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sábado, 24 de noviembre de 2012

New York City - Parte 10

Cada vez me cuesta más hacer las introducciones de las entradas. Creo que ya hablé varias veces sobre cuánto me gusta escribir y cuánto más viajar. Esta vez voy a ser original y voy a cortar por lo sano. Si querés leer la entrada anterior, entrá en el siguiente link:



Era el tercer día del viaje relámpago a New York. Si bien sabíamos que el viaje sería corto, no nos habíamos acostumbrado a la vida de la gran manzana, cuando ya nos quedaba menos de la mitad del tiempo de estadía en la ciudad. Hasta ahora, casi nada había salido como nos hubiera gustado: no teníamos las entradas para ir al Cirque du Soleil, habíamos perdido algunas horas en poder ubicarnos en el apartamento, debimos gastar un día entero en trámites. En fin, nos quedaban menos de dos días para hacer todo lo que teníamos pensado.

Arrancamos temprano. Alrededor de las 11 hs teníamos entrada al 9/11 Memorial, con lo cual, salimos hacia Manhattan a eso de las 9, 9 y algo. Como todas las mañanas, partimos de Queens en el subte y pegamos desayuno en un Starbucks cercano al Memorial. El primer día (la primer tarde/noche) de este viaje, descubrí un sabor nuevo en esta cafetería: los Smoothies. Desde ese momento, me hice algo así como que fanático de los mismos. Es una especie de batido de frutas, al que incluso se le puede agregar complejos vitamínicos. Lo cierto, es que esta tercer mañana en la ciudad, me encontró nuevamente disfrutando de un Smoothie de frutilla bien fría, mientras esperábamos para poder entrar al Memorial. Generalmente, es necesario hacer una gran cola para poder entrar. Sin embargo, esta mañana era poca la gente que deseaba acceder. Pasamos bastante rápido por los controles, aunque debo decir, que eran bastantes y demasiado estrictos. Eran incluso más completos que los que se realizan en los aeropuertos, incluía cacheos, revisión de metales, scanneres y demás.

Superados los controles, se accede a un predio enorme, donde tiempo atrás estaban las torres gemelas. Actualmente, se está construyendo un complejo gigante, con torres realmente asombrosas (y altas!). Donde estaban las torres derribadas, se construyeron dos "piscinas", que en los bordes tienen los nombres de las personas fallecidas en el incidente del 11 de Setiembre. Dejo foto por si no fui del todo bueno en mi explicación.


Es un complejo realmente fascinante, extremadamente verde y cuidado. La gente circula con mucho respeto por la zona, sacando fotos y apreciando el paisaje. Pero no hay ruidos molestos, nadie corre, nadie anda apurado. Es un lugar de paz dentro de la ciudad más agitada del mundo. Sacamos varias fotos, de las nuevas torres, de las piletas, del paisaje. Es recomendable para ir, incluso, es de las pocas cosas a las que se puede acceder gratis en la ciudad. Finalmente, como simbolismo, tienen cercado un árbol que habría sobrevivido al derrumbe de las torres (así como a todos los movimientos que hubo en la zona). Nuevamente, sea quien sea que esté leyendo esto, le recomiendo ir al Memorial. Lo único que se debe tener en cuenta, es que las entradas hay que sacarlas por Internet previamente, pero siempre hay disponibilidad de horarios para ir.

Al fin nos empezaban a salir bien las cosas. El paseo por el Memorial había sido estupendo e íbamos por más. Era cerca del mediodía y hacía bastante calor. Tomamos un subte y aparecimos (para variar) desde abajo de la tierra en la zona del Times Square. Caminamos un poco por allí, cuando de pronto vemos a unos chicos entregando afiches de Zarkana, la obra que queríamos ver del Cirque du Soleil, en el Radio City Music Hall. Nos acercamos, les pedimos algunos, y vimos que tenían una promoción en la cual se pagaba la mitad del costo de la entrada, únicamente era necesario presentar el afiche a la hora de sacar las entradas! Felices, afiches en mano, caminamos hacia el teatro. En nuestro camino, surgió repentinamente una tienda donde vendían fruta fresca (y fría), que nos vendría bien para consumir e hidratarnos un poco. Compramos unos pedazos de mango, de sandía y unas frutillas (creo) que fueron felizmente consumidas frente a una fuente de agua del Rockefeller Center. Era un día que pintaba para ser glorioso. Allí estábamos nosotros, disfrutando de tremendo paisaje, mezcla perfecta entre naturaleza y ciudad alborotada.

Terminadas las frutas, arrancamos para el Radio City Music Hall para intentar conseguir esas entradas. Basta mirar en el google maps, para darse cuenta que del Rockefeller Center al RCMH hay apenas dos cuadras de distancia, por lo cual, un ratito después, estábamos con las entradas en nuestros bolsillos. Conseguimos lugares en la parte de abajo del teatro, en una de las filas del final (por decir algo, habremos conseguido en la fila 25, habiendo 30). Tal como había mencionado antes, usamos los afiches que nos dieron en el Times Square, con lo cual, ahorramos la mitad del precio de las entradas (que de por sí eran medio caripelas).

En Enero/2011, fecha de mi primer viaje, estuvimos alrededor de cuatro o cinco días en la ciudad. Fueron sumamente intensos y sin embargo, nos quedaron muchas cosas por conocer. Entre ellas, no habíamos ido al Harlem ni lugares cercanos. Lo más cerca que estuvimos, fue durante nuestro paseo por el nevado Central Park, pero nada más. Esta vez, teníamos otros planes. Tomamos un subte que nos dejó en un extremo del parque (en la W 110 st y la 8th Ave) y comenzamos a caminar hacia el oeste. La zona es hermosa, quizás el barrio residencial que más me ha gustado de NYC. Tiene un aire al Prado montevideano, pero con edificios bastante más altos y calles bastante más amplias. Desde Montevideo, un amante de la serie Seinfeld, nos había pedido que fuéramos al restaurant que aparece a menudo en la serie, por lo cual, fuimos allí. Dejo una foto por si alguien no se da cuenta de qué estoy hablando:



Si alguien no conoce la serie, la foto anterior no le aporta nada. Sin embargo, aquellos que nos hemos reído horas y horas con Jerry Seinfeld, le encontramos un valor emotivo (?).

Una vez que pasamos por el bar de Tom, compramos unos chicles de sandía (que están tremendos!) y nos pusimos en contacto con una chica (también uruguaya) que vivía por la zona y que amablemente nos ayudó a conocer los alrededores. Caminamos por el enooorme predio de la Universidad de Columbia, que es, francamente espectacular. Tiene un entorno plagado de edificios que ofician de residencia para los estudiantes y es una zona muy alegre, llena de vida y juventud. Me encantó conocerla y volvería a ir. Los edificios son majestuosos, tienen una vista privilegiada de la ciudad, la gente andaba ligera de ropa por ser verano, en fin, fui feliz, muy mucho.

A eso de las 4 pm, almorzamos con Sofía en un restaurant mexicano unas fajitas. Allí, pude volver a degustar la exquisita horchata (que había probado en el primer viaje, en Playa del Carmen), aunque seré sincero, la de Mexico era más rica. Tuvimos un almuerzo tan agradable, entre uruguayos, nachos, salsas picantes, horchatas y fajitas, que cuando quisimos acordar, ya era hora de seguir nuestro camino.

Por hoy, creo que ya escribí bastante. La próxima entrada completará lo relatado en esta, el tercer día del viaje. Hablaré sobre el paseo por el Central Park y el Cirque du Soleil.

martes, 20 de noviembre de 2012

New York City - Parte 9

Tiempo atrás, descubrí que tenía ganas de viajar y que seguramente disfrutaría mucho cuando lo hiciera. Meses (años?) después, se me ocurrió usar dinero del que estaba juntando, para hacer un viaje por Europa. Cuando la idea tomó forma, un cocodrilo invadió mi bolsillo y me susurró que Europa sería bastante caro, que quizás me convenía viajar a Estados Unidos. Se lo propuse a un amigo, que sorpresivamente se colgó con la idea y decidimos viajar en Enero de 2011 a Estados Unidos y México. Posteriormente, en Agosto/Setiembre del año siguiente, con el mismo compañero de ruta, hicimos un viaje relámpago a NYC, como para sacarse las ganas.

Este blog tiene por objetivo relatar experiencias de mis viajes, compartir sensaciones, lugares, y distintas culturas que he podido conocer en este último tiempo. Esta entrada en particular, sigue la línea de las anteriores y corresponde a la novena para la ciudad de Nueva York (correspondiente a mi segundo viaje a la ciudad). Si por H o por B no pudiste leerla, o esta es la primera vez que entrás a mi blog y querés acceder a entradas anteriores, hacé click en el enlace siguiente:


El plan era sencillo, íbamos a estar tres días y medio en la ciudad y queríamos hacer lo máximo posible. Contábamos con una ventaja importante respecto al viaje anterior: era verano. Ese detalle, por más simple que parezca, nos hizo una gran diferencia, los días eran mucho más largos respecto al viaje anterior y andar con menos ropa, nos permitió ser bastante más rápidos en las calles neoyorkinas. Sin embargo, el plan tenía una falencia: por la duración del viaje, no podíamos tener contratiempos. Debíamos ser organizados, aprovechar el tiempo al máximo, no perdernos, no fallar en nada. Evidentemente, el lector astuto, podrá darse cuenta que el plan no fue exitoso. Por distintas razones que no vienen al caso, pasamos la mañana de nuestro segundo día en la ciudad más importante del mundo, haciendo cola en UPS, para retirar un paquete que tenía que volver con nosotros a Montevideo. Hacía mucho calor, demasiado para andar cargando cosas por la ciudad (diga que el sistema de metros es francamente admirable y nos salvó bastante la plata). Quizás lo único positivo de esa mañana haya sido el haber probado una exquisitez: un bagel con crema con gusto a cebollas y no sé qué más, que estaba de la hostia. Es de esos sabores que querés volver a probar en tu vida (y que en Uruguay no hay nada similar!), con lo cual, tendré que volver a NYC a degustarlo nuevamente! 

La tarde nos deparaba otro mandado no muy gratificante. Algo que SI o SI debíamos hacer en nuestra estadía era ir a New Jersey. Dado que habíamos perdido alrededor de medio día ya, optamos por dedicar la tarde para realizar este paseo. La noche anterior, nos habíamos (me había) quedado con las ganas de comer una pizza de la cadena Pizza Hut. Nuestro tren (NYC -> NJ) partía desde la Penn Station, que casualmente, tenía una pizzería cercana, por lo cual, raudamente nos dirigimos a la misma. NYC es cosmopolita, quizás (seguramente) como ninguna otra ciudad del mundo. Sin embargo, nos llamó poderosamente la atención que TODO el personal de ese Pizza Hut parecía proceder de un mismo país, tenían todos aspectos similares y se comunicaban en un idioma inentendible por nosotros. Yo supuse que serían de India, Bangladesh o algún país de esos, pero también supuse que no les agradaría demasiado que les preguntáramos. Nos demoraron como 20 minutos en preparar una Pizza Margarita. Compramos un par de bebidas onda vitamínicas (que guardamos en un bolsillo de un bolsito de mano que llevábamos) y salimos corriendo para la estación de trenes.

Asombra ver la cantidad de gente que circula por la Penn Station, corren, caminan, pasan hablando por celular, con valijas de mano, con carros, es un alboroto constante pero raramente ordenado. Pese a esto, cualquier persona que te choque o se tropiece contigo, tiene la delicadeza de parar lo que estaba haciendo y disculparse, algo que entre la locura que viven, podría llegar a sorprender. Mientras hacíamos la cola para el tren, descubrimos que el próximo tren saldría en tres minutos. Todavía no sé cómo hicimos para en tres breves minutos, terminar la cola, sacar los pasajes, encontrar el anden donde partía el tren y subirnos al mismo.

El viaje fue bastante disfrutable, el tren se movía bastante rápido, con lo cual, pudimos apreciar el cambio de paisaje entre la ciudad gigante que es New York y el verde que comienza a verse cuando se circula por New Jersey. Continuamente puede notarse la presencia de casas y pueblos vecinos a las vías del tren, pero bastante más esporádicos que los vistos antes. Descubrimos ciudades pequeñas y pintorescas en nuestro recorrido mientras degustábamos la muzzarella, lleno de casas al estilo americano, pero totalmente distintos a cualquier otra gran ciudad estadounidense. La anécdota del viaje, refiere a un chorro de líquido que comenzó a caer desde nuestra valija de mano, hacia la espalda de unos viajeros ubicados en el asiento detrás al nuestro. Nuestras bebidas vitamínicas estaban mal cerradas (o se abrieron durante el viaje), mojando todo (los asientos, los americanos, la valija de mano, el piso, todo!).

El resto del viaje no tuvo ningún otro aspecto destacable. Llegamos a Astoria y con el cansancio acumulado de una larga jornada, no nos dio para volver a Manhattan. Decidimos entonces dar una vuelta por un minicentro de Astoria, donde cenamos y disfrutamos de unos caliboratos y de la gente linda americana.

El segundo día culminó con una sensación bastante amarga. Íbamos a estar menos de cuatro días en la ciudad y perdimos uno realizando "trámites". Por suerte, el resto del viaje no tuvo otras dificultades. El día tres (que será el que relate en la próxima entrada) fue estupendo, mágico, fabulofantástico o fantabuloso. Fuimos al sitio donde estaban las torres gemelas y pudimos ver el memorial, luego fuimos a la zona del Harlem, donde visitamos el predio de la Universidad de Columbia y comimos en un restaurant mexicano. En la tarde, recorrimos el bellísimo Central Park, donde nos encotramos con ciertos espectáculos artísticos, pero no logramos encontrar bicicletas para recorrerlo! En la tardecita fuimos al Wall Street y liquidamos la jornada yendo al Radio City Music Hall a ver el espectáculo Zarkana del Cirque du Soleil. Así que estate atento que se viene alto relato!

sábado, 29 de septiembre de 2012

New York City - Parte 8

Viajar envicia. O por lo menos, a mi me ha enviciado. Te queda siempre esa sensación de que fue poco y ganas de más, de conocer más, de recorrer más, de disfrutar más. Nunca parece suficiente, por más cansado que estés, mientras estás de viaje, cada mañana amanecés con energías renovadas y salís a la calle como si fuese el primer día. En este blog me he propuesto, entre otras cosas, relatar mis viajes y experiencias vividas. Este post es el octavo correspondiente a la ciudad de New York. En los primeros seis, encontrarás relatos correspondientes a mi primer viaje, en Enero de 2011. A partir del séptimo, lo vivido en Setiembre de 2012. Si querés leer el post anterior, hacé click en el siguiente link:



Estábamos en el primer día. Habíamos intentado conseguir descuentos para ver Zarkana, del Cirque du Soleil y no habíamos tenido éxito. Pasamos más de una hora (quizás dos) en esos trámites y no estábamos demasiado contentos con los resultados obtenidos. En el viaje entre Miami y NYC, habíamos hecho una lista de cosas por hacer en los pocos días de visita, y cada hora que pasaba, era (potencialmente) un lugar menos a visitar. A esa altura serían aproximadamente las 5 pm. Nos habíamos movido principalmente por la zona del Times Square, cerca del Rockefeller Center y del Radio City Music Hall. Nuestro listado de tareas incluía la visita al Museo de Cera Madame Tussaud's, que se encontraba realmente cerca de nuestra ubicación, por lo cual, fuimos hacia allí.

Visitar USA, siendo turista latinoamericano, tiene una desventaja: los precios. Cualquier museo, acuario o lugar turístico que quieras visitar, no te baja de los u$s 30 la entrada. Quizás para ellos es un precio razonable, pero bueno, para quienes vivimos de este lado del Ecuador no resulta demasiado barato. Aún así, compramos las entradas correspondientes y fuimos a visitar a ver qué onda. Ya de primera, te espera una estatua de Morgan Freeman en la entrada, invitándote a pasar. Es asombroso el nivel de detalle de las mismas; si bien en algunas es sencillo darse cuenta que no son reales, existen otras que perfectamente te las podés confundir con el famoso de turno. Dejo algunas fotos que ilustran mis comentarios:



Además de las esculturas, también hay algunas cosas más para ver. Hay un tipo disfrazado, simulando ser una estatua que cuando pasás por al lado te asusta, pero además, te reta a pasar por un pasillo, donde intentan (básicamente) asustarte: salen manos de las paredes, está todo oscuro, hay ruidos de repente. En un momento se me enfrío el pecho y me dio cuiqui entrar, después junté coraje y lo hice. En realidad, entré porque sino iba a resultar ser menos valiente que cuatro o cinco minitas que SI entraron. También (como en todos lados) te podés comprar recuerdos del lugar y, como yapa, podés ver una "obra" de "cine" (con los personajes de "The Avengers") creo que 4D. Los únicos efectos multilocos, es que te salpican con agua en un momento y del respaldo del asiento sale algo (tipo un pincho) que te da un golpecito en la espalda. Nada muy disparatado, aunque bien por el intento.

Cuando salimos del museo, pasamos por Macy's, autoproclamada como la tienda más grande del mundo. Es groseramente grande. Tiene como nueve pisos, donde podés encontrar ropa y accesorios de cualquier marca, aunque si se quiere conseguir buenos precios, capaz sea mejor ir a un Outlet. Una curiosidad del lugar, es que cada piso tiene un 70% de cosas para mujer y un 30% de hombre, pero además, en todos los pisos siguen la misma distribución. Por decir un bolazo, si va una mujer a Macy's, tiene que ir al sector Norte, mientras que un hombre, debería ir al sector Sur. Es un ejemplo choto, únicamente para ejemplificar la distribución. Tiene múltiples escaleras mecánicas y ascensores. De hecho, si no estoy equivocado, en los pisos superiores del edificio (encima de la tienda), hay viviendas. Pasamos un buen rato recorriendo el lugar. Como nuestra intención no era comprar, sino más bien recorrer, anduvimos rápido. Aún así, para ver toda la tienda, tenés que pasar un par de horas.

A esa altura ya era de noche. Instintivamente volvimos al Times Square, que oficia de imán, siempre terminás ahí parece. Como ya estaba picando el hambre, buscamos algún lugar para cenar. Intentamos ir al Hard Rock del Times Square, pero estaba repleto de gente y nos fuimos. Por otro lado, yo andaba con ganas de ir a Pizza Hut, por lo cual, consultamos el GPS y fuimos al más cercano. Al llegar, vimos que era un T.G.I. Friday's, que además tenía un cartel de la pizzería afuera. Entramos. Nos ubicamos. Al ver el menú, nos percatamos que habíamos sido vilmente engañados, no había nada de Pizza Hut en ese menú. Los precios estaban medio caros para lo que teníamos planeado gastar y nos demoraron pila de rato en traer el pedido. No fue una buena elección comer ahí, definitivamente.

La jornada terminó dando vueltas por Manhattan y volviendo, cansados (muy mucho) a Astoria, Queens.

domingo, 9 de septiembre de 2012

New York City - Parte 6

Fallé, me había propuesto escribir de forma constante e ininterrumpida hasta contar todas mis experiencias. No lo logré. La facultad, el trabajo, y algunos otros menesteres me impidieron ser constante en la tarea. Si había algún lector asiduo, las disculpas del caso. Hechas las aclaraciones, prosigo.

Este post corresponde a mis experiencias vividas en la ciudad de Nueva York. Hasta ahora, se basaban en un único viaje realizado en el mes de Enero de 2011. Sin embargo, surgió uno nuevo a fines de Agosto, que fue medio relámpago, tanto en duración como en la toma de decisiones; en menos de 10 días surgió la idea, compramos los pasajes, viajamos y volvimos a Montevideo. Ya contaré más detalles, no quiero perder el hilo del blog. Este post entonces, viene a ser el número 6 correspondiente a New York City. Si querés acceder al post inmediato anterior, hacé click en:


Saliendo del Central Park, nos encontramos con un puesto de venta de productos Apple. Puede parecer poco interesante que cuente esto, me explico con una foto:


Esa es la entrada. Puede verse una escalera hacía un piso inferior. Todo el local (que es gigante!) está en un primer subsuelo, al cual se puede acceder bajando la escalera que se aprecia en la foto, o mediante un ascensor (que no se ve muy bien). Después de esto, no hay mucha magia, es un local de Apple donde se puede encontrar de todo, IPods, IPads, IPhones, accesorios, etc, etc, etc.

Continuamos la caminata. Era hora de llegar al Radio City Music Hall. Lo vimos por fuera (en el segundo viaje entramos). Wikipediando un poco, veo que está considerado como el teatro más importante del país (por ende, estimo que ha de ser uno de los teatros más importantes del mundo) y es apodado como Showplace of the Nation. La capacidad de este animalito es de unas 6.000 personas. Dejo una panorámica para que se hagan una idea:



En próximos post, cuando relate mi segundo viaje, describiré un poco más el teatro y el espectáculo que fuimos a ver (Zarkana, Cirque du Soleil).

El teatro está ubicado en el predio del Rockefeller Center. Tal como son la mayoría de las cosas en USA, el Rockefeller Center es enorme. Es un complejo de 19 edificios comerciales (la mayoría altísimos) en Midtown Manhattan. Fue construído por la familia Rockefeller por la década de 1930. Muchos de los edificios contienen agencias de prensa, bancos, tiendas importantes y teatros. Es un gran atractivo turístico de la ciudad y fue reconocido como National Historic LandMark en 1987. En nuestro primer viaje era pleno invierno y en la base de uno de los edificios habían armado una pista de patinaje sobre hielo, con una escultura dorada en uno de sus costados. La pista estaba rodeada múltiples banderas de países (estimo que estaría la bandera de todos) y en uno de sus laterales había un negocio de LEGO que era impresionante. Había obras (no encuentro otra palabra mejor) que tendrían miles (por no decir millones) de fichas: castillos, dragones, personajes famosos e incluso habían construido el mismo Rockefeller Center, en fin, quienes las hayan hecho son unos grandes.

Seguimos viaje. Esa misma tarde fuimos al Brooklyn Bridge. El puente une los distritos de Manhattan y de Brooklyn en New York City. En su momento, fue catalogado como el puente colgante más largo del mundo, midiendo 1.825 metros de largo. Es un símbolo (otro) de la ciudad y se utiliza habitualmente en postales o fotos para hacer referencia a la misma. Para el que no lo ubique aún, les dejo una tremenda foto del puente:



Lo recorrimos de inicio a fin y obtuvimos grandes panorámicas, tanto del puente, como de Manhattan. La vista desde el BB es asombrosa y altamente recomendable.

La estadía en New York City estaba terminando ya. De todas formas, esa misma noche y acompañados por otro uruguayo, residente en NYC (y que nos dio alojamiento en ambos viajes :D), hicimos algunos paseos bastante "exóticos" que detallo en breves líneas. 

- Conocimos una playa neoyorkina durante la noche. Ni idea si en verano se bañarán ahí o no. Fue bastante bizarro caminar sobre la arena cubierta de nieve, pero estuvo realmente bueno y es algo que sin ir con alguien que conozca, es difícil encontrar.
- Fuimos a la zona rusa de la ciudad. Entramos a un supermercado ruso, repleto de especialidades locales y productos típicos. Era un súper común y corriente, con la excepción de que la mayoría de las personas hablaban algo inentendible y muchos productos no tenía ni idea qué eran (y sus carteles no ayudaban en lo absoluto!).
- Pasamos por el barrio judío. En esa zona, todas las personas que nos cruzamos eran judíos ortodoxos, los hombres con su típico peinado y rulos oscuros, mientras que las mujeres iban vestidas de largo y formales.
- Finalmente, fuimos a una zona donde todos los habitantes eran de tez oscura. No sé en qué parte de la ciudad estábamos en ese momento.

Finalmente, no tenía idea que estuviera tan dividida la ciudad según la procedencia y características culturales de sus habitantes. Me llamó bastante la atención, pues si bien sabía que NYC era una ciudad altamente poblada por inmigrantes, no imaginaba que estuvieran tan segregados (o autosegregados, desconozco).

En síntesis, confirmé mis pronósticos, New York City es el mejor lugar para vivir y altamente recomendable para visitar. En el próximo post, espero contar la experiencia vivida hace algunas semanas.

miércoles, 27 de junio de 2012

New York City - Parte 1

Toda historia tiene un inicio y un final. 
Si querés arrancar a leer desde el principio, te recomiendo que pases por acá:

Si bien comencé a escribir en orden cronológico, y la siguiente ciudad de la que debería hablar es Kansas City, Missouri, voy a apelar a mis dotes desestructurados e impredecibles, sorprendiendo al lector y escribiéndole sobre New York City. Sí, soy re loco.

New York es un estado que queda al noreste de los Estados Unidos. Según wikipedia, New York City es la ciudad más poblada del país y la segunda aglomeración urbana más grande del continente (supongo que el 1 lo tiene Ciudad de México). Viven alrededor de 8.5 millones de personas, siendo una ciudad pluricultural (si esta palabra no existe, la acabo de inventar) por donde se la mire.

Tal como hice con Chicago, me la juego y les paso un skyline de la ciudad,  para compartir o compartirse (si se les ve medio mal, colaboren con un zoom in):


New York City
La primer aclaración que voy a hacer, es que agrego el "city" al final, no por ser coqueto sino para no confundir. New York City es una ciudad perteneciente al estado de New York.

Ahora si. A los hechos.
Los últimos dos días habíamos recorrido Boston. Veníamos de fríos helados. De ver acumulaciones de nieve de metro y medio en las calles. El traslado entre Boston y NYC optamos por hacerlo en ómnibus, la demora era más o menos la misma (incluyendo todos los trámites en los aeropuertos) y nos salía más barato. Teníamos pasajes para las 6 am. Una desafortunada sucesión de acontecimientos desafortunados, nos hizo llegar sobre la hora a la terminal de buses. Seguramente el lector habrá adivinado... perdimos el nuestro. Si nos hubiera pasado en tres cruces, con un poco de fortuna hubiéramos recibido un "suerte en pila"  y a esperar el Cita de las 10. Sin embargo, conseguimos lugar en otro ómnibus que salía poco rato después (sin pagar un peso más).

Boston y New York City están realmente cerca si se las mira en un mapa. De hecho, nos llevó alrededor de cuatro horas realizar todo el recorrido. Lamentablemente, tengo mucho más frescos gran parte de los recuerdos de Chicago, pero no los de NYC. Mi intención era escribir en qué lugar nos había dejado el bus, pero me se escapó de la memoria. Creo que en NYC hacía bastante menos frío que en Boston, pero una vez más, mi memoria no responde (esto a los 23 no me pasaba!).

Antes de llegar al destino, pudimos pasar por delante del Central Park. En otro relato me adentraré más en ese paseo, pero sólo para ir haciendo boca, es un paseo de los fundamentales. Quien haya ido a NYC sin pasar por el Central Park, lamento decirle que va a tener que volver. Podés caminar todo un día por el parque (que tiene dimensiones escandalósamente grandes) y quedarte con pila de cosas sin conocer.

El lugar de alojamiento era un apartamento en Queens, a 10 o 15 minutos de Manhattan. Es increíble que pese a las dimensiones de las ciudades, podés estar en media hora en el punto más distante de la ciudad, incluso en transporte público. Taxi mediante (y 60 o 70 dólares mediante), arribamos al apto, alquilado por amigos uruguayos.

Por ser una previa, no me voy a extender más. De todas formas, seguramente tenga que hacer varios capítulos más de NYC porque hay bastante para contar. Intentaré contar todo lo que se me ocurra, pese a esto, muchos detalles y anécdotas quizás no me las acuerde, las disculpas del caso!