, el video no aporta las mismas sensaciones que uno siente estando ahí arriba. Pese a esto, los invito a mirar el tamaño de las cosas cuando el carro está arriba del todo, un instante antes de comenzar a caer.

Cuando salimos de Millennium Force, eran casi las 10 pm, hora en la que Cedar Point cierra sus puertas. Cabizbajos, comenzamos nuestra retirada, hasta que notamos que varias de las atracciones continuaban en funcionamiento, con lo cual, desaforados, volvimos a nuestro camino. Se nos apareció un gigante de madera denominado Mean Streak. Actualmente, es una de las atracciones de madera más altas, largas y veloces del mundo. Dado que no tenía cola de gente esperando, corrimos todo el recorrido hasta llegar a los carros. La experiencia estuvo genial, el hecho de que fuera de madera, cambia totalmente los sonidos que se sienten. Haber subido de noche, le dio un toque de misticismo e intriga, dado que no tenías idea como seguía o hacia dónde se dirigiría el carro.

Corriendo otra vez, nos encontramos con Cedar Creek Mine Ride, una montaña rusa de madera bastante simplota (en comparación a todas las anteriores) pero también muy disfrutable. Finalmente, llegamos a Gemini, una de las montañas rusas más antiguas del parque (y al igual que muchas de ellas, en su momento rompió diversos records). Tal como surge de su nombre, en esta atracción hay dos carros gemelos (uno rojo y el otro azulado) que juegan una carrera. Gemini es una montaña rusa de acero, con estructura de madera, totalmente recomendable en caso de ir.

A esta altura de los acontecimientos, notamos que ya estaba todo cerrando y que era el momento de partir. Nos quedó en el tintero subir a algunas otras atracciones (a las que creo hubiésemos llegado en caso de comprar el Fast Lane), pero bueno, bastante hicimos para el poco tiempo que estuvimos. Recuperamos el Spark y volvimos a Cleveland.

En la entrada siguiente, cuento la media jornada vivida en nuestra primera ciudad destino.

martes, 20 de agosto de 2013

Cleveland - Parte 1

Cuando uno se pone a analizar un mapa de los Estados Unidos, casi instantánea como inesperadamente, tiende a posar su mirada sobre determinadas ciudades, léase: NYC, Miami, San Francisco, Las Vegas, Washington y algunas otras más. Luego de ese golpe de vista inicial y consciente de que mantiene inexplorado un 99% del mapa, seguramente se intente divisar otros lugares (un poquito) menos conocidos, como Chicago, Boston o Houston. Es altamente posible que se procure, también, localizar lugares famosos, como el cañón del Colorado, Disney o cosas así. Sin embargo, me jugaría un bidón de Coca Cola, que serán pocos quienes intenten ubicar a Cleveland en el mapa.

Luego de la introducción anterior, el lector avispado y con buena capacidad de síntesis, podrá llegar rápidamente a la conclusión de que, en esta entrada, voy a hablar de la ciudad de Cleveland. Enhorabuena chaval, le has dado en la tecla!

Sin embargo, para no romper con el ritual, dejo un enlace a la primera entrada:


Ahora sí. Al igual que con el resto de las ciudades, me veo tentado a dar una dosis de cultura general de la ciudad, sin embargo, comprendería perfectamente que desde que vio el título, el lector se estuviera preguntando: "A qué (carajo) habrá ido este tipo a Cleveland?" De hecho, cuando comenzamos a planificar el viaje, seré sincero, yo me pregunté algo parecido. La razón es bien simple, hay un parque de diversiones a una hora de distancia, llamado Cedar Point. Este parque, ha ganado durante los últimos 15 años el premio al mejor parque de diversiones del mundo. Por otra parte, una de sus montañas rusas (Millennium Force) es la actual ganadora del premio a la mejor del mundo. Creo que ya di argumentos suficientes para explicar el motivo de mi viaje.

Cleveland es una ciudad al noreste del estado de Ohio, a la orilla sur del Lago Erie. La ciudad fue fundada en el año 1796 y cuenta actualmente con aproximadamente 400.000 habitantes, aunque arriba de dos millones en su área metropolitana. En un estudio del año 2005, Cleveland fue elegida como una de las ciudades más habitables de los Estados Unidos y la mejor para realizar encuentros de negocios. Sin embargo, la ciudad debe afrontar algunos problemas de seguridad (muchos estadounidenses la consideran una ciudad insegura), de pobreza localizada en determinadas zonas y de educación pública.

La siguiente es una foto nocturna (que no es de mi propiedad) de Cleveland, pese a ser una ciudad chica, podrán apreciar que es realmente bonita:


Este viaje se produjo en el mes de Agosto de 2013, luego de varias semanas de planificación. De hecho, era el viaje al que íbamos mejor preparados, incluso con una especie de itinerario armado, cosa de asegurarnos poder visitar aquellos lugares que más nos llamaron la atención en la investigación previa. Creo que no lo mencioné anteriormente, pero íbamos a llegar a la ciudad al mediodía de un miércoles y la íbamos a abandonar el jueves siguiente a las 5 pm, por lo cual, teníamos que andar rápido cosa de visitar todo lo planeado. Sin embargo, pese a nuestra minuciosa investigación, planificación y organización, todos los planes se cayeron apenas subimos al avión.

"Una serie de eventos desafortunados" es una serie de libros de ciencia ficción, cuyo título, no podría reflejar mejor lo que vivimos esa noche en el aeropuerto. Intentaré hacer un resumen de los aconcecimientos en algunas pocas líneas, de forma de no aburrirla demasiado. Haré un breve punteo:
- Teníamos hablado un taxi para que nos pasara a buscar a las 18.30 hs, taxi al que terminamos subiendo casi a las 19 hs por no tener todo el equipaje pronto. 
- Llegados al aeropuerto, la máquina de autoservicio (para hacer el check-in) estaba rota. 
- Estaba en nuestros planes entrar a la sala VIP del aeropuerto de Carrasco en el tiempo libre que nos quedaba. Evidentemente (y por como viene la mano), no pudimos entrar ambos (el motivo no viene al caso).
- Esperando antes de subir al avión, me cruzo con el peluquero Roberto Giordano quien iba moviendo su cabeza con glamour (?)
- Pese a tener varios vuelos encima, eligen a mi amigo para hacerle el chequeo de seguridad antes de subir al avión (chequeo que le hacen a 5 personas en 300).
- Una vez que subimos al avión, todo parecía normal, hasta que el capitán anunció problemas técnicos en la nave, por lo cual no despegaríamos hasta que no fueran resueltos. Tres horas después, estabamos descendiendo nuevamente en el aeropuerto de Carrasco. El vuelo había sido demorado hasta el día siguiente a las 19 hs, con lo cual, el plan de visita de un único día a Cleveland se veía trunco.
- Dado que únicamente nos dieron un vasito de agua durante las tres horas de espera, fuimos a Mc Donald's a comprar un combo. Me olvido de la promoción del Sundae de regalo. Caliente por tal descuido, me pido el combo agrandado. Cuando me voy a sentar, se me cae la bebida. Alto enchastre. Genial.
- Durante la cena, reprogramamos todo el viaje moviendo todas las estadías y reservas un día para adelante, sin embargo, los amigos de American no quisieron hacerse cargo de los gastos del hotel de Cleveland por la noche que no nos íbamos a quedar, pese a haber sido reservado en su propia página web.
- Finalmente, nos habían ofrecido quedarnos en un hotel en Montevideo. Imaginando sería un Sheraton o algo así, voy a averiguar. Luego de idas y venidas, me responden que era únicamente para extranjeros.

En fin, al día siguiente, partimos a las 21 horas sin ningún tipo de inconveniente. Llegados a Miami, entramos a la sala VIP, donde pudimos estirar las piernas, desayunar abundantemente sin preocuparnos por el tiempo e incluso sacar las entradas para el parque de diversiones. Luego, subimos al avión hasta nuestro primer destino, al que llegamos sin sobresaltos. Aparentemente, la mala racha había quedado atrás. Nótese que la palabra aparentemente y la condicionalidad de la frase anterior, no son casualidad y que, por el contrario, la mala racha nos acompañó en muchos momentos del viaje.

Lo último que voy a decir en esta entrada, es que el aeropuerto de Cleveland es realmente chico comparado con las dimensiones de otros de Estados Unidos. Pese a esto, es más del doble de grande que el de Carrasco y con bastante más movimiento. En sus interiores, tiene bastantes decoraciones, la mayoría relativas al "Rock and Roll, Hall of Fame and Museum", con guitarras y paisajes del lugar. En próximos relatos contaré nuestra experiencia en el lugar. La siguiente imagen es de mi autoría y muestra lo que comentaba antes acerca de la cartelería:


Listo, no aburro más. Intentaré seguir en breve con los relatos. Resta hablar del museo del rock, de Cedar Point, del submarino, de la billetera, del Spark! En fin, hay mucho por contar!

domingo, 18 de agosto de 2013

Boston - Parte 3

Es raro. En su momento, me había propuesto escribir por lo menos una vez a la semana, como forma de rememorar grandes recuerdos, pero a su vez, para darme cuenta cuánto me gusta viajar y conocer cosas nuevas. De esta forma, cuasi inconscientemente, uno se predispone a pensar en el asunto, a pensar en viajar nuevamente, con el válido razonamiento de querer repetir aquello que uno ha disfrutado enormemente. Incluso, he llegado al extremo de tener de fondo de escritorio un paisaje de NYC, tanto en el laptop como en la PC del trabajo, como forma de recordar, día tras día, que tengo que volver.

Pese a esto, la última entrada que recuerda este blog, corresponde al mes de Marzo de 2013, es decir, de hace casi cinco meses. Como siempre, facultad, trabajo y viajes (para variar!) han conspirado en contra de la asiduidad de mis relatos. 

Sin más, intentaré volver a la línea de historias, que si no recuerdo mal, nos situaba en la ciudad de Boston, en esa visita fugaz de mediados de Enero de 2011. Para leer la entrada anterior, click en el siguiente link:


Antes de seguir con el hilo argumental, me permito un breve impasse para resaltar que acabo de notar que tanto esta entrada, como la anterior, comienzan con la frase: "Es raro.". Es raro.

Ahora sí. Terminamos nuestra visita por el Museo de Ciencia de Boston y decidimos ir a conocer el campus de Harvard. Sinceramente, no tengo el recuerdo totalmente fresco de toda esta experiencia, por lo cual, me guiaré por fotos, imágenes vagas que flotan por mi cabeza y lo que no recuerde, intentaré que pase lo más desapercibido posible.

Sin embargo, antes del relato, un poco de cultura general. Harvard es una universidad privada que fue fundada en el año 1636 (si, 1636!) que se encuentra localizada en Cambridge, Massachusetts, contando aproximadamente con 6.700 estudiantes de grado y 13.000 de posgrado, siendo la institución de enseñanza superior más antigua de los Estados Unidos. Es la mejor universidad del mundo según varias calificadoras internacionales.

Llegamos al campus de Harvard a través del subte, como casi siempre en este tipo de ciudades. Quien haya visto la película "La Red Social", donde se habla de Facebook y su proceso de creación, seguramente recuerde imágenes como la siguiente (por más que en la película creo que no hay escenas con nieve).


Son múltiples los edificios en el campus. Por su forma y distribución, se me antoja a que muchos de ellos (similares a los de la foto) son residencias estudiantiles. Es más, no me extrañaría que estén divididas según las fraternidades (onda theta-gamma-alpha), pero bueno, eso es más hipotético que real. Anduvimos paseando un poco por sus alrededores, tomando fotos con un tal John Harvard (para los despistados, el que dio nombre a la Universidad) y conociendo la zona. En el mismo predio, hay una especie de capilla/iglesia, que estaba cerrada a esa hora.

Continuando con la recorrida, encontramos un edificio que parecía servir para el dictado de clases. Entramos. Efectivamente, confirmamos nuestra teoría. Una de las mayores decepciones, fueron los salones. Por algo que desconozco, me esperaba algo totalmente distinto, a fin de cuentas, una de las mejores univesidades del mundo, debía tener algo diferente. Pero no. Me encontré con pasillos apenas más amplios que los de mi facultad, salones en formato de anfiteatro (si no recuerdo mal) y quizás el entorno un poco más decorado. Pero nada muy loco. Por otra parte, también vimos un salón lleno de computadoras de escritorio, que se me ocurre podría ser un laboratorio de informática, pero no sé si sería realmente. Otra mini decepción, fue no encontrar ningún cartel nomenclator que indicara que uno estaba en Harvard, estuvimos varios minutos buscando para sacar una foto, pero nada.

Al igual que múltiples universidades de Estados Unidos, Harvard cuenta con una tienda donde se pueden comprar distintos productos relacionados al instituto, desde libros de texto, hasta remeras, gorros, llaveros, y casi cualquier artículo que uno pueda imaginar. Hicimos una breve visita, en la cual me hice de una taza con el escudo de Harvard y seguimos viaje.

Dado que en la ciudad habíamos conseguido alojamiento gratis, se nos ocurrió la brillante idea de invitar a los dueños de casa a cenar a algún lugar. Evidentemente, sin conocer Boston, les dijimos que hicieran los honores y fueran ellos quienes eligieran el sitio, a fin de cuentas, qué podría pasar? 

Antes de continuar, entiendo necesario hacer una pequeña aclaración. Dado que nuestro viaje era de arriba de tres semanas, solíamos almorzar y cenar en lugares de comida rápida y/o barata, cosa de no desprendernos de demasiados dólares en cada ingesta. Sigo.

Nos encontramos con los dueños de casa, quienes nos llevaron a un sitio que al menos desde afuera, no tenía mucho aspecto de nada. Entramos, nos ubicamos y nos trajeron el menú. Lo único que voy a decir, es que comí los mostacholes más caros de mi vida y que el costo de la idea fue de (algo así como) u$s 230 (y eso que los dueños de casa pagaron el vino y la propina, sino se iba a 300 fácil). Nunca había perdido tanto dinero en tan poco rato, hasta hace algunas semanas en Miami (ya llegará esa historia).

Lo cierto, es que una vez finalizada la cena y para quemar los pocos dólares que aún nos quedaban, salimos a romper la night en Boston. Va, en realidad, nos metimos a un típico bar de Estados Unidos, con una barra central rectangular y múltiples LCD, a tomar unos tragos para matar el frío. Nada raro ni ultra loco. Una vez terminada la joda, emprendimos marcha hacia nuestro alojamiento. Como detalle de esa caminata al frío, resalto que infringí una regla medio jodida (que no hubiera estado bueno si me agarraba la cana y dejo al lector imaginarse qué pude haber hecho), y que nos clavamos una muzzarella en Papa John's Pizza.

Finalmente, llegamos al apartamento, donde pasamos la noche. Para terminar el capítulo Boston, teníamos boletos para ir a NYC en un ómnibus que salía a eso de las 6 am. Por alguna razón rara, le erramos al horario y perdimos el bus. Diga que el tipo de la empresa se la jugó y nos dejó subirnos en el turno siguiente, 20' después.

Listo, terminé con Boston. Felizmente aún me quedan varias ciudades por escribir, con lo cual, tendré que decidir en estos días por dónde sigo. Gracias por llegar hasta acá!

viernes, 29 de marzo de 2013

Boston - Parte 2

Es raro. Casi todas las ciudades en las que he estado, me han dejado una gran impresión y la gran mayoría de ellas, las ganas de volver. Sin embargo, esa sensación (no se por qué) Boston no me la dejó. Lo gracioso, es que pensando en retrospectiva, el día y pico que paseamos por la ciudad (además de ser bastante intenso) fue muy disfrutable. Supongo que puede llegar a deberse por cuatro motivos, a saber: 

1) El paseo duró realmente poco, estuvimos un día completo y dos noches, con lo cual, uno no se acostumbra al lugar cuando ya se tiene que ir. Esa podría ser una de las explicaciones.
2) Era la ciudad inmediatamente anterior a la ida a New York, con lo cual, quizás con cualquier otra ciudad me hubiese pasado lo mismo y no la habría disfrutado lo suficiente.
3) La noche anterior a irnos, pagamos una cena de arriba de 200 dólares. Más adelante, detalles.
4) Todas las anteriores.

Ahora me doy cuenta que volvería a Boston y le daría una segunda oportunidad, aunque estaría al menos tres días, de forma de "conocerla" un poquito más.

Si estás por acá, te recomendaría que leas mi entrada anterior de Boston. La encontrás en el siguiente enlace:



Ya habíamos recorrido el MIT lo suficiente. Ya habíamos recorrido (un poco) el campus y entrado a alguno de sus edificios. Ya habíamos comprado algún que otro recuerdo para que sirviera de testigo a futuras generaciones (?). Ya habíamos sacado algunas fotos (incluído el iglú que comenté en la entrada anterior). Era hora de partir.

Estaba en nuestros planes conocer el museo de ciencia de la ciudad. No recuerdo si nos habían recomendado que lo visitáramos, o si fue producto de nuestra minuciosa investigación, lo cierto es que hacia allí partimos. Sin embargo, optamos por pasar antes por el "Old City Hall" de la ciudad. Es un edificio que por el tipo de construcción, parece ser bastante antiguo y lujoso. No entramos al mismo, aunque aprovechamos para sacarnos una foto con una escultura de un burro que había afuera. No tengo ni idea cuál era el significado de la misma, pero bueno, allí estaba, algo tendría que representar imagino. La siguiente foto es bastante fiel al escenario con el que nos encontramos, salvo que el burro que nosotros vimos, no tenía la capa de nieve que tiene este.




Pese a eso, imagino que estaría recién quitada, porque como comenté varias veces ya, había muchísima nieve en la ciudad ese invierno.

Un par de cuadras después del "Old City Hall", atravesamos una plaza. No tengo idea su nombre o si era importante o no. El lector se preguntará entonces por qué comento esto. Por lo siguiente: la plaza tenía (al igual que muchos lugares en USA) wifi gratis, con lo cual, enfermitos nosotros, anduvimos a paso lento por la misma captando algo de señal y actualizando nuestras redes sociales, leyendo mails y todo eso que se hace en internet. Un grupo de palomas (realmente grande) andaba todo junto por la plaza, como si hubiera alguien que las estuviera alimentando. Sin medir riesgo pasamos junto a la "manada" de plumíferos, que para sorpresa nuestra, comenzaron a seguirnos desafiantes. En fin, fue medio bizarro apurar el paso porque un grupo de palomas te persigue, pero bueno, eran muchas y tenían aspecto de malas.

Antes de llegar al museo, pasamos por el Boston Harbor. Básicamente es un puerto, donde había un par de barcos amarrados. Por lo que leí, es un puerto natural y se puede apreciar una vista muy linda desde allí, creo que incluso la nieve le daba un encanto medio especial. Pero no voy a entrar en demasiado detalle dado que no estuvimos mucho rato, pero es recomendable para visitar en caso de estar varios días por la ciudad.

Finalmente, y luego de toda la redacción previa, llegamos al museo de ciencia de Boston. Como todo museo que pude visitar en los Estados Unidos, era realmente grande e interesante, necesitando un día para poder apreciarlo en su totalidad. Tiene muchas secciones, cada una dedicada a una parte o sector de la ciencia. En particular, me resultó muy interesante una exposición de fauna, en la que mostraban réplicas de animales ya extintos o a punto de extinguirse. En algunas vidrieras, también mostraban algunos de diferentes especies, pero que sin embargo tenían un pasado común del cual habían evolucionado de una forma distinta. En otro sector del museo, había alguno de las creaciones más famosas de los más grandes inventores de la historia. La siguiente foto por ejemplo, muestra la bomba de agua diseñada por Leonardo Da Vinci:



Continuamos caminando por el museo, hasta encontrarnos con un área exclusivamente dedicada a la historia del ferrocarril y del tren, mostrando cómo han ido evolucionando a lo largo de los años, desde los primeros esbozos y maquetas de los mismos, quizás pertenecientes a los 1800s, hasta réplicas de la diversa maquinaria que se ha ido utilizando, mostrando cómo la evolución tecnológica afectó al tren.

Otro sector muy interesante es el de simulación de eventos climatológicos. Había una máquina en la que se recreaba un tornado (a escala súper reducida) y su movimiento. Si no recuerdo mal, había un sector en el que se podía entrar a una habitación y ver los efectos de un terremoto, según su escala, desde los más imperceptibles hasta aquellos más dañinos. Debido al tiempo que ha pasado, no me acuerdo muy bien dónde estaba, pero había una bola de plasma. Para los no entendidos, son esas bolas en las que uno apoya las manos encima y toda la corriente que circula adentro se dirige (dentro de la bola) hacia el lugar donde apoyamos nuestra mano.

En nuestra recorrida, llegamos a un sector de viajes espaciales. Entre otras cosas, te podías encontrar con uno de esos carritos que envía la NASA en las misiones espaciales a explorar otros planetas. En este caso, habían hecho una réplica del suelo de la Luna y el carrito se movía en el mismo, esquivando obstáculos. De hecho, creo que también podías comandarlo con un control. Había también una cápsula espacial, donde uno podía ingresar y ver desde adentro.

Take a closer look, es un sector donde se utiliza tecnología para que podamos ampliar nuestros sentidos. Para esto, se utilizan cámaras infrarrojas, detectores de calor, microscopios que amplian imágenes para poder ver cosas que a simple vista no podríamos. Es muy interesante y recomendable.

Finalmente, llegamos a la parte de matemáticas. El hecho de haber estudiado una carrera con una fuerte dosis de cálculo, álgebra, lógica y materias afines, nos permitió conocer algunas de las cosas que se mostraban. Había un mural con una línea de tiempo, mostrando las grandes contribuciones hechas a la matemática a lo largo de la historia. En el área de probabilidad, estaba representada de forma muy entendible la campana de Gauss. Un hecho muy destacable, era que se habían preocupado de mostrar cómo influye la matemática en fenómenos naturales.

En el siguiente link, se pueden encontrar con las exhibiciones del museo de ciencia de Boston:



Finalmente, lo último que voy a decir del Museo de Ciencia y espero haberlo reflejado en todo lo que conté anteriormente, es que fue pensado para que sus visitantes puedan interactuar con muchísimas de las cosas que se exponen, lo cual lo hace muy atractivo y altamente recomendable en caso de visitar la ciudad.

Había pensado hacer únicamente dos entradas de Boston, pero bueno, ésta se extendió más de lo previsto, por lo cual, la siguiente será la tercera y última parte de esta ciudad. En la misma, hablaré de Harvard, de la cena más cara de la historia y alguna que otra cosa más.

lunes, 18 de marzo de 2013

Boston - Parte 1

En la entrada anterior, había culminado el racconto de mis travesías por New York. Sobre el final, mencioné que mi próxima entrada seguramente contaría cosas buenas para hacer tanto en Chicago como en NYC. Beh, me arrepentí. En algún momento lo voy a hacer, pero desde hace varios días, vengo inspirado y con ganas de escribir sobre la ciudad de Boston. Pero es raro, porque si bien pasamos dos días en la ciudad y tengo pila de recuerdos de la misma, mi mente no logra seguir una línea temporal de las cosas y estoy seguro de que ya me he olvidado de bastante. Como siempre, voy a intentar contar las cosas utilizando como recordatorio mis propias fotos.

En post anteriores, he hablado de Chicago y New York City. Si te interesa leer mis experiencias en ambas ciudades, pasá por acá:



Era Enero de 2011. Quizás para la mayoría de las personas, esa fecha no aporta demasiado al relato. Sin embargo, nuestro viaje se vio afectado seriamente por suceder en esta época del año. A mediados del mes de Enero de 2011, se produjo una de las peores tormentas de nieve en el norte y noreste de los Estados Unidos. Como consecuencia de lo anterior, muchos vuelos se reprogramaron y varios otros se cancelaron hasta nuevo aviso. Nosotros en ese momento, nos encontrábamos en Kansas City, en el estado de Missouri, siendo Boston nuestro próximo destino. Sufrimos cuatro cancelaciones o postergaciones de vuelos por esta tormenta amiga. Además, lo que más nos enojaba, era que ya de por sí íbamos a estar muy pocos días en la ciudad de Boston, por lo cual, un día menos en la misma, significaba perder un gran porcentaje de lugares para conocer. Decidimos ir al aeropuerto y pedir una solución; la alternativa que nos consiguieron fue hacer escala en Dallas en lugar de Chicago, dado que el mismo estaba cerrado. No dudamos y aceptamos la propuesta. Del aeropuerto de Dallas no tengo demasiado para decir, salvo que es grande (demasiado) y que tiene un sistema de trenes que permite desplazarse entre las terminales del mismo. Dejo un link:


Como podrán leer en el link anterior, está totalmente automatizado, siendo el sistema de trenes de aeropuerto más grande del mundo. Como detalle adicional, pasa cada dos minutos y alcanza los 56 km/h.

Dicho lo anterior, pasemos a lo que realmente motiva este relato: Boston. Lo primero que vimos en la ciudad fue nieve. Mucha. Nieve a niveles escandalosos. Habíamos convivido con nieve tanto en Chicago como en Kansas City. Incluso en esta última hicimos un snowman al calor del pleno invierno. Sin embargo, mi experiencia es que Boston en invierno es escandalosamente nevado. Apenas llegamos, tomamos un taxi desde el aeropuerto hasta llegar al apartamento donde nos alojaríamos. Era tanta la nieve, que cuando el taxi se detuvo, notamos que había un auto estacionado enfrente a nosotros, que tenía dos montañas de nieve, tanto adelante como atrás. Nieve que habían retirado para poder sacarlo. Nieve que, acumulada, era más alta que el propio auto. Pero no era de esa nieve blanca de los cuentos de hadas o de ese color infinitamente blanco de los paisajes nevados del Central Park. Toda la nieve que vimos en Boston era nieve sucia, marrón, nieve transitada por autos y acumulada contra las veredas para facilitar el paso. Una de las pocas ventajas, es que pese al clima nevado y a la poca temperatura, no se sentía demasiado frío.

Al llegar al apartamento, nos esperaba una rica muzzarella y un PS3 (sí, ríanse, pero en Enero/2011, un PS3 estaba recién saliendo!). Creo que esa primera noche no hicimos demasiadas cosas. Habíamos llegado bastante tarde y no daba para salir a explorar la ciudad a las 3 am, sabiendo que te vas a quedar únicamente un día más.

Se hizo el día, el único que pasaríamos en Boston. Sinceramente, me arrepiento de haber pasado un único día allí, aunque la idea original (maldita tormenta!) era estar dos días y medio (o algo así). Debido a que los dueños de casa tenían que salir a trabajar, aprovechamos para levantarnos temprano. Si no recuerdo mal, bastante temprano de hecho. Demasiado temprano si uno piensa que está de vacaciones, algo así como 6 am (o capaz que fue a las 9 y tengo muy mala memoria!). Recuerdo que una de las personas que nos alojaba, iba siguiendo mediante su smartphone el recorrido del ómnibus y no salimos del apartamento hasta tanto no estuviera lo suficientemente cerca. Lo único rescatable del trayecto en bus fue que en ese momento, terminé de darme cuenta que había demasiada nieve y que era marrón.

Nos bajamos en una zona que era cercana al MIT. Quizás no muchos conozcan qué es este instituto. No voy a darles el pescado, voy a enseñarles a pescar. Acá va un link:



En un breve resumen, es el mejor instituto de ingeniería del mundo. En facultad, muchos de los materiales de estudio recomendados, o bien, que se obtienen al googlear, proceden del MIT. Eso evidentemente, genera a cualquier estudiante de ingeniería en una relación de amor-odio hacia el MIT. De todas maneras, si hay algún motivo por el cual este instituto puede ser conocido en Uruguay, es por el Plan Ceibal. En un breve resumen, este plan es una extensión de OLPC (One Laptop Per Child), idea propuesta por Nicholas Negroponte, fundador del MIT Media Lab. Para más información:



En fin, paseamos un buen rato por los nevados terrenos del MIT, por supuesto, con un café bien cargado de Starbucks y con la cámara de fotos en mano. Además, entramos en la tienda del instituto, donde se pueden adquirir desde el clásico material de estudio, hasta distintivos del MIT, como remeras, buzos, gorros, tazas, jarras, banderas; no sé, lo que se te ocurra. Dejo una imagen de una camiseta que se puede comprar en ese lugar:


Nos divertimos un rato y luego partimos. Algo que nos pareció bastante interesante, es que en los terrenos nevados del colegio, alguien (algún estudiante quizás) aprovechó para hacer un iglú y diversas esculturas muy simpáticas con la nieve (esta nieve sí era blanca).

Por hoy no voy a escribir más. Mi idea es hacer una entrada más acerca de Boston. Al fin de cuentas, estuvimos un día y dos noches allí, no hay demasiada cosa por contar. En la próxima entrada, debería hablar de nuestro paseo por el Museo de Ciencia, por los terrenos de la Universidad de Harvard y finalmente, de la cena más cara que en mi vida degusté. Finalmente, hablé bastante de la nieve pero casi no puse imágenes, así que dejo alguna de yapa cuando andábamos cerca del MIT.


Podrán apreciar que la nieve es bastante blanca y no en las cantidades que puse más arriba, pero créanme, había mucha más.

Si llegaste hasta acá, gracias! :D

domingo, 16 de diciembre de 2012

New York City - Parte 12

Así como no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista, así pasó con nuestro viaje relámpago. Planificamos en cinco días, un viaje que duraría cuatro (en realidad, duró cinco, pero fueron cuatro en la ciudad), y ese viaje estaba llegando a su fin. Tengo un sentimiento de vacío. Por un lado, cuando empecé a escribir sobre mis viajes, mi objetivo era terminar mis relatos y poder viajar poco tiempo después. Sin embargo, mis relatos se hicieron cada vez más discontínuos, y (sorpresivamente) surgió este viaje en el medio de la nada, que nutrió en forma significativa mis historias.

Esta entrada es la número doce de mis (dos) viajes a la ciudad de Nueva York. El primero se dio en Enero/2011 y formó parte de un viaje por la costa Este de Estados Unidos y Playa del Carmen en México. El segundo viaje, se produjo a finales de Agosto/2012, únicamente a NYC.  Para arrancar por el principio de mis historias neoyorkinas, pasá por acá:



Como dije antes, nuestro viaje por mi ciudad favorita estaba llegando a su fin. Milagrosamente, habíamos hecho todo lo que teníamos previsto hacer, pese a que nos habíamos encontrado con algunos traspiés (que no vienen al caso). Era el último día. No teníamos regalos ni chocolates comprados. Nuestro avión salía en la tardecita/noche. Como he dicho en más de una oportunidad, fuimos imantados hacia el Times Square. Pese a que nos alojábamos en Queens, Times Square era casi como nuestro lugar de partida, entonces, hacia allí fuimos. 

Cuando uno viaja, la gente espera chocolates. Uno puede haberse ido un fin de semana a Buenos Aires, pero si no trae chocolates, es como que wooooooooo, viajó y no trajo chocolates para compartir, y ya te empiezan a mirar de costado. Lo bueno que tiene estar en Times Square, es que existen en la zona dos grandes casas de chocolates (ideales para regalar o regalarse!): M&M y Hershey's. Fuimos a ambas. Son realmente grandes, sobre todo la de M&M. Tienen todos los tipos de chocolates que a uno se le pueden ocurrir y facilitan cualquier regalo que uno tenga que hacer. La siguiente foto, es del local de M&M.


No sé si se llegará a apreciar demasiado, pero son grandes contenedores de los clásicos M&M, de los cuales uno puede servirse y luego paga según el peso. Me gustó bastante la idea y entiendo que para los "puristas" de los M&M debe estar bueno. Para mi, todos tienen el mismo gusto. Como todos los locales comerciales, además de chocolates, vendían remeras, gorros, pegotines, o sea, tenían todo un marketing atrás de los afamados chocolates.

Luego de pasar un buen rato adentro de estos locales, partimos con un par de bolsas de regalos y algunos dólares menos en nuestros bolsillos. La siguiente parada era en B&H. Quizás no todo el mundo haya sentido hablar de este local, para quien no lo conoce, es (muy burdamente hablando) un lugar donde venden tecnología. Cámaras de fotos, computadoras, accesorios, televisiones, blu rays, en fin, todo lo que a uno se le ocurra, en sus últimas versiones, puede ser encontrado en este lugar. Si bien se manejan mucho con las ventas por Internet, el comercio es realmente grande y con una organización en niveles inimaginados. No sólo llevan un registro de sus clientes y de las compras realizadas, sino que tienen un sistema interior, en el cual el cliente le pide al vendedor todo lo que precisa, y éste únicamente digita en una PC el pedido, el cual, es enviado desde los depósitos hasta las cajas mediante unos rieles (cerca del techo) que los trasladan. Y funciona. Todo funciona. Los tipos son relojitos, es un lugar donde aparentemente, nada falla. Además de su organización, debo decir nuevamente, que tienen todos los productos que a uno se le podrían ocurrir y además, a buenos precios.

Cada vez nos acercábamos más a la hora de partida, apenas si nos dio para pasar por Starbucks a tomar un refrigerio y comprar algún café para regalar.

Pocas horas después, ya estábamos en LaGuardia, esperando nuestro avión para volver a Montevideo. Habían sido cuatro días realmente intensos y si bien hicimos todo lo que estaba en nuestros planes, me volvió a quedar la sensación de que es mi lugar en el mundo. Ojalá pudiera vivir algún día allí!

No queda mucho para contar, la escala en Miami duró algunas horas, suficientes para recorrer un poco y pasar por algún free shop, no mucho más. Cuando quisimos acordar, ya era media mañana del lunes y estábamos de vuelta con nuestras valijas, pero en Uruguay.

Seguramente, mi próxima entrada sea un compilado de cosas que están buenas para hacer tanto en Chicago como en New York. Por el momento, no he decidido por qué ciudad voy a seguir escribiendo, pero recomiendo estar atentos a la llegada de una nueva entrada

jueves, 6 de diciembre de 2012

New York City - Parte 11

Parece mentira que esta sea la undécima entrada correspondiente a mis visitas a la ciudad de New York. Cuando arranqué con esta aventura (la de escribir, no la de viajar!), nunca se me ocurrió que habría tantas cosas por contar. Pienso que eso es bueno. Al fin y al cabo, es un motivo más para seguir viajando! En la entrada anterior, conté todo lo vivido en la mañana/mediodía del penúltimo día que estuvimos en New York. Se me hizo largo el relato, como dije anteriormente, fue el día que más he disfrutado estando en USA. Si querés leer la entrada anterior, hacé click acá:



Habíamos terminado de comer en el restaurant mexicano. Nuestra siguiente escala era el Central Park. Ya habíamos ido la vez anterior, aunque claro, el clima era completamente distinto. Mientras que en Enero/2011 había nieve por todas partes, gente patinando sobre hielo en algunas pistas y relativamente pocas personas en el parque; en Agosto/2012 (pleno verano!), el Central Park estaba a full. Tal como se ve en las películas, miles de personas corriendo por las calles interiores del parque, otros en bicicleta con su perro corriendo atrás, gente en patines, turistas con sus cámaras, en fin, el parque estaba tremendo. Llegamos a eso de las 1700 hs, con un calor bárbaro. Nuestro objetivo era alquilar bicicletas para pasear y recorrer una distancia mayor en menos tiempo. Teníamos todo calculado, mapa en mano, nos dirigimos al sector donde supuestamente te alquilaban las bicis. Nada. Nadie. Bajón (?). Optamos por preguntarle a un vendedor de pretzels (creo) a ver si tenía idea dónde estaban los birrodados. Eureka! Fuimos a donde nos indicó el tipo: nueva desilusión, eran una especie de carros. Dado que era un embole seguir buscando las bicicletas, arrancamos a caminar hacia cualquier lado para recorrer un poco. Pasamos por lugares que recordaba del viaje anterior, aunque esta vez sin nieve, lo que los hacía completamente distintos y (casi) nuevos. En un momento, comenzamos a escuchar una música semi electrónica, que nos invitó a acercarnos. Cuando llegamos, vimos una gran cantidad de gente que rodeaba una especie de pista central, tomando fotos y filmando. Nos acercamos. Realmente, vimos un espectáculo que nos hizo disfrutar bastante. Era gente "rara" patinando y bailando al ritmo de la música. Dejo un enlace, pero seguro no se podrá apreciar (ni disfrutar) ni el 10% de lo que disfrutamos ahí.


Luego de disfrutar semejante espectáculo durante un buen rato, seguimos viaje. A esa altura, llevábamos varios kilómetros caminados, y el cansancio nos empezó a pegar. Supongo que sería culpa del sol y del calor. Dado que un par de horas después teníamos una cita en el Radio City Music Hall, tomamos un descanso en uno de los bancos del parque y un rato después, nos levantamos y seguimos viaje.

Debido a que era relativamente temprano como para ya caer en el teatro, y dado que queríamos ir a Wall Street, tomamos un subte y nos bajamos en la zona. Nos cruzamos con algunos manifestantes del famoso grupo Occupy Wall Street que estaban acampando y tenían múltiples carteles de protesta. De todas formas, eran relativamente pocos y estaban allí en forma pacífica. Finalmente, antes de partir al teatro, nos compramos un refrigerio (un Smoothie!) en Starbucks y fuimos a conocer el toro de Wall Street. Para los que no lo conocen:



Ahora si era hora de partir. Subte mediante, partimos hacia el Radio City. Como detalle, le erramos a la parada donde nos teníamos que bajar, lo que nos ocasionó tener que correr como seis o siete cuadras para llegar a tiempo.

El Radio City es mágico. Lujoso, grande, majestuoso y todos los epítetos que se le ocurran al lector. Nuestra ubicación era al fondo de la parte baja del teatro. Estaba bastante lleno de gente, era una de las últimas funciones de Zarkana en New York, previo a que se fueran a Las Vegas. De todas formas, estimo que el Cirque du Soleil llenará siempre cada lugar donde va.

La función empezó en tiempo y forma. Estaba prohibido filmar o sacar fotos. Cuando escuché eso me enojé un poco, uno siempre quiere tener un recuerdo de cada lado al que va. Pese a esto, acaté las reglas de la casa (y no me arrepiento). Nunca había ido a un circo. Sabía que no era uno tradicional tampoco. No tenía idea de qué me esperaba cuando se levantara el telón. Estaba ansioso. Muy mucho. Y Zarkana no defraudó. Es una obra que emociona (me siento un tanto idiota escribiendo esto). Uno se va sorprendido, alegre, emocionado, con ganas de más. No precisan hablar (casi) en todo el espectáculo y sin embargo cuentan una historia totalmente entendible. No usan animales. Son profesionales en serio. Tienen momentos en los que te hacen reir, y otros en los que estás totalmente compenetrado con lo que está pasando. Casi no se equivocan (apenas algún error de los trapecistas, pero su actuación fue casi perfecta). En pocas palabras, fue una hora y media de show, en el que vivís pila de cosas y pasás por múltiples estados emocionales. Recomendable al 1000%. Si volviera a visitar una ciudad, sabiendo que el Cirque du Soleil está allí, volvería a ir y a pagar lo que fuera necesario. Para finalizar, agrego una foto del show (no mía), donde aparecen los trapecistas:



Nos fuimos felices del teatro. Volvimos a Queens, donde creo salimos a tomar algo en la noche. Era nuestra última noche en la mejor ciudad del mundo. Para haber sido un viaje de menos de cuatro días, la pasamos genial. En la siguiente entrada (que debería ser la última de NYC (por ahora!)), voy a contar el último día en la ciudad, entre compras de regalos y todo eso que implica el último día de vacaciones.

Gracias por llegar hasta acá! :)