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domingo, 16 de diciembre de 2012

New York City - Parte 12

Así como no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista, así pasó con nuestro viaje relámpago. Planificamos en cinco días, un viaje que duraría cuatro (en realidad, duró cinco, pero fueron cuatro en la ciudad), y ese viaje estaba llegando a su fin. Tengo un sentimiento de vacío. Por un lado, cuando empecé a escribir sobre mis viajes, mi objetivo era terminar mis relatos y poder viajar poco tiempo después. Sin embargo, mis relatos se hicieron cada vez más discontínuos, y (sorpresivamente) surgió este viaje en el medio de la nada, que nutrió en forma significativa mis historias.

Esta entrada es la número doce de mis (dos) viajes a la ciudad de Nueva York. El primero se dio en Enero/2011 y formó parte de un viaje por la costa Este de Estados Unidos y Playa del Carmen en México. El segundo viaje, se produjo a finales de Agosto/2012, únicamente a NYC.  Para arrancar por el principio de mis historias neoyorkinas, pasá por acá:



Como dije antes, nuestro viaje por mi ciudad favorita estaba llegando a su fin. Milagrosamente, habíamos hecho todo lo que teníamos previsto hacer, pese a que nos habíamos encontrado con algunos traspiés (que no vienen al caso). Era el último día. No teníamos regalos ni chocolates comprados. Nuestro avión salía en la tardecita/noche. Como he dicho en más de una oportunidad, fuimos imantados hacia el Times Square. Pese a que nos alojábamos en Queens, Times Square era casi como nuestro lugar de partida, entonces, hacia allí fuimos. 

Cuando uno viaja, la gente espera chocolates. Uno puede haberse ido un fin de semana a Buenos Aires, pero si no trae chocolates, es como que wooooooooo, viajó y no trajo chocolates para compartir, y ya te empiezan a mirar de costado. Lo bueno que tiene estar en Times Square, es que existen en la zona dos grandes casas de chocolates (ideales para regalar o regalarse!): M&M y Hershey's. Fuimos a ambas. Son realmente grandes, sobre todo la de M&M. Tienen todos los tipos de chocolates que a uno se le pueden ocurrir y facilitan cualquier regalo que uno tenga que hacer. La siguiente foto, es del local de M&M.


No sé si se llegará a apreciar demasiado, pero son grandes contenedores de los clásicos M&M, de los cuales uno puede servirse y luego paga según el peso. Me gustó bastante la idea y entiendo que para los "puristas" de los M&M debe estar bueno. Para mi, todos tienen el mismo gusto. Como todos los locales comerciales, además de chocolates, vendían remeras, gorros, pegotines, o sea, tenían todo un marketing atrás de los afamados chocolates.

Luego de pasar un buen rato adentro de estos locales, partimos con un par de bolsas de regalos y algunos dólares menos en nuestros bolsillos. La siguiente parada era en B&H. Quizás no todo el mundo haya sentido hablar de este local, para quien no lo conoce, es (muy burdamente hablando) un lugar donde venden tecnología. Cámaras de fotos, computadoras, accesorios, televisiones, blu rays, en fin, todo lo que a uno se le ocurra, en sus últimas versiones, puede ser encontrado en este lugar. Si bien se manejan mucho con las ventas por Internet, el comercio es realmente grande y con una organización en niveles inimaginados. No sólo llevan un registro de sus clientes y de las compras realizadas, sino que tienen un sistema interior, en el cual el cliente le pide al vendedor todo lo que precisa, y éste únicamente digita en una PC el pedido, el cual, es enviado desde los depósitos hasta las cajas mediante unos rieles (cerca del techo) que los trasladan. Y funciona. Todo funciona. Los tipos son relojitos, es un lugar donde aparentemente, nada falla. Además de su organización, debo decir nuevamente, que tienen todos los productos que a uno se le podrían ocurrir y además, a buenos precios.

Cada vez nos acercábamos más a la hora de partida, apenas si nos dio para pasar por Starbucks a tomar un refrigerio y comprar algún café para regalar.

Pocas horas después, ya estábamos en LaGuardia, esperando nuestro avión para volver a Montevideo. Habían sido cuatro días realmente intensos y si bien hicimos todo lo que estaba en nuestros planes, me volvió a quedar la sensación de que es mi lugar en el mundo. Ojalá pudiera vivir algún día allí!

No queda mucho para contar, la escala en Miami duró algunas horas, suficientes para recorrer un poco y pasar por algún free shop, no mucho más. Cuando quisimos acordar, ya era media mañana del lunes y estábamos de vuelta con nuestras valijas, pero en Uruguay.

Seguramente, mi próxima entrada sea un compilado de cosas que están buenas para hacer tanto en Chicago como en New York. Por el momento, no he decidido por qué ciudad voy a seguir escribiendo, pero recomiendo estar atentos a la llegada de una nueva entrada

sábado, 29 de septiembre de 2012

New York City - Parte 8

Viajar envicia. O por lo menos, a mi me ha enviciado. Te queda siempre esa sensación de que fue poco y ganas de más, de conocer más, de recorrer más, de disfrutar más. Nunca parece suficiente, por más cansado que estés, mientras estás de viaje, cada mañana amanecés con energías renovadas y salís a la calle como si fuese el primer día. En este blog me he propuesto, entre otras cosas, relatar mis viajes y experiencias vividas. Este post es el octavo correspondiente a la ciudad de New York. En los primeros seis, encontrarás relatos correspondientes a mi primer viaje, en Enero de 2011. A partir del séptimo, lo vivido en Setiembre de 2012. Si querés leer el post anterior, hacé click en el siguiente link:



Estábamos en el primer día. Habíamos intentado conseguir descuentos para ver Zarkana, del Cirque du Soleil y no habíamos tenido éxito. Pasamos más de una hora (quizás dos) en esos trámites y no estábamos demasiado contentos con los resultados obtenidos. En el viaje entre Miami y NYC, habíamos hecho una lista de cosas por hacer en los pocos días de visita, y cada hora que pasaba, era (potencialmente) un lugar menos a visitar. A esa altura serían aproximadamente las 5 pm. Nos habíamos movido principalmente por la zona del Times Square, cerca del Rockefeller Center y del Radio City Music Hall. Nuestro listado de tareas incluía la visita al Museo de Cera Madame Tussaud's, que se encontraba realmente cerca de nuestra ubicación, por lo cual, fuimos hacia allí.

Visitar USA, siendo turista latinoamericano, tiene una desventaja: los precios. Cualquier museo, acuario o lugar turístico que quieras visitar, no te baja de los u$s 30 la entrada. Quizás para ellos es un precio razonable, pero bueno, para quienes vivimos de este lado del Ecuador no resulta demasiado barato. Aún así, compramos las entradas correspondientes y fuimos a visitar a ver qué onda. Ya de primera, te espera una estatua de Morgan Freeman en la entrada, invitándote a pasar. Es asombroso el nivel de detalle de las mismas; si bien en algunas es sencillo darse cuenta que no son reales, existen otras que perfectamente te las podés confundir con el famoso de turno. Dejo algunas fotos que ilustran mis comentarios:



Además de las esculturas, también hay algunas cosas más para ver. Hay un tipo disfrazado, simulando ser una estatua que cuando pasás por al lado te asusta, pero además, te reta a pasar por un pasillo, donde intentan (básicamente) asustarte: salen manos de las paredes, está todo oscuro, hay ruidos de repente. En un momento se me enfrío el pecho y me dio cuiqui entrar, después junté coraje y lo hice. En realidad, entré porque sino iba a resultar ser menos valiente que cuatro o cinco minitas que SI entraron. También (como en todos lados) te podés comprar recuerdos del lugar y, como yapa, podés ver una "obra" de "cine" (con los personajes de "The Avengers") creo que 4D. Los únicos efectos multilocos, es que te salpican con agua en un momento y del respaldo del asiento sale algo (tipo un pincho) que te da un golpecito en la espalda. Nada muy disparatado, aunque bien por el intento.

Cuando salimos del museo, pasamos por Macy's, autoproclamada como la tienda más grande del mundo. Es groseramente grande. Tiene como nueve pisos, donde podés encontrar ropa y accesorios de cualquier marca, aunque si se quiere conseguir buenos precios, capaz sea mejor ir a un Outlet. Una curiosidad del lugar, es que cada piso tiene un 70% de cosas para mujer y un 30% de hombre, pero además, en todos los pisos siguen la misma distribución. Por decir un bolazo, si va una mujer a Macy's, tiene que ir al sector Norte, mientras que un hombre, debería ir al sector Sur. Es un ejemplo choto, únicamente para ejemplificar la distribución. Tiene múltiples escaleras mecánicas y ascensores. De hecho, si no estoy equivocado, en los pisos superiores del edificio (encima de la tienda), hay viviendas. Pasamos un buen rato recorriendo el lugar. Como nuestra intención no era comprar, sino más bien recorrer, anduvimos rápido. Aún así, para ver toda la tienda, tenés que pasar un par de horas.

A esa altura ya era de noche. Instintivamente volvimos al Times Square, que oficia de imán, siempre terminás ahí parece. Como ya estaba picando el hambre, buscamos algún lugar para cenar. Intentamos ir al Hard Rock del Times Square, pero estaba repleto de gente y nos fuimos. Por otro lado, yo andaba con ganas de ir a Pizza Hut, por lo cual, consultamos el GPS y fuimos al más cercano. Al llegar, vimos que era un T.G.I. Friday's, que además tenía un cartel de la pizzería afuera. Entramos. Nos ubicamos. Al ver el menú, nos percatamos que habíamos sido vilmente engañados, no había nada de Pizza Hut en ese menú. Los precios estaban medio caros para lo que teníamos planeado gastar y nos demoraron pila de rato en traer el pedido. No fue una buena elección comer ahí, definitivamente.

La jornada terminó dando vueltas por Manhattan y volviendo, cansados (muy mucho) a Astoria, Queens.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

New York City - Parte 7

Tal vez sea complejo por vivir en una ciudad relativamente chica, o un país enano al lado de dos gigantes, pero sea lo que fuera, no me voy a cansar nunca de ir a New York. Como dijo un uruguayo la primera vez que fui, todos los días conocés algo nuevo, todos los días vez algo diferente, es una ciudad que no te deja de sorprender.

Cuando comencé a escribir estos relatos, mi objetivo era poder volver a viajar al poco tiempo de haber terminado de escribir todo, de forma de nunca detenerme en la escritura. Sin embargo, se combinaron dos asuntos que impidieron que esto pasara: el primero, se me complicó para escribir (mitad por boludo y mitad por tener otras cosas para hacer) y el segundo, porque a finales de agosto salió un viaje relámpago a NYC que alteró todo el cronograma que me había armado.

Este post corresponde a una serie perteneciente a la ciudad de New York, siendo el séptimo de su linaje. Los primeros seis se corresponden a mi primer viaje a la ciudad, en enero de 2011. A partir del séptimo y de ahora en más, relataré mis experiencias de mi segundo viaje, en el verano neoyorkino, 2012. Si querés leer los anteriores, pasá por:



Viajar a NYC, si se va por American Airlines, implica pasar por Miami. Llegamos a eso de las 5 AM al aeropuerto de la ciudad. Quizás por las ansias del viaje, quizás porque viajás incómodo como en un 149 a las seis de la tarde con destino Mendoza, lo cierto es que casi no pegué un ojo en toda la noche y estaba un tanto abombado (más de lo habitual!). Cuando hicimos los trámites de inmigración, me toca una minita con pinta latina, y nombre yanqui, con lo cual, apliqué la misma táctica del viaje anterior: le hablé en español. Me respondió en inglés. Evidentemente, no empezaba bien el día. Como siempre, me pidió que pusiera todos los dedos sobre el scaner que tienen, me preguntó para qué iba, cuanto tiempo y todos los papos, hasta que se dió cuenta que no había terminado de completar el formulario de ingreso, lo cual me hizo notar. Divino. Le pido una lapicera. La muy HDP, me mira seria y me dice que si, pero que tiene cargo (wtf! pensé yo, me cobra por usar dos minutos una la lapicera?!?!?!). Retrocedo, en búsqueda de una lapicera "without charges", a lo que me responde: "I'm joking" y me extiende la lapicera. Humillación miamesca a las 5 AM, tremendo arranque de jornada.

Luego del owned más grande del año, trasladamos las valijas para que las despacharan hacia New York y nos quedó un rato libre. Rato libre, un año y medio sin pisar USA hacía que  inexorable e inevitablemente se me cruzara una única palabra por la mente: Starbucks. Ya habíamos desayunado abundantemente bien en el avión, pero hay que resistirse al Caramel Macchiato! Aprovechamos para tomarlo, comiendo una especie de brownie de banana (creo) en la salida del aeropuerto, donde ya se notaba la temperatura calurosa que íbamos a buscar. Pasar de los 10 grados de Montevideo a los 25 grados de Miami a las 5 AM era una sensación gloriosa.

Una vez culminado el café, nos dirigimos hacia el lugar donde salía nuestro avión. En el camino, tal como pasa en Carrasco, nos cruzamos con un monumento (escultura? obra?) de un avión, colgado en uno de los pasajes de la terminal. Se me ocurrió fotografiarlo de abajo, para que se notara completo, por lo cual, debí acostarme (literalmente) en el piso del pasillo, para obtener la toma correcta. Aparentemente algún gil se rió (ni me enteré), pero no me conocía nadie, así que poco me importó. La dichosa foto es:


Seguimos viaje. En el avión, optamos por decidir qué paseos haríamos en nuestra estadía y cumplida esa tarea, miramos el primer capítulo de Breaking Bad (no subtitles), como para ir acostumbrando la oreja. Llegamos a NYC, pero con una diferencia con respecto al viaje anterior, esta vez llegamos en avión (la anterior en bus desde Boston). La vista es asombrosa, espectacular, me quedo corto en adjetivos si quiero describirlo. Por otra parte, en lugar de ir por el aeropuerto JFK, esta vez llegamos desde el aeropuerto de LaGuardia (LGA), mucho más chico que el Kennedy, pero sobre todo, mucho más cerca de nuestro destino, dado que nos hospedábamos en Astoria, Queens.

Luego de algunos incidentes menores (no encontrábamos a los dueños de casa), logramos entrar las valijas al apto y aprontarnos para salir. Esta vez iba preparado, llevé la camiseta del glorioso Peñarol a pasear por la gran manzana y la saqué a relucir el primer día.

Tal como nos había sucecido en el viaje anterior, el primer destino fue el Times Square. Previo a esto, y como supe aconsejar en uno de mis primeros posts, sacamos la free pass de subte, te despreocupás de andar sacando boletos y viajás todas las veces que querés por algunos dólares. En fin. Es inexplicable la diferencia entre NYC en verano y en invierno, la vez anterior con -10 grados y ahora con 30, la cantidad de ropa menos que precisás, la facilidad que tenés para moverte. Se vuelve mucho más transitable la ciudad en verano, por más que haya más gente en las calles y respirás felicidad (estoy hecho un poeta!). 

Luego de dar algunas (varias) vueltas por el Times Square (y de consumir un refrigerio de Starbucks), arrancamos hacia el Rockefeller Center, donde nos llevamos una mayúscula sorpresa. En el invierno de 2011, habíamos visto una pista de patinaje sobre hielo en la base de uno de los edificios, con una escultura dorada y banderas de países de todo el mundo a su alrededor. Ahora en cambio, había un espacio vacío, con algunas mesitas de algún café cercano. Pero nada de hielo, ni de patinaje, ni escultura, ni banderas, nada. Estuvimos un rato largo discutiendo y caminando alrededor del edificio para convencernos que estábamos en el mismo lugar. A los pocos días, nos enteramos que aparentemente, arman esa estructura para invierno y la desarman para el verano. Muy loco.

Uno de los objetivos que nos habíamos propuesto en el viaje era poder ir al Radio City Music Hall, al espectáculo Zarkana, del Cirque su Soleil. Sabíamos que a través de internet, se podían conseguir promociones especiales, de forma de ahorrar algunos dólares, o por el mismo precio, tener localidades con buena visibilidad. Días anteriores, ya habíamos encontrado una página con un código, que era el que permitía un descuento de 50% en la web de compra de tickets. Nos detuvimos en la puerta de un Starbucks a garronear internet e intentar acceder a ese código. No había forma. Conseguimos otros, pero no eran tan buenos y terminabas pagando una torta de guita.

Finalmente la búsqueda resultó infructuosa, con lo cual, decidimos ir al teatro a averiguar cómo era la movida y ver si podíamos tener algún descuento o algo. Nada. Alta decepción. Luego de varias horas, el Cirque du Soleil nos había vencido y nos quería hacer abonar el precio total, sin descuento. Optamos por esperar hasta la noche e (computadora mediante) intentar nuevamente. Pondría alguna foto del Radio City Music Hall, pero creo que en post anteriores ya lo hice.

Este post finaliza por acá. En el siguiente, relataré nuestra visita al museo de cera, Madame Tussaud's  Gracias por llegar hasta acá!

viernes, 6 de julio de 2012

New York City - Parte 4

Nueva York es fascinante. La primer noche que pasamos allí, otro uruguayo supo decirnos que estaba enamorado de la ciudad, dado que todos los días conocía algo nuevo. Esta es la cuarta parte de mi viaje por NYC. Si querés leer la tercera, hace click acá.


El segundo día cruzamos hacia la isla de la libertad, donde reside la estatua famosa. Si no recuerdo mal, fue cerca del mediodía. Luego del paseo y fotos correspondientes, volvimos a la ciudad al atardecer (4 pm quizás). Esa tarde, optamos por subir al Empire State. Como datos interesantes, supo ser durante más de 40 años, la torre más alta del mundo. Además, fue nombrada una de las siete maravillas del mundo moderno.




Algo súper interesante, es que una vez adentro, mientras caminábamos por uno de los tantos pasillos, había algunas carteleras con el objetivo de conscientizar a la gente sobre el ahorro de energía. Lo planteaban como un proceso de varias etapas y mostraba que con un poquito de respeto por la naturaleza, se podía ahorrar (y mucho), tanto en barriles de petroleo, como en emisiones de gases de efecto invernadero.


En el Empire State hay dos vistas panorámicas. La primera es en el piso 86, creo que por 20 o 30 dólares se accede. Por otra parte, en el piso 102 hay otro observatorio, evidentemente, más caro. Por lo que leí en Internet, es más chico que el de más abajo, pero seguramente se vea más o menos lo mismo.


Serían las 6 pm. Afuera hacía frío, bastante. Cuando llegamos al piso 86, nos encontramos con una sala bastante amplia, las cuatro paredes de vidrio permitían visión 360 grados de la ciudad. Como cualquier habitación en Estados Unidos, estaba cómodamente calefaccionada. Para sorpresa nuestra, se podía salir de la sala hacia un balcón que rodeaba por completo la habitación (y sin pagar extra!). Allá fuimos. Sin temor a equivocarme, es la vez que sentí más frío en mis 24 jóvenes años. De cerca de 30 fotos sacadas, apenas 8 o 9 salieron sin ningún tipo de movimiento o temblor. De hecho, las que salieron más o menos bien, fueron sacas cuando se me ocurrió sacarme los guantes. Bastaron menos de 5 minutos para que se me congelaran las manos. Cuando terminamos de sacar las fotos, volvimos a la sala calefaccionada. Si afuera sentí MUCHO frío, apenas entramos a la habitación (y por un buen rato), sentí que me quemaba la cara (era la única parte del cuerpo que no tenía abrigo). Haciendo una cuenta fácil, adentro habría 23 grados, afuera, -20 (teniendo en cuenta que en la calle habrían unos -10). Los 40 grados de diferencia fueron los que me hicieron sentir cual pollo al spiedo.


Terminada nuestra expedición por el Empire State, y cuasi atraídos por sus luminarias, volvimos a ir al Times Square. Es increíble estar ahí en plena noche y que te parezca que es mediodía, la cantidad de luces y publicidades es asombrosa. Pasamos adelante una vez más del Hard Rock Café, y ahora me estoy arrepintiendo de no haber entrado. Posiblemente sea una excusa para volver. 


Como mencioné en los anteriores artículos, en una de las dos esquinas (en la más famosa) hay una escalinata a la que se puede acceder. No sé por qué, el día anterior no permitían subir, pero esa noche sí! Aprovechamos para sacarnos algunas fotos (más) y continuamos viaje. 


Mientras vagábamos por la zona, descubrimos una pantalla gigante con fotos de personas y mensajes escritos por ellas. La pantalla estaba encima de un negocio de ropa. Entramos al local a averiguar y nos dijeron que comprando algunas prendas, podías sacarte la foto. No dudamos y reventamos la tarjeta de crédito comprando un par de medias, lo que nos dio acceso a sacarnos una foto similar a esta:




Otro día sigo contando más historias.

jueves, 28 de junio de 2012

New York City - Parte 2

Hay caminos de ida y caminos de vuelta. Lugares de paso y lugares para vivir. Viajar es conocer, disfrutar, pasear, descansar. Es un camino de ida, un camino que una vez que lo tomás, te das cuenta que no tiene retorno.
Si es la primera vez que entrás (o no leíste la primer parte de NYC), pasá por:
De lo contrario, welcome back!

En la entrada anterior, había mencionado que nos alojaríamos en el apartamento de unos amigos, en Queens. También comenté que viajar en metro permite recorrer distancias largas en muy poco tiempo. Además, si el lector es asiduo de este Blog, recordará que hace un tiempo tiré un consejo: adquirir pases para el metro y recorrer la ciudad. Luego de llegar al apto, dejar las cosas, charlar un rato con los dueños de casa, compramos los tickets de metro y salimos a recorrer la mejor ciudad del mundo (y sus alrededores!).

No descubro nada con lo próximo que voy a decir. Todo turista, cuando llega a NYC, tiende a ir al Times Square. Será inercia, instinto, no sé. Es un ícono de la ciudad, diría del mundo. Lo cierto, es que vayas a la hora que vayas, está lleno de gente, incluso yendo por la noche o a la hora de la siesta (?). Evidentemente, el primer lugar al que fuimos en NYC, fue al Central Park. No, mentira, fuimos al Times Square. 

Algo increíble que me ha sucedido en los últimos días: el público en las calles aclama por las fotos que subo! Así que les colaboro con una:


Me resulta un tanto complicado describir tanto. Tanta gente, tantas luces, tanto movimiento, tantos negocios, tantos edificios, tantos pisos, tanto dinero, tantos autos, amontonados en cuatro o cinco cuadras. Un error un tanto común es confundir el lugar. Oficialmente, el Times Square se encuentra en la intersección de la 7ma avenida, con la Broadway. NO se encuentra en la 5ta avenida, como generalmente uso podría asociar. Otro detalle a tener en cuenta, si bien cuando se habla de Times Square, uno se imagina una imagen similar a la foto que puse, hay que tener en cuenta que enfrentada a esa esquina, hay otra, con similares características. De hecho, la otra esquina es aún más conocida, pues tiene una escalinata donde es común sacarse fotos. Hablando de eso, creo que es el lugar donde saqué más fotos. Hay mucho para fotografiar, realmente.

Caminamos, fuimos, volvimos, íbamos de un lado para otro. En cierta forma, es como estar en un shopping a cielo abierto. Al igual que en Boston, hacía bastante frío, aunque no había tanta nieve amontonada. Ese primer día almorzamos en un Mc Donald's cercano (sigo con mi poca memoria, pero creo que es el de Broadway esquina West 51st. street). Quizás podría pensarse que por estar en Estados Unidos, incluso en NYC, los precios de ese tipo de cadenas de restaurantes podrían ser más caros que en otros lugares, sin embargo, por 9 o 10 dólares te comés un combo y llenás de calorías tu cuerpo.

Estaba repasando las fotos, para intentar contar la historia en orden, y me acabo de dar cuenta que tengo un consejo para dar.

Si vas a una ciudad que no conocés, comprate un mapa (posta). Incluso, en algunas ciudades te los regalan. Si la ciudad tiene metro, si no tenés un mapa con las líneas y sus conexiones, sos boleta. En todas las ciudades a las que fuimos, el mapa era un elemento indispensable, si sos medio avispado, podés moverte por toda la ciudad, conectando metros y líneas. Lo bueno que tienen los metro (o metros?), es que tienen gran frecuencia y no van repletos de gente, con lo cual, no tenés que viajar parado (generalmente) ni tener esperas de media hora en la estación.

A esta altura, no puedo dar más detalle en cuanto a qué días hicimos cada cosa. Me voy a limitar a seguir el orden de las fotos para contar las historias. De todas formas, estoy convencido de que sigo por el día uno.

Al igual que en los otros estados que habíamos visitado, a eso de las 5 pm ya estaba ocultándose el sol. De todas maneras, conocimos el City Hall, el puente de Brooklyn y zonas aledañas. El día lo completamos yendo a la zona cero, el lugar donde estaban las torres gemelas. Nos encontramos con la construcción de un nuevo complejo arquitectónico, con múltiples edificios nuevos y cientos de obreros trabajando. Vecino al complejo, visitamos un memorial del 11 de setiembre, donde exponían imágenes del atentado, la historia con todos los acontecimientos acontecidos minuto a minuto, así como recuerdos y objetos encontrados durante la limpieza del lugar. Por otra parte, había diferentes maquetas y videos presentando las nuevas construcciones y describiendo en qué se transformaría el lugar. Impresionante la verdad.

Esa misma noche conocimos (por fuera) el Madison Square Garden, lugar reconocido por albergar partidos de NBA, así como distintos conciertos internacionales. Enfrente al MSG, está el edificio de correos (una manzana de grande) y debajo del MSG, la Penn Station. La Pennsylvania Station es una estación de trenes y metro. Dicho así suena a poco. Sin embargo, es una ciudad adentro de una estación de trenes. Tiene múltiples niveles, lugares de comida, interconexiones entre las líneas, kioscos de venta de revistas, vendedores de dulces, creo que es el destino de algunas líneas de bus también. Pero es gigante, imponente por donde se la mire. Recomendable aunque sea sólo por conocerla.

El relato se me hizo más largo de lo esperado, por lo cual, corto por acá, por más que no haya terminado el día uno. Mañana sigo!