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jueves, 6 de diciembre de 2012

New York City - Parte 11

Parece mentira que esta sea la undécima entrada correspondiente a mis visitas a la ciudad de New York. Cuando arranqué con esta aventura (la de escribir, no la de viajar!), nunca se me ocurrió que habría tantas cosas por contar. Pienso que eso es bueno. Al fin y al cabo, es un motivo más para seguir viajando! En la entrada anterior, conté todo lo vivido en la mañana/mediodía del penúltimo día que estuvimos en New York. Se me hizo largo el relato, como dije anteriormente, fue el día que más he disfrutado estando en USA. Si querés leer la entrada anterior, hacé click acá:



Habíamos terminado de comer en el restaurant mexicano. Nuestra siguiente escala era el Central Park. Ya habíamos ido la vez anterior, aunque claro, el clima era completamente distinto. Mientras que en Enero/2011 había nieve por todas partes, gente patinando sobre hielo en algunas pistas y relativamente pocas personas en el parque; en Agosto/2012 (pleno verano!), el Central Park estaba a full. Tal como se ve en las películas, miles de personas corriendo por las calles interiores del parque, otros en bicicleta con su perro corriendo atrás, gente en patines, turistas con sus cámaras, en fin, el parque estaba tremendo. Llegamos a eso de las 1700 hs, con un calor bárbaro. Nuestro objetivo era alquilar bicicletas para pasear y recorrer una distancia mayor en menos tiempo. Teníamos todo calculado, mapa en mano, nos dirigimos al sector donde supuestamente te alquilaban las bicis. Nada. Nadie. Bajón (?). Optamos por preguntarle a un vendedor de pretzels (creo) a ver si tenía idea dónde estaban los birrodados. Eureka! Fuimos a donde nos indicó el tipo: nueva desilusión, eran una especie de carros. Dado que era un embole seguir buscando las bicicletas, arrancamos a caminar hacia cualquier lado para recorrer un poco. Pasamos por lugares que recordaba del viaje anterior, aunque esta vez sin nieve, lo que los hacía completamente distintos y (casi) nuevos. En un momento, comenzamos a escuchar una música semi electrónica, que nos invitó a acercarnos. Cuando llegamos, vimos una gran cantidad de gente que rodeaba una especie de pista central, tomando fotos y filmando. Nos acercamos. Realmente, vimos un espectáculo que nos hizo disfrutar bastante. Era gente "rara" patinando y bailando al ritmo de la música. Dejo un enlace, pero seguro no se podrá apreciar (ni disfrutar) ni el 10% de lo que disfrutamos ahí.


Luego de disfrutar semejante espectáculo durante un buen rato, seguimos viaje. A esa altura, llevábamos varios kilómetros caminados, y el cansancio nos empezó a pegar. Supongo que sería culpa del sol y del calor. Dado que un par de horas después teníamos una cita en el Radio City Music Hall, tomamos un descanso en uno de los bancos del parque y un rato después, nos levantamos y seguimos viaje.

Debido a que era relativamente temprano como para ya caer en el teatro, y dado que queríamos ir a Wall Street, tomamos un subte y nos bajamos en la zona. Nos cruzamos con algunos manifestantes del famoso grupo Occupy Wall Street que estaban acampando y tenían múltiples carteles de protesta. De todas formas, eran relativamente pocos y estaban allí en forma pacífica. Finalmente, antes de partir al teatro, nos compramos un refrigerio (un Smoothie!) en Starbucks y fuimos a conocer el toro de Wall Street. Para los que no lo conocen:



Ahora si era hora de partir. Subte mediante, partimos hacia el Radio City. Como detalle, le erramos a la parada donde nos teníamos que bajar, lo que nos ocasionó tener que correr como seis o siete cuadras para llegar a tiempo.

El Radio City es mágico. Lujoso, grande, majestuoso y todos los epítetos que se le ocurran al lector. Nuestra ubicación era al fondo de la parte baja del teatro. Estaba bastante lleno de gente, era una de las últimas funciones de Zarkana en New York, previo a que se fueran a Las Vegas. De todas formas, estimo que el Cirque du Soleil llenará siempre cada lugar donde va.

La función empezó en tiempo y forma. Estaba prohibido filmar o sacar fotos. Cuando escuché eso me enojé un poco, uno siempre quiere tener un recuerdo de cada lado al que va. Pese a esto, acaté las reglas de la casa (y no me arrepiento). Nunca había ido a un circo. Sabía que no era uno tradicional tampoco. No tenía idea de qué me esperaba cuando se levantara el telón. Estaba ansioso. Muy mucho. Y Zarkana no defraudó. Es una obra que emociona (me siento un tanto idiota escribiendo esto). Uno se va sorprendido, alegre, emocionado, con ganas de más. No precisan hablar (casi) en todo el espectáculo y sin embargo cuentan una historia totalmente entendible. No usan animales. Son profesionales en serio. Tienen momentos en los que te hacen reir, y otros en los que estás totalmente compenetrado con lo que está pasando. Casi no se equivocan (apenas algún error de los trapecistas, pero su actuación fue casi perfecta). En pocas palabras, fue una hora y media de show, en el que vivís pila de cosas y pasás por múltiples estados emocionales. Recomendable al 1000%. Si volviera a visitar una ciudad, sabiendo que el Cirque du Soleil está allí, volvería a ir y a pagar lo que fuera necesario. Para finalizar, agrego una foto del show (no mía), donde aparecen los trapecistas:



Nos fuimos felices del teatro. Volvimos a Queens, donde creo salimos a tomar algo en la noche. Era nuestra última noche en la mejor ciudad del mundo. Para haber sido un viaje de menos de cuatro días, la pasamos genial. En la siguiente entrada (que debería ser la última de NYC (por ahora!)), voy a contar el último día en la ciudad, entre compras de regalos y todo eso que implica el último día de vacaciones.

Gracias por llegar hasta acá! :)

domingo, 9 de septiembre de 2012

New York City - Parte 6

Fallé, me había propuesto escribir de forma constante e ininterrumpida hasta contar todas mis experiencias. No lo logré. La facultad, el trabajo, y algunos otros menesteres me impidieron ser constante en la tarea. Si había algún lector asiduo, las disculpas del caso. Hechas las aclaraciones, prosigo.

Este post corresponde a mis experiencias vividas en la ciudad de Nueva York. Hasta ahora, se basaban en un único viaje realizado en el mes de Enero de 2011. Sin embargo, surgió uno nuevo a fines de Agosto, que fue medio relámpago, tanto en duración como en la toma de decisiones; en menos de 10 días surgió la idea, compramos los pasajes, viajamos y volvimos a Montevideo. Ya contaré más detalles, no quiero perder el hilo del blog. Este post entonces, viene a ser el número 6 correspondiente a New York City. Si querés acceder al post inmediato anterior, hacé click en:


Saliendo del Central Park, nos encontramos con un puesto de venta de productos Apple. Puede parecer poco interesante que cuente esto, me explico con una foto:


Esa es la entrada. Puede verse una escalera hacía un piso inferior. Todo el local (que es gigante!) está en un primer subsuelo, al cual se puede acceder bajando la escalera que se aprecia en la foto, o mediante un ascensor (que no se ve muy bien). Después de esto, no hay mucha magia, es un local de Apple donde se puede encontrar de todo, IPods, IPads, IPhones, accesorios, etc, etc, etc.

Continuamos la caminata. Era hora de llegar al Radio City Music Hall. Lo vimos por fuera (en el segundo viaje entramos). Wikipediando un poco, veo que está considerado como el teatro más importante del país (por ende, estimo que ha de ser uno de los teatros más importantes del mundo) y es apodado como Showplace of the Nation. La capacidad de este animalito es de unas 6.000 personas. Dejo una panorámica para que se hagan una idea:



En próximos post, cuando relate mi segundo viaje, describiré un poco más el teatro y el espectáculo que fuimos a ver (Zarkana, Cirque du Soleil).

El teatro está ubicado en el predio del Rockefeller Center. Tal como son la mayoría de las cosas en USA, el Rockefeller Center es enorme. Es un complejo de 19 edificios comerciales (la mayoría altísimos) en Midtown Manhattan. Fue construído por la familia Rockefeller por la década de 1930. Muchos de los edificios contienen agencias de prensa, bancos, tiendas importantes y teatros. Es un gran atractivo turístico de la ciudad y fue reconocido como National Historic LandMark en 1987. En nuestro primer viaje era pleno invierno y en la base de uno de los edificios habían armado una pista de patinaje sobre hielo, con una escultura dorada en uno de sus costados. La pista estaba rodeada múltiples banderas de países (estimo que estaría la bandera de todos) y en uno de sus laterales había un negocio de LEGO que era impresionante. Había obras (no encuentro otra palabra mejor) que tendrían miles (por no decir millones) de fichas: castillos, dragones, personajes famosos e incluso habían construido el mismo Rockefeller Center, en fin, quienes las hayan hecho son unos grandes.

Seguimos viaje. Esa misma tarde fuimos al Brooklyn Bridge. El puente une los distritos de Manhattan y de Brooklyn en New York City. En su momento, fue catalogado como el puente colgante más largo del mundo, midiendo 1.825 metros de largo. Es un símbolo (otro) de la ciudad y se utiliza habitualmente en postales o fotos para hacer referencia a la misma. Para el que no lo ubique aún, les dejo una tremenda foto del puente:



Lo recorrimos de inicio a fin y obtuvimos grandes panorámicas, tanto del puente, como de Manhattan. La vista desde el BB es asombrosa y altamente recomendable.

La estadía en New York City estaba terminando ya. De todas formas, esa misma noche y acompañados por otro uruguayo, residente en NYC (y que nos dio alojamiento en ambos viajes :D), hicimos algunos paseos bastante "exóticos" que detallo en breves líneas. 

- Conocimos una playa neoyorkina durante la noche. Ni idea si en verano se bañarán ahí o no. Fue bastante bizarro caminar sobre la arena cubierta de nieve, pero estuvo realmente bueno y es algo que sin ir con alguien que conozca, es difícil encontrar.
- Fuimos a la zona rusa de la ciudad. Entramos a un supermercado ruso, repleto de especialidades locales y productos típicos. Era un súper común y corriente, con la excepción de que la mayoría de las personas hablaban algo inentendible y muchos productos no tenía ni idea qué eran (y sus carteles no ayudaban en lo absoluto!).
- Pasamos por el barrio judío. En esa zona, todas las personas que nos cruzamos eran judíos ortodoxos, los hombres con su típico peinado y rulos oscuros, mientras que las mujeres iban vestidas de largo y formales.
- Finalmente, fuimos a una zona donde todos los habitantes eran de tez oscura. No sé en qué parte de la ciudad estábamos en ese momento.

Finalmente, no tenía idea que estuviera tan dividida la ciudad según la procedencia y características culturales de sus habitantes. Me llamó bastante la atención, pues si bien sabía que NYC era una ciudad altamente poblada por inmigrantes, no imaginaba que estuvieran tan segregados (o autosegregados, desconozco).

En síntesis, confirmé mis pronósticos, New York City es el mejor lugar para vivir y altamente recomendable para visitar. En el próximo post, espero contar la experiencia vivida hace algunas semanas.