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viernes, 20 de junio de 2014

Florida - Miami Beach - Parte 8

El lector asíduo a este medio, habrase dado cuenta que, pese a que el mapa de rutas se ha incrementado en los últimos tiempos, las entradas no han seguido el mismo ritmo de apariciones. Hasta hoy. Acá vuelvo con la prosa a retomar los relatos!

Veníamos hablando sobre "La" Flórida (con acentuación en la ó): sobre compras y shoppings; sobre un largo paseo por la costa oeste del estado, con estadía en Sarasota; sobre los parques de Disney y su centro (Downtown Disney) y sobre varias cosas más. Sin embargo, si hay algo característico de Miami, son sus playas. La ciudad cuenta con una gran franja costera, llena de muy buenas playas (así como de altos edificios), denominada Miami Beach. En particular, sobre el sur de esta franja, se encuentra una famosa playa, llamada South Beach (no se mataron mucho con el nombre). En esta entrada, presumiblemente la última sobre Florida, hablaré de las playas de Miami y quizás también sobre la ida a la casa de Dexter. Let's go!

Antes, si querés leer la entrada anterior:



He estado tres veces en Miami, la primera de las veces en enero, durante un viaje con múltiples destinos, donde la estadía en Miami fue de apenas dos días. La segunda, una estadía de unas dos semanas sobre fines de febrero. Por último, unos tres días y medio (o cuatro quizás) en agosto y por primera vez, con auto alquilado.

En esta entrada, pretendo hacer un mix de todas las experiencias vividas y contar todo lo que recuerde y entienda relevante de las mismas. Allá vamos!

Lo primero a decir, es que pese a su fama de verano todo el año, se puede ligar mal con el clima. Si se va en invierno, nunca está demás llevar un bucito liviano y unos championes. Si bien el clima es bastante estable y se puede hacer playa casi todos los días, no hay que olvidarse que es "casi todos los días". Es mis idas a Miami en enero y febrero, he vivido días frescos y lluviosos.

Cambio de página, hablemos de las playas. Hay una famosa calle que recorre toda la franja costera de Miami Beach, denominada Collins Ave. Existen múltiples alojamientos y edificios de alta gama sobre esta calle, en cualquiera de los dos casos con precios desorbitantes, pero sobre todo, sobre la parte sur de la playa. Apartamentos de 5 o 6 millones de dólares son frecuentes en esta zona, así como autos de cientos de miles de los billetes verdes. De todas maneras, eso no quita que no se encuentren alojamientos a buen precio por esa zona, con la ventaja de estar a una cuadra de la playa. 

Las mejores playas de la zona están en la parte sur, como dije antes, en South Beach. Playas de arenas cuasi blancas y aguas cuasi transparentes. Pero atención, South Beach es una muy buena playa, muy concurrida y muy famosa, sin embargo, son playas muy visitadas y no tan paradisíacas como pueden llegar a ser las del Caribe. Por ejemplo, el lector desprevenido no debería pensar que esta imagen no tiene un poco de Photoshop:



El agua no es tan clara ni cristalina como se ve en la imagen, pero los edificios están y se ven tal cual :)

De todas maneras, si el lector no es muy exquisito, podrá disfrutar de una muy buena playa, con buenas olas y agua clara. Lo bueno del agua clara, es que las aguavivas se ven a la distancia y se pueden evitar. El comentario anterior no es en tono de chiste lamentablemente.

Si se quiere probar algunos sabores a los que no se está acostumbrado, en South Beach hay múltiples locales donde se puede desayunar un rico (?) açai con cereales y frutas. Supuestamente es un fruto que sale de las palmeras, con múltiples propiedades, entre ellas, la de antioxidante. Aparentemente, es bastante famoso en algunas regiones del orbe. Yo no lo conocía y no me pareció muy rico. Supongo que es un tema de gustos. No sé. En esta imagen, puede verse el delicioso desayuno (la fruta mencionada va licuada).



Por otra parte, más sobre el lado norte de Miami Beach, hay múltiples edificios que son costeros a la playa y que se elevan por decenas de pisos, lo que genera que en varios sectores de la playa muchas horas antes de la puesta de sol, haya sombra. Pese a esto, si se quiere evitar el conglomerado de gente, una buena alternativa podría ser hacer playa en North Beach, aproximadamente, sobre Collins Ave. y la 70 (las calles transversales están numeradas del 1 en adelante, partiendo desde el sur).

Ya que estamos en North Beach, dedico unas líneas a Dexter, la serie de TV. Si se está con algún tiempo libre, en Bay Harbor Island, en el número 1155 de 103rd Street, es la casa de Dexter Morgan. Se ve que miles de personas han ido a sacarse fotos a la mencionada locación, dado que hay varios carteles que advierten que está penado traspasar la propiedad, así como que la zona está vigilada. Para quien haya visto la serie, acá vive Dexter: 



Moverse en Miami es relativamente sencillo, aunque a diferencia de otras grandes ciudades, no tiene subte. Sin embargo, los buses cubren toda la ciudad y son bastante rápidos (salvo en la playa). Eso sí, el boleto cuesta dos dólares (para los que dicen que el de Montevideo es el más caro). Algo raro de los ómnibus de Miami, es que alguien que ande en bicicleta, la puede enganchar adelante del bus y al bajarse, desengancharla y seguir su recorrido en bici.

Continuemos.

South Beach es una zona con un gran movimiento nocturno. Está lleno de discotecas para quienes quieran salir a bailar (un poco caras), así como lugares para salir a comer. Particularmente, hasta la 15th Street hay una calle aún más cercana a la playa que Collins Ave.: la famosa Ocean Dr. Sobre la misma, hay decenas de lugares para salir, donde es más rápido moverse a pie que en auto, dado que la gente suele pasearse, sacando a relucir sus Ferrari o sus Porsche. Ocean Dr. también es famosa por ser elegida por muchos famosos para vivir, entre otros, por Gianni Versace.

Finalmente, la anécdota famosa de la camioneta. Tal como mencioné anteriormente, una única vez manejamos por Miami. La primera noche, recién llegados de Cleveland, decidimos recorrer un poco e ir a cenar a Ocean Dr. Dado que estaba repleta de autos la zona, optamos por alejarnos un poco y dejar la camioneta en una zona residencial, aproximadamente por la 17 St. En dicho lugar, existía un cartel que expresamente permitía estacionar en ese día y hora, por lo cual, nos despreocupamos. Aparentemente, interpretamos mal la señal y el cartel indicaba lo que estaba prohibido y no lo permitido, por lo cual, al llegar un par de horas después, la camioneta no estaba. Por suerte (?) pudimos solucionar el pequeño (?) inconveniente con unos doscientos y pico de dólares. Mal momento pasamos.

Este debería ser el fin de los relatos de Florida. Si se me ocurre algún otro detalle, lo agregaré a la brevedad. Espero hayas disfrutado!

martes, 4 de marzo de 2014

Florida - Miami/Orlando - Parte 4

Hace unos meses atrás, cuando comenzaba a pensar cómo haría para relatar mis experiencias en el estado de Florida, me veía en una posición difícil. Por lejos, ha sido el lugar (fuera de Uruguay) donde más tiempo he estado, así como uno de los lugares que más he podido recorrer en varias ocasiones. Podría seguir lo que viene siendo costumbre para cada ciudad: escribir lo vivido cronológicamente sin complicarme demasiado. Sin embargo, opto por algo distinto esta ocasión.

Si el lector ha caído por acá sin demasiada información previa, le recomiendo pasar por:


Allí comienzan mis relatos respecto al mencionado estado.

Pues bien, es momento de hablar de un tema recurrente cuando un turista pasa por Miami (y alrededores): las compras. A lo largo de esta entrada, pretenderé hablar acerca de shoppings y lugares similares que pude visitar y recorrer varias horas. El lector deberá comprender que no relataré experiencias en los centros comerciales más chic de la Florida, sino que muy por el contrario, apunté al segmento de establecimientos low cost. Aclarado esto, comencemos.

Cronológicamente, el primer lugar que visité se denomina Premium Outlet y está ubicado en la ciudad de Orlando, Florida. El lector frecuente podrá recordar que en la segunda entrada de Florida, ya mencioné este lugar. En breves palabras, es un shopping de outlets, con la característica principal de ser a cielo abierto. Como muchas veces es complicado imaginarse un lugar a partir de su descripción, dejo una imagen:


Tal y como puede verse en la imagen, hay outlets de muchísimas marcas (famosas y no tanto) que forman un centro con más de doscientos locales. Si uno de los objetivos de una persona al visitar este tipo de lugares es comprar compulsivamente, recomiendo dedicar un día entero a recorrerlo. Con paciencia, pueden encontrarse ofertas que rayan lo ridículo y que permiten ahorrar una buena cantidad de dólares. A diferencia de un shopping tradicional, las veces en las que he podido ir a Premium Outlet, si bien había una considerable cantidad de gente, se podía caminar sin andar pechándose con otros, quizás esta sea una ventaja de su enorme tamaño.

Pasaré ahora a hablar sobre tres centros comerciales que se encuentran en Miami y alrededores: Aventura Mall, Sawgrass Mills y Dolphin Mall. Como consejo (sobre todo para los dos primeros lugares) en caso de ir en auto, recomiendo prestar especial atención al lugar donde se lo deja.

Tal como indica su nombre, Aventura Mall se encuentra en una zona denominada Aventura, apenas al norte de North Miami Beach. Si se conduce por la Collins Ave. desde el sur, se podrán ver (a la derecha) múltiples torres construídas por el magnate Donald Trump, muchas de ellas incluso, cuentan con playas privadas para que sus usuarios no se junten con la chusma (?). Volviendo al tema principal, Aventura es un shopping gigante (comparando con cualquier shopping montevideano). Pude conocer este centro comercial en la mañana de un día entre semana, por lo cual, no me llamó la atención la poca gente que transitaba por los pasillos del lugar. De hecho, uno de los pocos lugares con alta concurrencia era un Starbucks en uno de los pisos superiores. Café en mano, pude conocer una casa de la marca Ferrari, con una réplica de un auto de carreras dentro del local. Macy's también era parte de Aventura Mall. Sin embargo, la mayoría de las marcas que se encontraban en este shopping no me resultaban conocidas y como detalle, en ninguno de los locales se veían los precios en las vidrieras. Mala señal. Evidentemente, el único consumo que hice en Aventura Mall fue un rico café.

Sawgrass Mills es un establecimiento que se encuentra bastante más al norte que Aventura, apenas al oeste del aeropuerto de Fort Lauderdale y apenas al este de los Everglades. A diferencia del shopping anterior, en Sawgrass Mills uno puede romper la chanchita tranquilo y gastar unos buenos dólares sin remordimiento. Las principales marcas tienen su local en este shopping y la mayoría de ellas son outlets, con lo cual se pueden conseguir productos realmente más baratos que su precio original. Ojo, no todos los productos se encuentran tan baratos, pero recorriendo un poco se obtienen precios únicos. Es más, existen algunas casas como Marshalls o T.J.Maxx, en donde se pueden encontrar productos de marca a precios incluso más baratos que en su local oficial. Algo interesante de este lugar, es un lugar para ir a comer llamado Rainforest Cafe. El mismo, se encuentra decorado como si se estuviera en medio de una selva, con múltiples maquetas que representan animales, tal como muestro en la siguiente imagen:



Finalmente, en Sawgrass probé algo típicamente estadounidense: los Pretzels de canela. Son altamente recomendables!

El último shopping del que hablaré es Dolphin Mall. El mismo es un shopping muy cercano al aeropuerto principal de Miami y es ideal para visitar el último día y luego emprender el retorno. En este caso, seré un tanto más breve; Dolphin Mall es muy parecido a Sawgrass Mills, aunque bastante más pequeño. A nivel de precios, creo que Sawgrass tiene mejores ofertas, aunque quizás también dependa de la época del año en la que se vaya. Como comentarios culinarios, contaré brevemente dos vivencias: por un lado, en este mall probé el pollo más exquisito que comí en mi vida (no sé que tenía, pero parecía bañado en una salsa con naranja y miel), por otro lado, probé jugo de caña de azúcar (pasan las cañas por una prensadora y del otro lado sale el jugo) que resultó ser bastante dulce.

Como bonus track, mencionaré Sports Authority, no es un shopping sino una casa de deportes con muy buenos precios. Recomendado si se busca comprar calzado o (como yo) raquetas de tenis.

lunes, 3 de marzo de 2014

Florida - Miami - Parte 3

Drink all day, play all night, let's get it poppin', I'm in Miami Trick!

Así empezaba el estribillo de una de las canciones más conocidas de la banda LMFAO y en nuestras charlas previas al viaje, habíamos prometido que esta canción sería lo primero que compartiríamos vía redes sociales, una vez que pisáramos el suelo Miamiense. Promesa que evidentemente, no cumplimos.


Veníamos de dos intensos días en Orlando, para más información:


Lo cierto es que luego de bastante investigación, habíamos decidido pasar nuestros dos días en Miami, en el "afamado" Miami Beach International Hostel, aparentemente votado como el mejor hostel en los Estados Unidos. Navegando en su página web, uno encuentra decenas de jóvenes sonriendo, felices de estar en South Beach, con botellas y vasos en sus manos. Sin embargo, el lector perspicaz podrá notar que nuestra experiencia no fue del todo fructífera.

Llegamos al hostel ilusionados de pisar por primera vez Miami Beach. Ni bien entramos, nos alertaron que era muy temprano para hacer check-in, por lo cual, deberíamos esperar hasta las 13 horas para poder ingresar formalmente al lugar. Sin embargo, nos invitaron gentilmente a hacer uso de las instalaciones (en criollo, dejar las maletas y jugar al pin pon con paletas de playa). Luego de algunos emocionantes partidos, nos informan que el almuerzo está listo y que podemos servirnos. Ni lentos ni perezosos nos acercamos a la mesa y nos servimos un plato de fideos fríos y sin gracia, que aparentemente serían el almuerzo que incluía el hostel. Posteriormente, cuando se hizo la hora de hacer el check-in, nos informaron que el hostel no contaba con habitaciones disponibles (?) con lo cual debíamos conformarnos con una especie de apartamento privado, a varias cuadras del lugar original. Para suerte nuestra, justo había comenzado a llover en la bella South Beach, con lo cual, arribamos empapados al apto.

Como conclusión, si el lector tiene deseos de ir a Miami y busca algo bueno, bonito y barato, no se deje engañar, el Miami Beach International Hostel, no cumple las dos primeras de las categorías.

En fin, una vez que logramos asentarnos, decidimos salir a caminar y conocer la zona. Lamentablemente el día no se prestaba para hacer playa, estaba bastante fresco y lluvioso (esto va para los que dicen que en Miami siempre es verano). En nuestra caminata, de casualidad pasamos enfrente Miami Ink (famoso por el programa de televisión), tal como atestigua esta foto:


También dimos algunas vueltas por la Collins Ave. y por Ocean Drive, dos de las calles más conocidas y concurridas en Miami Beach. En el caso de Ocean Drive, es bastante famosa dado que es la calle más cercana a la playa y cuenta con cientos de restaurantes (desde los más pitucos hasta hamburgueserías) a los que concurren miles de personas todas las noches a cenar. Además, muchísima gente va únicamente con el propósito de tomar fotos, tal es así, que transitar esa zona en auto por la noche es (literalmente) más lento que andar a pie. Esta calle es conocida también por ser residencia del fallecido diseñador de ropa Gianni Versace. En alguna entrada futura, publicaré una foto del lugar.

Caminando por Miami Beach, nos encontramos de casualidad con un lugar del que no teníamos conocimiento y que nos agradó mucho. Es una calle que está entremedio de la calle 16 y la 17 (algo así como la plataforma 9 y 3/4), pero que se denomina Lincoln Road. Es una especie de paseo peatonal, donde uno puede encontrarse muchísimos lugares para comer y beber, altamente concurridos, así como tiendas de electrónica, por ejemplo, Apple Store. Sin embargo, a diferencia de Ocean Drive, me dio la sensación de estar enfocado más para ir a almorzar o tomar algo en la tarde, y no tanto como paseo nocturno. Desde mi punto de vista, es un lugar al que uno debe concurrir en caso de andar caminando por las calles de Miami.

Finalmente, una de las pocas ventajas que encontramos en el alojamiento que elegimos, es que todas las noches se organizaban salidas para algún club nocturno. Eso nos permitió entrar a algunos boliches que quizás no hubiésemos conocido y además (supuestamente) pagamos menos por estar alojados en el hostel. Respecto a los mismos, el lector debe saber que son totalmente distintos a lo que uno puede estar acostumbrado en Montevideo. Los lugares a los que fuimos eran realmente grandes, con muchísimos juegos de luces y muy buena música y ambiente. Una de las cosas que me llamó la atención, es que en las barras tenés la opción de pagar los tragos con tarjeta de crédito, dejándole la misma al barman/barwoman que te atienda por primera vez y luego son ellos quienes se encargan de llevar tu "cuenta" hasta el final de la noche.

Como experiencia graciosa dentro del boliche, en un momento de la noche se me ocurrió ir al baño. Al momento de lavarme las manos, veo que un moreno de (algo así como) 2.14 metros y vestido de etiqueta me ofrece jabón líquido, lo cual acepto sin dudar. Mientras me lavaba las manos comienzo a notar que en la prolija mesada, hay decenas de frascos que mirándolos detenidamente, tenían etiquetas de Polo, Armani y demás, listos para ser utilizados por los asistentes al toilette. Mientras el moreno de 2.14 me ofrece una toalla para secarme las manos, veo lo que en un bar uruguayo se denominaría Caja Chica, donde el billete más chico era de 20 usd. Temiendo por mi vida, me termino de secar y salgo raudamente del baño sin mirar para atrás. Creo que no volví a ir por el resto de la noche.

Se extendió bastante esta entrada, sin embargo, creo haber contado todo lo que me quedaba respecto a mi primera visita a Miami. En la siguiente entrada, espero comenzar a relatar mi segunda estadía, que fue bastante más extensa y me permitió conocer un poco más de adentro las costumbres del miamiano.

jueves, 31 de octubre de 2013

Florida - Miami/Orlando - Parte 1

Hace algunos años, posiblemente más de diez, leí El Señor de los Anillos. Probablemente sea uno de los mejores libros que haya leído y seguramente también de los mejores que vaya a leer. Es una obra muy intrincada y a medida que se avanza en la misma, se plantean distintos escenarios, diferentes personajes y el relato se centra por momentos en uno y al siguiente capítulo en otro totalmente distinto, permitiendo que la historia sea muy heterogénea y rica en contenido. Sería de mucho atrevimiento compararme con Tolkien (no me llega ni a los talones!), sin embargo, mi idea con los relatos de Florida sería poder desarrollar una historia similar, con idas y vueltas, cambiando permanentemente de escenarios y de situaciones, de fechas y de protagonistas. Hacia allí vamos!

La historia arranca en Miami, allá por Enero de 2011, cuando por primera vez me subía a un avión. Tal como comencé a relatar en Chicago - Parte 1, Miami formaba parte de una gran vacación tanto por Estados Unidos como por México. De hecho, Miami fue la primera ciudad que pisé luego de bajarme por primera vez de un avión. Sin embargo, ese primer pasaje por la ciudad fue muy breve, dado que era nuestra conexión para ir a Chicago. En menos de dos horas desde que nos bajamos del avión, debimos hacer todos los trámites migratorios, trasladar nuestras valijas (las grandes) de un sector a otro del aeropuerto y luego correr infinitamente (con nuestros carry on) hasta llegar al avión siguiente.

Aproximadamente dos semanas después, temprano en la mañana, estábamos tomando un vuelo desde la soñada New York hasta la cálida ciudad de Orlando. Pasábamos de temperaturas heladas, a encontrarnos una ciudad con casi 30 grados. De paso, comparto una foto del hotel donde nos alojamos, el Clarion Inn Lake Buena Vista.



El objetivo era poder estar dos días en la ciudad e ir a dos parques temáticos. Por un inconveniente en nuestra salida desde NYC, en lugar de estar dos días completos en la ciudad, estaríamos sólamente un día y medio, con lo cual, debíamos planificar realmente bien qué parques visitar. Una vez que hicimos check-in en el hotel, al bajar al lobby descubrimos algo que hay en todos los alojamientos en Orlando: una persona que se dedica exclusivamente a asesorarte acerca de a qué parques te conviene ir, te vende entradas, te da folletos, completito el asunto. Teniendo en cuenta que ya era pasado el mediodía de nuestro primer (y penúltimo) día en la ciudad, el amable caballero nos recomendó visitar Seaworld y Busch Gardens (en Tampa), debido a que ambos parques forman parte de la misma empresa y contratando ambos paseos conseguiríamos un mejor precio (?). No dudamos mucho y aceptamos su propuesta. Taxi mediante, partimos hacia el parque de agua.

Al igual que todos los parques que más adelante relataré, Seaworld es sumamente prolijo y muy bien cuidado y decorado. Tal como sugiere su nombre, todas las atracciones y espectáculos tienen al agua como protagonista. Pueden verse también distintos animales libres caminando por sus instalaciones (en la mayoría de los casos no están al alcance de los visitantes, aunque sí muy cerca). Para muestra un botón, bah, un flamenco:


El parque es realmente bonito y tiene diversos espectáculos en grandes piscinas, con delfines y demás animales, que actúan en conjunto con múltiples acróbatas. Por otra parte, se puede disfrutar de algunas (no demasiadas) montañas rusas y atracciones con agua. Pese a esto, el parque es realmente grande y es necesario caminar muchísimo para recorrerlo por completo. Además, si bien la entrada da acceso a todos los juegos y espectáculos básicos, existen otros shows para los cuales es necesario desembolsar más dinero. Sin embargo, el parque no es nada del otro mundo y no entraría dentro de mis prioridades volver a ir. Si el lector jamás ha ido a Orlando y está pensando en ir, le recomiendo primero visitar los parques de Disney, para luego recién pensar en otras alternativas. Finalizada la recorrida, al salir del parque existe un sistema de ómnibus que esperan afuera y te llevan al hotel que les indiques (o a algunos con los que tienen convenio, ya no recuerdo!).

Al llegar al hotel, cenamos en un Pizza Hut realmente cercano y recorrimos los alrededores del lugar. Fue increíble darnos cuenta de que casi no se veía gente caminando, sino que todo el mundo andaba en su auto. Finalmente, dado que nos habíamos hecho "amigos" del taxista (un iraquí/paquistaní/afgano o símil), lo llamamos para que nos llevara a conocer la noche de Orlando. Allí, entramos a un par de pubs así como a un boliche medio pop/reggeatonero. Como detalle que me pareció medio extraño, la mayoría de la gente que nos cruzamos esa noche tenía pinta de latino (estilo centroamericano), cosa que uno se esperaría quizás en Miami, pero no allí. No es que todas las personas lo fueran, sino que todos estaban vestidos con un look similar. En fin, tomamos algunos drinks y luego volvimos a contactarnos con el tachero amigo, para volver al hotel.

La siguiente entrada seguirá siendo de Orlando, hablaré de Busch Gardens, de los Outlets y de alguna otra cosita más.

martes, 20 de agosto de 2013

Cleveland - Parte 1

Cuando uno se pone a analizar un mapa de los Estados Unidos, casi instantánea como inesperadamente, tiende a posar su mirada sobre determinadas ciudades, léase: NYC, Miami, San Francisco, Las Vegas, Washington y algunas otras más. Luego de ese golpe de vista inicial y consciente de que mantiene inexplorado un 99% del mapa, seguramente se intente divisar otros lugares (un poquito) menos conocidos, como Chicago, Boston o Houston. Es altamente posible que se procure, también, localizar lugares famosos, como el cañón del Colorado, Disney o cosas así. Sin embargo, me jugaría un bidón de Coca Cola, que serán pocos quienes intenten ubicar a Cleveland en el mapa.

Luego de la introducción anterior, el lector avispado y con buena capacidad de síntesis, podrá llegar rápidamente a la conclusión de que, en esta entrada, voy a hablar de la ciudad de Cleveland. Enhorabuena chaval, le has dado en la tecla!

Sin embargo, para no romper con el ritual, dejo un enlace a la primera entrada:


Ahora sí. Al igual que con el resto de las ciudades, me veo tentado a dar una dosis de cultura general de la ciudad, sin embargo, comprendería perfectamente que desde que vio el título, el lector se estuviera preguntando: "A qué (carajo) habrá ido este tipo a Cleveland?" De hecho, cuando comenzamos a planificar el viaje, seré sincero, yo me pregunté algo parecido. La razón es bien simple, hay un parque de diversiones a una hora de distancia, llamado Cedar Point. Este parque, ha ganado durante los últimos 15 años el premio al mejor parque de diversiones del mundo. Por otra parte, una de sus montañas rusas (Millennium Force) es la actual ganadora del premio a la mejor del mundo. Creo que ya di argumentos suficientes para explicar el motivo de mi viaje.

Cleveland es una ciudad al noreste del estado de Ohio, a la orilla sur del Lago Erie. La ciudad fue fundada en el año 1796 y cuenta actualmente con aproximadamente 400.000 habitantes, aunque arriba de dos millones en su área metropolitana. En un estudio del año 2005, Cleveland fue elegida como una de las ciudades más habitables de los Estados Unidos y la mejor para realizar encuentros de negocios. Sin embargo, la ciudad debe afrontar algunos problemas de seguridad (muchos estadounidenses la consideran una ciudad insegura), de pobreza localizada en determinadas zonas y de educación pública.

La siguiente es una foto nocturna (que no es de mi propiedad) de Cleveland, pese a ser una ciudad chica, podrán apreciar que es realmente bonita:


Este viaje se produjo en el mes de Agosto de 2013, luego de varias semanas de planificación. De hecho, era el viaje al que íbamos mejor preparados, incluso con una especie de itinerario armado, cosa de asegurarnos poder visitar aquellos lugares que más nos llamaron la atención en la investigación previa. Creo que no lo mencioné anteriormente, pero íbamos a llegar a la ciudad al mediodía de un miércoles y la íbamos a abandonar el jueves siguiente a las 5 pm, por lo cual, teníamos que andar rápido cosa de visitar todo lo planeado. Sin embargo, pese a nuestra minuciosa investigación, planificación y organización, todos los planes se cayeron apenas subimos al avión.

"Una serie de eventos desafortunados" es una serie de libros de ciencia ficción, cuyo título, no podría reflejar mejor lo que vivimos esa noche en el aeropuerto. Intentaré hacer un resumen de los aconcecimientos en algunas pocas líneas, de forma de no aburrirla demasiado. Haré un breve punteo:
- Teníamos hablado un taxi para que nos pasara a buscar a las 18.30 hs, taxi al que terminamos subiendo casi a las 19 hs por no tener todo el equipaje pronto. 
- Llegados al aeropuerto, la máquina de autoservicio (para hacer el check-in) estaba rota. 
- Estaba en nuestros planes entrar a la sala VIP del aeropuerto de Carrasco en el tiempo libre que nos quedaba. Evidentemente (y por como viene la mano), no pudimos entrar ambos (el motivo no viene al caso).
- Esperando antes de subir al avión, me cruzo con el peluquero Roberto Giordano quien iba moviendo su cabeza con glamour (?)
- Pese a tener varios vuelos encima, eligen a mi amigo para hacerle el chequeo de seguridad antes de subir al avión (chequeo que le hacen a 5 personas en 300).
- Una vez que subimos al avión, todo parecía normal, hasta que el capitán anunció problemas técnicos en la nave, por lo cual no despegaríamos hasta que no fueran resueltos. Tres horas después, estabamos descendiendo nuevamente en el aeropuerto de Carrasco. El vuelo había sido demorado hasta el día siguiente a las 19 hs, con lo cual, el plan de visita de un único día a Cleveland se veía trunco.
- Dado que únicamente nos dieron un vasito de agua durante las tres horas de espera, fuimos a Mc Donald's a comprar un combo. Me olvido de la promoción del Sundae de regalo. Caliente por tal descuido, me pido el combo agrandado. Cuando me voy a sentar, se me cae la bebida. Alto enchastre. Genial.
- Durante la cena, reprogramamos todo el viaje moviendo todas las estadías y reservas un día para adelante, sin embargo, los amigos de American no quisieron hacerse cargo de los gastos del hotel de Cleveland por la noche que no nos íbamos a quedar, pese a haber sido reservado en su propia página web.
- Finalmente, nos habían ofrecido quedarnos en un hotel en Montevideo. Imaginando sería un Sheraton o algo así, voy a averiguar. Luego de idas y venidas, me responden que era únicamente para extranjeros.

En fin, al día siguiente, partimos a las 21 horas sin ningún tipo de inconveniente. Llegados a Miami, entramos a la sala VIP, donde pudimos estirar las piernas, desayunar abundantemente sin preocuparnos por el tiempo e incluso sacar las entradas para el parque de diversiones. Luego, subimos al avión hasta nuestro primer destino, al que llegamos sin sobresaltos. Aparentemente, la mala racha había quedado atrás. Nótese que la palabra aparentemente y la condicionalidad de la frase anterior, no son casualidad y que, por el contrario, la mala racha nos acompañó en muchos momentos del viaje.

Lo último que voy a decir en esta entrada, es que el aeropuerto de Cleveland es realmente chico comparado con las dimensiones de otros de Estados Unidos. Pese a esto, es más del doble de grande que el de Carrasco y con bastante más movimiento. En sus interiores, tiene bastantes decoraciones, la mayoría relativas al "Rock and Roll, Hall of Fame and Museum", con guitarras y paisajes del lugar. En próximos relatos contaré nuestra experiencia en el lugar. La siguiente imagen es de mi autoría y muestra lo que comentaba antes acerca de la cartelería:


Listo, no aburro más. Intentaré seguir en breve con los relatos. Resta hablar del museo del rock, de Cedar Point, del submarino, de la billetera, del Spark! En fin, hay mucho por contar!

domingo, 16 de diciembre de 2012

New York City - Parte 12

Así como no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista, así pasó con nuestro viaje relámpago. Planificamos en cinco días, un viaje que duraría cuatro (en realidad, duró cinco, pero fueron cuatro en la ciudad), y ese viaje estaba llegando a su fin. Tengo un sentimiento de vacío. Por un lado, cuando empecé a escribir sobre mis viajes, mi objetivo era terminar mis relatos y poder viajar poco tiempo después. Sin embargo, mis relatos se hicieron cada vez más discontínuos, y (sorpresivamente) surgió este viaje en el medio de la nada, que nutrió en forma significativa mis historias.

Esta entrada es la número doce de mis (dos) viajes a la ciudad de Nueva York. El primero se dio en Enero/2011 y formó parte de un viaje por la costa Este de Estados Unidos y Playa del Carmen en México. El segundo viaje, se produjo a finales de Agosto/2012, únicamente a NYC.  Para arrancar por el principio de mis historias neoyorkinas, pasá por acá:



Como dije antes, nuestro viaje por mi ciudad favorita estaba llegando a su fin. Milagrosamente, habíamos hecho todo lo que teníamos previsto hacer, pese a que nos habíamos encontrado con algunos traspiés (que no vienen al caso). Era el último día. No teníamos regalos ni chocolates comprados. Nuestro avión salía en la tardecita/noche. Como he dicho en más de una oportunidad, fuimos imantados hacia el Times Square. Pese a que nos alojábamos en Queens, Times Square era casi como nuestro lugar de partida, entonces, hacia allí fuimos. 

Cuando uno viaja, la gente espera chocolates. Uno puede haberse ido un fin de semana a Buenos Aires, pero si no trae chocolates, es como que wooooooooo, viajó y no trajo chocolates para compartir, y ya te empiezan a mirar de costado. Lo bueno que tiene estar en Times Square, es que existen en la zona dos grandes casas de chocolates (ideales para regalar o regalarse!): M&M y Hershey's. Fuimos a ambas. Son realmente grandes, sobre todo la de M&M. Tienen todos los tipos de chocolates que a uno se le pueden ocurrir y facilitan cualquier regalo que uno tenga que hacer. La siguiente foto, es del local de M&M.


No sé si se llegará a apreciar demasiado, pero son grandes contenedores de los clásicos M&M, de los cuales uno puede servirse y luego paga según el peso. Me gustó bastante la idea y entiendo que para los "puristas" de los M&M debe estar bueno. Para mi, todos tienen el mismo gusto. Como todos los locales comerciales, además de chocolates, vendían remeras, gorros, pegotines, o sea, tenían todo un marketing atrás de los afamados chocolates.

Luego de pasar un buen rato adentro de estos locales, partimos con un par de bolsas de regalos y algunos dólares menos en nuestros bolsillos. La siguiente parada era en B&H. Quizás no todo el mundo haya sentido hablar de este local, para quien no lo conoce, es (muy burdamente hablando) un lugar donde venden tecnología. Cámaras de fotos, computadoras, accesorios, televisiones, blu rays, en fin, todo lo que a uno se le ocurra, en sus últimas versiones, puede ser encontrado en este lugar. Si bien se manejan mucho con las ventas por Internet, el comercio es realmente grande y con una organización en niveles inimaginados. No sólo llevan un registro de sus clientes y de las compras realizadas, sino que tienen un sistema interior, en el cual el cliente le pide al vendedor todo lo que precisa, y éste únicamente digita en una PC el pedido, el cual, es enviado desde los depósitos hasta las cajas mediante unos rieles (cerca del techo) que los trasladan. Y funciona. Todo funciona. Los tipos son relojitos, es un lugar donde aparentemente, nada falla. Además de su organización, debo decir nuevamente, que tienen todos los productos que a uno se le podrían ocurrir y además, a buenos precios.

Cada vez nos acercábamos más a la hora de partida, apenas si nos dio para pasar por Starbucks a tomar un refrigerio y comprar algún café para regalar.

Pocas horas después, ya estábamos en LaGuardia, esperando nuestro avión para volver a Montevideo. Habían sido cuatro días realmente intensos y si bien hicimos todo lo que estaba en nuestros planes, me volvió a quedar la sensación de que es mi lugar en el mundo. Ojalá pudiera vivir algún día allí!

No queda mucho para contar, la escala en Miami duró algunas horas, suficientes para recorrer un poco y pasar por algún free shop, no mucho más. Cuando quisimos acordar, ya era media mañana del lunes y estábamos de vuelta con nuestras valijas, pero en Uruguay.

Seguramente, mi próxima entrada sea un compilado de cosas que están buenas para hacer tanto en Chicago como en New York. Por el momento, no he decidido por qué ciudad voy a seguir escribiendo, pero recomiendo estar atentos a la llegada de una nueva entrada