viernes, 13 de julio de 2012

New York City - Parte 5

Supongo que cualquier mortal sentirá lo mismo. El primer gran viaje que haga, será incomparable. La primer subida a un avión, el primer despegue. Las ansias y nervios de los días previos. La tramitación de la VISA. El primer aterrizaje. En fin. 


Esta entrada corresponde a la parte 5 de la ciudad de New York, perteneciente a un viaje por la costa Este de Estados Unidos y México. Quizás haga referencia a entradas previas, por lo cual, si querés acceder a la anterior, hacelo acá:



Si mi memoria fotográfica no me falla y estoy relacionando bien los acontecimientos, voy a escribir sobre el día 3 en NYC. Tal como había comentado en otros post, la escala anterior a NYC fue Boston, desde el cual llegamos vía bus. Una de los lugares que más tenía ganas de conocer (y por el cual pasó el mencionado bus) era el Central Park. Es un lugar emblemático de la ciudad, inevitable para el turista. Tiene cierta magia en el aire. Sentís paz en medio de una ciudad en contínuo movimiento. Una isla en medio de la ciudad.

Era enero y hacía frío. Tuvimos la (mala) suerte de viajar en medio de la peor tormenta de nieve en los últimos 50 años en Estados Unidos. Muchos vuelos cancelados, mucho frío, mucha nieve. De todas formas, pese a eso, el Central Park estaba espectacular, mágico. 



Apenas llegamos, me di cuenta que es enorme. Es el doble de grande que Mónaco. Tiene muchos detalles (muchos escondidos), muchas cosas por conocer, con una cámara de fotos a mano, te enloquecés. Por las razones que expliqué anteriormente, el parque estaba cubierto de nieve. Era una capa espesa de 20 o 30 cms, salvo en los senderos del parque, que estaban completamente limpios y con su color negro asfáltico habitual. Existen muchos carros tirados por caballos, los que se pueden contratar para hacer un paseo por el parque. Nosotros preferimos caminar.

En una parte del parque, hay un "monumento" a John Lennon. Es una especie de placa circular, tipo un monolito, de unos dos o tres metros de diámetro y puesta en el piso, con la inscripción "IMAGINE".


Cerca, había una placa que agradecía a la generosidad de Yoko Ono y a una lista de países (incluido Uruguay) que habían aprobado y contribuido con la restauración de esa parte del parque. Continuamos caminando. En cierto lugar del parque, rodeado de nieve, había una fuente a la que llegaban múltiples caminos. Imagino que sería algún lugar central del parque, pero ni idea.

Algo medio bizarro que nos pasó, fue encontrarnos con un filipino (o de por ahí) vendiendo hot dogs al grito de "jo tó! jo tó!". No me inspiraba confianza, absolutamente nada. De todas formas, le compramos un jugo de naranja, cuyo color era similar al caribeño vencido de mandarina, y su gusto era peor.

La siguiente foto, tomada por mí, es de las mejores tomas del viaje. Es en uno de los bordes del parque, como podrán apreciar:


En un momento, llegamos a un ZOO infantil, al cual no entramos, dado que había que pagar y no pintaba mucho. De todas formas, pudimos recorrer un poco las zonas cercanas. Por otra parte, había un laguito cercano, donde habitaban decenas de patos y animales similares. Un entendido en la materia quizás podría reconocer varias especies de animales nadando en el lago, para mi eran todos patos. Creo que incluso se los podía alimentar, dado que no estaban muy separados del acceso del público.

Finalmente, como no podía ser de otra forma, nos encontramos con una pista de patín sobre hielo. Dado que ya habíamos demostrado nuestras aptitudes en la pista de Chicago, optamos por no avergonzar a los pobres niños patinadores. No queríamos que cargaran con ese peso el resto de su vida.

Luego de sacar varias fotos más, optamos por abandonar el parque. Algo curioso, en uno de los bordes, pueden verse diversas esculturas y monumentos de próceres y políticos latinoamericanos.

Por ahora no escribo más, aunque en estos días, prometo volver con la parte 6 de NYC!

viernes, 6 de julio de 2012

New York City - Parte 4

Nueva York es fascinante. La primer noche que pasamos allí, otro uruguayo supo decirnos que estaba enamorado de la ciudad, dado que todos los días conocía algo nuevo. Esta es la cuarta parte de mi viaje por NYC. Si querés leer la tercera, hace click acá.


El segundo día cruzamos hacia la isla de la libertad, donde reside la estatua famosa. Si no recuerdo mal, fue cerca del mediodía. Luego del paseo y fotos correspondientes, volvimos a la ciudad al atardecer (4 pm quizás). Esa tarde, optamos por subir al Empire State. Como datos interesantes, supo ser durante más de 40 años, la torre más alta del mundo. Además, fue nombrada una de las siete maravillas del mundo moderno.




Algo súper interesante, es que una vez adentro, mientras caminábamos por uno de los tantos pasillos, había algunas carteleras con el objetivo de conscientizar a la gente sobre el ahorro de energía. Lo planteaban como un proceso de varias etapas y mostraba que con un poquito de respeto por la naturaleza, se podía ahorrar (y mucho), tanto en barriles de petroleo, como en emisiones de gases de efecto invernadero.


En el Empire State hay dos vistas panorámicas. La primera es en el piso 86, creo que por 20 o 30 dólares se accede. Por otra parte, en el piso 102 hay otro observatorio, evidentemente, más caro. Por lo que leí en Internet, es más chico que el de más abajo, pero seguramente se vea más o menos lo mismo.


Serían las 6 pm. Afuera hacía frío, bastante. Cuando llegamos al piso 86, nos encontramos con una sala bastante amplia, las cuatro paredes de vidrio permitían visión 360 grados de la ciudad. Como cualquier habitación en Estados Unidos, estaba cómodamente calefaccionada. Para sorpresa nuestra, se podía salir de la sala hacia un balcón que rodeaba por completo la habitación (y sin pagar extra!). Allá fuimos. Sin temor a equivocarme, es la vez que sentí más frío en mis 24 jóvenes años. De cerca de 30 fotos sacadas, apenas 8 o 9 salieron sin ningún tipo de movimiento o temblor. De hecho, las que salieron más o menos bien, fueron sacas cuando se me ocurrió sacarme los guantes. Bastaron menos de 5 minutos para que se me congelaran las manos. Cuando terminamos de sacar las fotos, volvimos a la sala calefaccionada. Si afuera sentí MUCHO frío, apenas entramos a la habitación (y por un buen rato), sentí que me quemaba la cara (era la única parte del cuerpo que no tenía abrigo). Haciendo una cuenta fácil, adentro habría 23 grados, afuera, -20 (teniendo en cuenta que en la calle habrían unos -10). Los 40 grados de diferencia fueron los que me hicieron sentir cual pollo al spiedo.


Terminada nuestra expedición por el Empire State, y cuasi atraídos por sus luminarias, volvimos a ir al Times Square. Es increíble estar ahí en plena noche y que te parezca que es mediodía, la cantidad de luces y publicidades es asombrosa. Pasamos adelante una vez más del Hard Rock Café, y ahora me estoy arrepintiendo de no haber entrado. Posiblemente sea una excusa para volver. 


Como mencioné en los anteriores artículos, en una de las dos esquinas (en la más famosa) hay una escalinata a la que se puede acceder. No sé por qué, el día anterior no permitían subir, pero esa noche sí! Aprovechamos para sacarnos algunas fotos (más) y continuamos viaje. 


Mientras vagábamos por la zona, descubrimos una pantalla gigante con fotos de personas y mensajes escritos por ellas. La pantalla estaba encima de un negocio de ropa. Entramos al local a averiguar y nos dijeron que comprando algunas prendas, podías sacarte la foto. No dudamos y reventamos la tarjeta de crédito comprando un par de medias, lo que nos dio acceso a sacarnos una foto similar a esta:




Otro día sigo contando más historias.

jueves, 5 de julio de 2012

New York City - Parte 3

Desde que estoy escribiendo este blog, la parte más complicada siempre ha sido la introducción. De alguna u otra forma, es necesario introducir al lector en la historia y darle un motivo para leer el artículo completo. Voy a intentar resumir todo lo escrito hasta ahora. Me gusta viajar. Me gusta escribir. Se me ocurrió hacer una bitácora de viajes, de manera de compartir mis experiencias y como forma de no olvidar muchas de las anécdotas vividas. Estoy escribiendo actualmente acerca de New York City, siendo ésta la tercer parte. Si querés leer la parte 2:



A esa altura del día, ya me había convencido que NYC era la mejor ciudad del mundo. Va a ser complicado (muy, mucho) que otra ciudad la saque del pedestal. Creo que también en ese momento, fue cuando me di cuenta que viajar me apasionaba.

Pese a que este es el tercer artículo sobre NYC, sigo relatando nuestro primer día en la ciudad. Esa primera noche, teníamos ya una cita obligada. El dueño del apto en el que nos quedábamos (uruguayo también), tenía una banda y tocaba en un boliche neoyorkino. No me acuerdo la dirección del lugar, pero era la intersección de dos calles con nombre de número (ejemplo choto, en la 3era y la 8va). Mapa mediante, "llegamos". Sin embargo, el local no aparecía por ningún lado. En ese momento, caímos que las calles además tenían letras con los puntos cardinales. Me explico mejor, podían existir perfectamente dos calles "3era", la W (west) y la E (east). Decepción mediante, tuvimos que caminar como diez o quince cuadras más para encontrar el bendito boliche.

El toque estuvo bueno, encontramos muchos uruguayos que eran una especie de barrita de conocidos. Fue como encontrar un pedacito de Uruguay en el medio de NYC. Luego del toque, salimos todos juntos a comer unos tacos en un carrito (al mejor estilo de los carros de hamburguesas de MVD) mexicano. Luego de mucha charla como si nos conociéramos de toda la vida, tomamos un bus y volvimos al apto realmente cansados.

Pfff. Acabo de terminar el día uno.

Al igual que en las otras ciudades que habíamos visitado, en NYC hacía frío, nevaba y había bastante nieve acumulada en las calles, no tanto como en Boston, pero se hacía notar.

El día 2 en NYC amaneció soleado. No recuerdo mucho la temperatura, pero estimo habrían unos 0 grados. Decidimos ir a la isla de la libertad. Es presumible que el lector, en caso de no saberlo, haya imaginado que es el lugar donde se encuentra la "Estatua de la Libertad", cerca de la desembocadura del río Hudson (wikipedia sabe todo!). Además, la wiki me aporta (creo que en algún lugar de mi memoria este dato estaba) que fue un regalo de los franceses a los americanos, como signo de amistad.

Foto!

A la isla se cruza en ferry. Demorás un rato en llegar y podés sacar unas fotos espectaculares, tanto de la estatua como de la ciudad que te da la espalda. La desventaja, es que si vas en invierno, el vientito del mar, sumado a la baja temperatura, hacen una combinación gélida.


Si el lector me conoce y no ha visto ninguna foto mía en la isla de la libertad, le pido que se imagine la foto de arriba y mi cuerpo adelante. Ta, esa foto me la saqué. La isla de la libertad no es sólo la estatua (aunque es el ícono, evidentemente), además, hay un restaurant, miradores que apuntan hacia NYC (moneda mediante) y varios lugares para que puedas llevarte un recuerdo a cambio de algún billete verde. También un muñeco tamaño real, que te cuenta la historia de la isla y de la estatua, aunque no recuerdo mucho, creo que lo escuchamos dos minutos y nos fuimos.

Soy consciente que ya escribí bastante por hoy, así que basta!

jueves, 28 de junio de 2012

New York City - Parte 2

Hay caminos de ida y caminos de vuelta. Lugares de paso y lugares para vivir. Viajar es conocer, disfrutar, pasear, descansar. Es un camino de ida, un camino que una vez que lo tomás, te das cuenta que no tiene retorno.
Si es la primera vez que entrás (o no leíste la primer parte de NYC), pasá por:
De lo contrario, welcome back!

En la entrada anterior, había mencionado que nos alojaríamos en el apartamento de unos amigos, en Queens. También comenté que viajar en metro permite recorrer distancias largas en muy poco tiempo. Además, si el lector es asiduo de este Blog, recordará que hace un tiempo tiré un consejo: adquirir pases para el metro y recorrer la ciudad. Luego de llegar al apto, dejar las cosas, charlar un rato con los dueños de casa, compramos los tickets de metro y salimos a recorrer la mejor ciudad del mundo (y sus alrededores!).

No descubro nada con lo próximo que voy a decir. Todo turista, cuando llega a NYC, tiende a ir al Times Square. Será inercia, instinto, no sé. Es un ícono de la ciudad, diría del mundo. Lo cierto, es que vayas a la hora que vayas, está lleno de gente, incluso yendo por la noche o a la hora de la siesta (?). Evidentemente, el primer lugar al que fuimos en NYC, fue al Central Park. No, mentira, fuimos al Times Square. 

Algo increíble que me ha sucedido en los últimos días: el público en las calles aclama por las fotos que subo! Así que les colaboro con una:


Me resulta un tanto complicado describir tanto. Tanta gente, tantas luces, tanto movimiento, tantos negocios, tantos edificios, tantos pisos, tanto dinero, tantos autos, amontonados en cuatro o cinco cuadras. Un error un tanto común es confundir el lugar. Oficialmente, el Times Square se encuentra en la intersección de la 7ma avenida, con la Broadway. NO se encuentra en la 5ta avenida, como generalmente uso podría asociar. Otro detalle a tener en cuenta, si bien cuando se habla de Times Square, uno se imagina una imagen similar a la foto que puse, hay que tener en cuenta que enfrentada a esa esquina, hay otra, con similares características. De hecho, la otra esquina es aún más conocida, pues tiene una escalinata donde es común sacarse fotos. Hablando de eso, creo que es el lugar donde saqué más fotos. Hay mucho para fotografiar, realmente.

Caminamos, fuimos, volvimos, íbamos de un lado para otro. En cierta forma, es como estar en un shopping a cielo abierto. Al igual que en Boston, hacía bastante frío, aunque no había tanta nieve amontonada. Ese primer día almorzamos en un Mc Donald's cercano (sigo con mi poca memoria, pero creo que es el de Broadway esquina West 51st. street). Quizás podría pensarse que por estar en Estados Unidos, incluso en NYC, los precios de ese tipo de cadenas de restaurantes podrían ser más caros que en otros lugares, sin embargo, por 9 o 10 dólares te comés un combo y llenás de calorías tu cuerpo.

Estaba repasando las fotos, para intentar contar la historia en orden, y me acabo de dar cuenta que tengo un consejo para dar.

Si vas a una ciudad que no conocés, comprate un mapa (posta). Incluso, en algunas ciudades te los regalan. Si la ciudad tiene metro, si no tenés un mapa con las líneas y sus conexiones, sos boleta. En todas las ciudades a las que fuimos, el mapa era un elemento indispensable, si sos medio avispado, podés moverte por toda la ciudad, conectando metros y líneas. Lo bueno que tienen los metro (o metros?), es que tienen gran frecuencia y no van repletos de gente, con lo cual, no tenés que viajar parado (generalmente) ni tener esperas de media hora en la estación.

A esta altura, no puedo dar más detalle en cuanto a qué días hicimos cada cosa. Me voy a limitar a seguir el orden de las fotos para contar las historias. De todas formas, estoy convencido de que sigo por el día uno.

Al igual que en los otros estados que habíamos visitado, a eso de las 5 pm ya estaba ocultándose el sol. De todas maneras, conocimos el City Hall, el puente de Brooklyn y zonas aledañas. El día lo completamos yendo a la zona cero, el lugar donde estaban las torres gemelas. Nos encontramos con la construcción de un nuevo complejo arquitectónico, con múltiples edificios nuevos y cientos de obreros trabajando. Vecino al complejo, visitamos un memorial del 11 de setiembre, donde exponían imágenes del atentado, la historia con todos los acontecimientos acontecidos minuto a minuto, así como recuerdos y objetos encontrados durante la limpieza del lugar. Por otra parte, había diferentes maquetas y videos presentando las nuevas construcciones y describiendo en qué se transformaría el lugar. Impresionante la verdad.

Esa misma noche conocimos (por fuera) el Madison Square Garden, lugar reconocido por albergar partidos de NBA, así como distintos conciertos internacionales. Enfrente al MSG, está el edificio de correos (una manzana de grande) y debajo del MSG, la Penn Station. La Pennsylvania Station es una estación de trenes y metro. Dicho así suena a poco. Sin embargo, es una ciudad adentro de una estación de trenes. Tiene múltiples niveles, lugares de comida, interconexiones entre las líneas, kioscos de venta de revistas, vendedores de dulces, creo que es el destino de algunas líneas de bus también. Pero es gigante, imponente por donde se la mire. Recomendable aunque sea sólo por conocerla.

El relato se me hizo más largo de lo esperado, por lo cual, corto por acá, por más que no haya terminado el día uno. Mañana sigo!

miércoles, 27 de junio de 2012

New York City - Parte 1

Toda historia tiene un inicio y un final. 
Si querés arrancar a leer desde el principio, te recomiendo que pases por acá:

Si bien comencé a escribir en orden cronológico, y la siguiente ciudad de la que debería hablar es Kansas City, Missouri, voy a apelar a mis dotes desestructurados e impredecibles, sorprendiendo al lector y escribiéndole sobre New York City. Sí, soy re loco.

New York es un estado que queda al noreste de los Estados Unidos. Según wikipedia, New York City es la ciudad más poblada del país y la segunda aglomeración urbana más grande del continente (supongo que el 1 lo tiene Ciudad de México). Viven alrededor de 8.5 millones de personas, siendo una ciudad pluricultural (si esta palabra no existe, la acabo de inventar) por donde se la mire.

Tal como hice con Chicago, me la juego y les paso un skyline de la ciudad,  para compartir o compartirse (si se les ve medio mal, colaboren con un zoom in):


New York City
La primer aclaración que voy a hacer, es que agrego el "city" al final, no por ser coqueto sino para no confundir. New York City es una ciudad perteneciente al estado de New York.

Ahora si. A los hechos.
Los últimos dos días habíamos recorrido Boston. Veníamos de fríos helados. De ver acumulaciones de nieve de metro y medio en las calles. El traslado entre Boston y NYC optamos por hacerlo en ómnibus, la demora era más o menos la misma (incluyendo todos los trámites en los aeropuertos) y nos salía más barato. Teníamos pasajes para las 6 am. Una desafortunada sucesión de acontecimientos desafortunados, nos hizo llegar sobre la hora a la terminal de buses. Seguramente el lector habrá adivinado... perdimos el nuestro. Si nos hubiera pasado en tres cruces, con un poco de fortuna hubiéramos recibido un "suerte en pila"  y a esperar el Cita de las 10. Sin embargo, conseguimos lugar en otro ómnibus que salía poco rato después (sin pagar un peso más).

Boston y New York City están realmente cerca si se las mira en un mapa. De hecho, nos llevó alrededor de cuatro horas realizar todo el recorrido. Lamentablemente, tengo mucho más frescos gran parte de los recuerdos de Chicago, pero no los de NYC. Mi intención era escribir en qué lugar nos había dejado el bus, pero me se escapó de la memoria. Creo que en NYC hacía bastante menos frío que en Boston, pero una vez más, mi memoria no responde (esto a los 23 no me pasaba!).

Antes de llegar al destino, pudimos pasar por delante del Central Park. En otro relato me adentraré más en ese paseo, pero sólo para ir haciendo boca, es un paseo de los fundamentales. Quien haya ido a NYC sin pasar por el Central Park, lamento decirle que va a tener que volver. Podés caminar todo un día por el parque (que tiene dimensiones escandalósamente grandes) y quedarte con pila de cosas sin conocer.

El lugar de alojamiento era un apartamento en Queens, a 10 o 15 minutos de Manhattan. Es increíble que pese a las dimensiones de las ciudades, podés estar en media hora en el punto más distante de la ciudad, incluso en transporte público. Taxi mediante (y 60 o 70 dólares mediante), arribamos al apto, alquilado por amigos uruguayos.

Por ser una previa, no me voy a extender más. De todas formas, seguramente tenga que hacer varios capítulos más de NYC porque hay bastante para contar. Intentaré contar todo lo que se me ocurra, pese a esto, muchos detalles y anécdotas quizás no me las acuerde, las disculpas del caso!

lunes, 25 de junio de 2012

Chicago, "The windy city" - Parte 5

Toda historia tiene un inicio, que podés encontrar acá:
http://mathiasonthetrip.blogspot.com/2012/06/chicago-windy-city-parte-1.html

Si ya leíste todas las partes anteriores, FELICITACIONES!
Debés ser uno de los dos que lo han hecho!

Tal como expresé en la parte 4 de Chicago, el objetivo de la parte 5 será contar situaciones distintas, bizarras, extrañas o al menos, que no estuvieran planificadas.

Las corridas por el aeropuerto de Miami
El vuelo que iniciaba el recorrido, salía de Montevideo a las 23.15 de la noche. Debido a que no existen vuelos directos (todavía (?)) hacia Chicago, debimos hacer escala en Miami. El plan de viaje indicaba que teníamos menos de dos horas entre vuelo y vuelo. Sin embargo, el que partía desde Montevideo, vaya uno a saber por qué, se atrasó como 45 minutos. Luego de un viaje bastante normal (salvo por el hecho de que me costó dormirme y tuve que diazepanearme un poco), arribamos a Miami 20 minutos atrasados del plan original. Como estábamos haciendo escala en Miami y era nuestra entrada a Estados Unidos, debimos ir a buscar nuestras maletas y despacharlas hacia Chicago, para recién después, encontrar el lugar al que teníamos que ir para tomar el siguiente avión. No sé si el aeropuerto de Miami es gigante, si corrimos en vueltas o qué, lo cierto, es que con la valija de mano habremos corrido como 15 o 20 minutos y parecía que cada vez estábamos más lejos. Por la alegoría de mi relato, el lector podrá darse cuenta que llegamos bien a tomar el siguiente avión, pero sufrimos más de lo esperado! Igual ta, alguna foto que otra metí.

El problema de la valija al llegar
Si hay un momento en el que quedo pegado, es este. Ya hice la historia que tomamos el metro en el aeropuerto de Chicago, que nos dejó a cuatro cuadras del hostal. Cuando nos bajamos con TODAS las valijas, teníamos que salir por una puerta giratoria, desde la parada de metro, hacia la calle. Iluso yo, pensé que la puerta giraba 360 grados, y se me ocurrió dejar una valija atrás, pensando que podía dar toda la vuelta en la puerta y volver a buscarla. Evidentemente, la puerta no giraba los 360 grados y me quedó una valija en el camino. Diga que se podía ir por otro lado a  buscarla, sino, no iba a ser el mejor comienzo de viaje.

La noche de Chicago
Estuvimos dos noches en Chicago. Sin embargo, no tengo recuerdos de dos noches, salvo que en las dos noches hayamos hecho lo mismo. Fuimos a un bar cercano al hostal (tipo, dos cuadras). En la calle, no andaba un alma, eran cerca de las 10 pm. Sin embargo, adentro del bar estaba repleto. Era un espacio bastante grande, con una barra central cuadrada y sillas alrededor para quienes quisieran tomar en la barra. Además, había mesas y sillas por todas partes. Todo el mundo charlando feliz, karaoke, Jack Daniel's con coca y algunos shots para sacar el frío.

Burritos & Margaritas
Luego de una de esas dos noches, salimos del bacilón y fuimos a un barzucho mexicano. Pedimos un burrito que era enorme, parecía como para tres personas. No había chance de terminarlo. Creo que no tomamos margaritas, no sé por qué, si porque no había, o porque el local no tenía mucha pinta de ser pulcro.

Esmeralda
Ya veníamos cebados con hablar en español. Yo cuando llegué a Miami hice todo el check-in en español. En el hostal había un mexicano con el que hablamos de fútbol. Encontramos bastantes personas que hablaban español. El mediodía del segundo o tercer día, fuimos a comer a un restaurant de pinta latina. La moza, una señora de tipo 50 años, con mucho aspecto de doña centroamericana se nos acercó. En el cartelito que tenía su nombre, decía "Esmeralda". Evidentemente, le hablamos en español. Puso la peor cara de OGT y se hizo la que no entendía. Seguro que no...

La salida de gala
Una de las tarde-noche en las que salimos, terminamos yendo a un local donde había música en vivo. Una vez que estábamos adentro, el ambiente era bastante formalote. Los tipos de pantalón de vestir y saco, las señoras de trajecito, y el más joven tenía unos 38 años. Se nos acercó un security a invitarnos a que nos acercáramos a la ropería. Allí fuimos gentilmente invitados a cambiarnos (ellos nos proporcionaban la ropa), o bien a retirarnos. Evidentemente, nos quedamos! Terminé de vaquero, remera con un saco arriba y unos zapatos talle 46 aprox. Tomamos algo y nos fuimos rápido. El local estaba bastante bueno, pero creo que estaba más enfocado a gente más grande. 

Un año y medio después de haber escrito esta entrada, acabo de descubrir que el local se llamaba Readhead Piano Bar. Yey!

La yapa
Creo que fue en Chicago, aunque no lo recuerdo muy bien. Haciendo uso de la garra charrúa y de la viveza criolla, se me ocurrió "violar una regla". Me colé en el metro (teniendo en mi bolsillo la tarjeta para viajar). En realidad, aproveché la misma pasada de molinete de entrada. Después anduve perseguido como por dos horas! 

Me olvidé de todo esto
Una de las cosas a las que me sometía al escribir estas líneas, era a olvidarme de contar algunas cosas, por o cual, todo lo que se me vaya ocurriendo no lo voy a relatar en un nuevo artículo, sino en esta sección.

Una de las dos noches que pasamos en Chicago, fuimos a tomar algo al Hard Rock Café. En realidad, pasamos primero por la tienda de souvenirs a comprar algunos recuerdos (en mi caso una remera) y chusmear un poco. Sin embargo, el café estaba al lado y tenía un ambiente espectacular. Entramos a ver qué onda. Era un local grande (enorme) y con dos niveles. El otro día estaba intentando acordarme si tocaba una banda en vivo o no. No pude. Me acuerdo que tomamos unos caliboratos y seguimos viaje. Altamente recomendable si alguien anda por ahí.

También Chicago supo conocer mi destreza como patinador en hielo. Cual gacela en la sabana, supe deslizarme por el gélido mar blanco y sacarle chispas con mi velocidad. En realidad, no fue tan así. Lo cierto, es que botijas de cinco o seis años pasaban como pedo por al lado mío como si patinar fuera tan fácil como caminar. Me sentí humillado. Por algún lado andan algunas fotos, pero el lector jamás las conocerá!



domingo, 24 de junio de 2012

Chicago, "The windy city" - Parte 4

Antes de leer lo siguiente, debes saber que es la continuación de:
http://mathiasonthetrip.blogspot.com/2012/06/chicago-windy-city-parte-3.html

Creo que íbamos por el día tres!


Para desgracia mía, ese día no nevó, por más que aún quedaba un poco de nieve en las calles. El día estuvo realmente soleado, supongo que habrían unos -4 o -5 grados. El plan del día se iniciaba en "Navy Pier". Es un paseo que se encuentra en la rivera del lago Michigan. Hay un pequeño puerto (como su nombre lo indica), una rueda gigante y distintas esculturas que dan ganas de fotografiar. Desde arriba de la rueda gigante se pueden ver paisajes realmente espectaculares de Chicago. Adjunto una foto (no mía) que más o menos describe lo que se ve.




En fin, es un paseo divertido para hacer con amigos y es de los infaltables en caso de ir varias a la ciudad.


Luego de un almuerzo por alguna cadena de restaurantes internacional, el último paseo en Chicago era ir a un acuario. Puntualmente al John G. Shedd Aquarium. Mirando en el maps de google, acabo de darme cuenta que está realmente cerca de Navy Pier. Supongo que habremos ido en metro, pero la distancia (a lo sumo) será de dos kilómetros por la S Lake Shore Dr. Al igual que Navy Pier, el Shedd Aquarium está en la costa de lago Michigan.


La experiencia fue inolvidable (como muchas del viaje). Creo que en mi vida nunca había ido a un acuario, o por lo menos, no lo tengo grabado en mi memoria. Existen muchíiiisimas especies de peces y animales del mar en espacios realmente grandes. Al igual que nos pasó cuando fuimos al Field Museum, no nos dio la tarde para recorrerlo completo. Para quienes puedan ir alguna vez, recomiendo un lugar central del acuario, donde hay una pileta redonda que es GIGANTE. Se puede caminar los 360 grados alrededor de la misma y ver todo un ecosistema que vive adentro. Hay una tortuga de tamaño colosal, que todavía no entiendo como hace para moverse. Los empleados del acuario permiten que te saques fotos e incluso tengas contacto con algunas de las especies. Como buen niño chico, me saqué el gusto de tocar una estrella de mar. Una boludez, como tantas otras, pero estuvo simpática. Por otra parte, hay recreaciones de submarinos a las que se puede entrar a conocer. Podíamos haber ido también a un show con delfines y no sé qué más, pero había que abonar como 20 o 30 dólares adicionales. No lo hicimos.


A esa altura de los acontecimientos, la experiencia por Chicago estaba llegando a su fin. Teníamos pasajes para Kansas City, Missouri para las 9 pm, por lo cual, debíamos aprontar todo para seguir la recorrida. Al igual que cuando llegamos, utilizamos el metro para ir del hostal al aeropuerto.


Podría pensarse que la historia termina acá, pero no!
En una de las entradas anteriores, mencioné nuestra ida al John Hancock Center, con la cafetería con vista panorámica. Allí se me ocurrió comprar una de esas bolas que tienen un paisaje en su interior, y que cuando las das vuelta parece que cae nieve. Ni idea si tienen algún nombre o no. Inexperto yo, se me ocurrió ponerla en la valija de mano. Grave error. El que tenga UN vuelo arriba, sabe que ese tipo de cosas no deberían ir en el carry-on. Cuando estábamos pasando por los detectores de metales, me frena uno de los tipos encargados de la seguridad, me pide que le de la valija y, guantes en mano, la comienza a inspeccionar hasta que obtiene lo que buscaba, mi recuerdo del Hancock Center! Acá viene mi "iluso - parte 2", cuando veo lo que era, alargo la mano (pensando que me lo iba a devolver) hacia la bola con efecto de nieve. Acto seguido, el tipo me la aleja con cara enojada y la expresión "DON'T TOUCH!". Y bueno, ta, tuve que regalarsela!


Me fui de Chicago con la sensación de que es un lugar al que tengo que volver.


Si bien terminé el relato de mis tres días en Chicago, dejo los siguientes puntos (a modo de recordatorio) para relatar en próximas oportunidades:
- Las corridas por el aeropuerto de Miami.
- El problema de la valija al llegar.
- La noche en Chicago.
- Burritos and Margaritas.
- Esmeralda.
- La salida de gala.