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martes, 20 de noviembre de 2012

New York City - Parte 9

Tiempo atrás, descubrí que tenía ganas de viajar y que seguramente disfrutaría mucho cuando lo hiciera. Meses (años?) después, se me ocurrió usar dinero del que estaba juntando, para hacer un viaje por Europa. Cuando la idea tomó forma, un cocodrilo invadió mi bolsillo y me susurró que Europa sería bastante caro, que quizás me convenía viajar a Estados Unidos. Se lo propuse a un amigo, que sorpresivamente se colgó con la idea y decidimos viajar en Enero de 2011 a Estados Unidos y México. Posteriormente, en Agosto/Setiembre del año siguiente, con el mismo compañero de ruta, hicimos un viaje relámpago a NYC, como para sacarse las ganas.

Este blog tiene por objetivo relatar experiencias de mis viajes, compartir sensaciones, lugares, y distintas culturas que he podido conocer en este último tiempo. Esta entrada en particular, sigue la línea de las anteriores y corresponde a la novena para la ciudad de Nueva York (correspondiente a mi segundo viaje a la ciudad). Si por H o por B no pudiste leerla, o esta es la primera vez que entrás a mi blog y querés acceder a entradas anteriores, hacé click en el enlace siguiente:


El plan era sencillo, íbamos a estar tres días y medio en la ciudad y queríamos hacer lo máximo posible. Contábamos con una ventaja importante respecto al viaje anterior: era verano. Ese detalle, por más simple que parezca, nos hizo una gran diferencia, los días eran mucho más largos respecto al viaje anterior y andar con menos ropa, nos permitió ser bastante más rápidos en las calles neoyorkinas. Sin embargo, el plan tenía una falencia: por la duración del viaje, no podíamos tener contratiempos. Debíamos ser organizados, aprovechar el tiempo al máximo, no perdernos, no fallar en nada. Evidentemente, el lector astuto, podrá darse cuenta que el plan no fue exitoso. Por distintas razones que no vienen al caso, pasamos la mañana de nuestro segundo día en la ciudad más importante del mundo, haciendo cola en UPS, para retirar un paquete que tenía que volver con nosotros a Montevideo. Hacía mucho calor, demasiado para andar cargando cosas por la ciudad (diga que el sistema de metros es francamente admirable y nos salvó bastante la plata). Quizás lo único positivo de esa mañana haya sido el haber probado una exquisitez: un bagel con crema con gusto a cebollas y no sé qué más, que estaba de la hostia. Es de esos sabores que querés volver a probar en tu vida (y que en Uruguay no hay nada similar!), con lo cual, tendré que volver a NYC a degustarlo nuevamente! 

La tarde nos deparaba otro mandado no muy gratificante. Algo que SI o SI debíamos hacer en nuestra estadía era ir a New Jersey. Dado que habíamos perdido alrededor de medio día ya, optamos por dedicar la tarde para realizar este paseo. La noche anterior, nos habíamos (me había) quedado con las ganas de comer una pizza de la cadena Pizza Hut. Nuestro tren (NYC -> NJ) partía desde la Penn Station, que casualmente, tenía una pizzería cercana, por lo cual, raudamente nos dirigimos a la misma. NYC es cosmopolita, quizás (seguramente) como ninguna otra ciudad del mundo. Sin embargo, nos llamó poderosamente la atención que TODO el personal de ese Pizza Hut parecía proceder de un mismo país, tenían todos aspectos similares y se comunicaban en un idioma inentendible por nosotros. Yo supuse que serían de India, Bangladesh o algún país de esos, pero también supuse que no les agradaría demasiado que les preguntáramos. Nos demoraron como 20 minutos en preparar una Pizza Margarita. Compramos un par de bebidas onda vitamínicas (que guardamos en un bolsillo de un bolsito de mano que llevábamos) y salimos corriendo para la estación de trenes.

Asombra ver la cantidad de gente que circula por la Penn Station, corren, caminan, pasan hablando por celular, con valijas de mano, con carros, es un alboroto constante pero raramente ordenado. Pese a esto, cualquier persona que te choque o se tropiece contigo, tiene la delicadeza de parar lo que estaba haciendo y disculparse, algo que entre la locura que viven, podría llegar a sorprender. Mientras hacíamos la cola para el tren, descubrimos que el próximo tren saldría en tres minutos. Todavía no sé cómo hicimos para en tres breves minutos, terminar la cola, sacar los pasajes, encontrar el anden donde partía el tren y subirnos al mismo.

El viaje fue bastante disfrutable, el tren se movía bastante rápido, con lo cual, pudimos apreciar el cambio de paisaje entre la ciudad gigante que es New York y el verde que comienza a verse cuando se circula por New Jersey. Continuamente puede notarse la presencia de casas y pueblos vecinos a las vías del tren, pero bastante más esporádicos que los vistos antes. Descubrimos ciudades pequeñas y pintorescas en nuestro recorrido mientras degustábamos la muzzarella, lleno de casas al estilo americano, pero totalmente distintos a cualquier otra gran ciudad estadounidense. La anécdota del viaje, refiere a un chorro de líquido que comenzó a caer desde nuestra valija de mano, hacia la espalda de unos viajeros ubicados en el asiento detrás al nuestro. Nuestras bebidas vitamínicas estaban mal cerradas (o se abrieron durante el viaje), mojando todo (los asientos, los americanos, la valija de mano, el piso, todo!).

El resto del viaje no tuvo ningún otro aspecto destacable. Llegamos a Astoria y con el cansancio acumulado de una larga jornada, no nos dio para volver a Manhattan. Decidimos entonces dar una vuelta por un minicentro de Astoria, donde cenamos y disfrutamos de unos caliboratos y de la gente linda americana.

El segundo día culminó con una sensación bastante amarga. Íbamos a estar menos de cuatro días en la ciudad y perdimos uno realizando "trámites". Por suerte, el resto del viaje no tuvo otras dificultades. El día tres (que será el que relate en la próxima entrada) fue estupendo, mágico, fabulofantástico o fantabuloso. Fuimos al sitio donde estaban las torres gemelas y pudimos ver el memorial, luego fuimos a la zona del Harlem, donde visitamos el predio de la Universidad de Columbia y comimos en un restaurant mexicano. En la tarde, recorrimos el bellísimo Central Park, donde nos encotramos con ciertos espectáculos artísticos, pero no logramos encontrar bicicletas para recorrerlo! En la tardecita fuimos al Wall Street y liquidamos la jornada yendo al Radio City Music Hall a ver el espectáculo Zarkana del Cirque du Soleil. Así que estate atento que se viene alto relato!

jueves, 28 de junio de 2012

New York City - Parte 2

Hay caminos de ida y caminos de vuelta. Lugares de paso y lugares para vivir. Viajar es conocer, disfrutar, pasear, descansar. Es un camino de ida, un camino que una vez que lo tomás, te das cuenta que no tiene retorno.
Si es la primera vez que entrás (o no leíste la primer parte de NYC), pasá por:
De lo contrario, welcome back!

En la entrada anterior, había mencionado que nos alojaríamos en el apartamento de unos amigos, en Queens. También comenté que viajar en metro permite recorrer distancias largas en muy poco tiempo. Además, si el lector es asiduo de este Blog, recordará que hace un tiempo tiré un consejo: adquirir pases para el metro y recorrer la ciudad. Luego de llegar al apto, dejar las cosas, charlar un rato con los dueños de casa, compramos los tickets de metro y salimos a recorrer la mejor ciudad del mundo (y sus alrededores!).

No descubro nada con lo próximo que voy a decir. Todo turista, cuando llega a NYC, tiende a ir al Times Square. Será inercia, instinto, no sé. Es un ícono de la ciudad, diría del mundo. Lo cierto, es que vayas a la hora que vayas, está lleno de gente, incluso yendo por la noche o a la hora de la siesta (?). Evidentemente, el primer lugar al que fuimos en NYC, fue al Central Park. No, mentira, fuimos al Times Square. 

Algo increíble que me ha sucedido en los últimos días: el público en las calles aclama por las fotos que subo! Así que les colaboro con una:


Me resulta un tanto complicado describir tanto. Tanta gente, tantas luces, tanto movimiento, tantos negocios, tantos edificios, tantos pisos, tanto dinero, tantos autos, amontonados en cuatro o cinco cuadras. Un error un tanto común es confundir el lugar. Oficialmente, el Times Square se encuentra en la intersección de la 7ma avenida, con la Broadway. NO se encuentra en la 5ta avenida, como generalmente uso podría asociar. Otro detalle a tener en cuenta, si bien cuando se habla de Times Square, uno se imagina una imagen similar a la foto que puse, hay que tener en cuenta que enfrentada a esa esquina, hay otra, con similares características. De hecho, la otra esquina es aún más conocida, pues tiene una escalinata donde es común sacarse fotos. Hablando de eso, creo que es el lugar donde saqué más fotos. Hay mucho para fotografiar, realmente.

Caminamos, fuimos, volvimos, íbamos de un lado para otro. En cierta forma, es como estar en un shopping a cielo abierto. Al igual que en Boston, hacía bastante frío, aunque no había tanta nieve amontonada. Ese primer día almorzamos en un Mc Donald's cercano (sigo con mi poca memoria, pero creo que es el de Broadway esquina West 51st. street). Quizás podría pensarse que por estar en Estados Unidos, incluso en NYC, los precios de ese tipo de cadenas de restaurantes podrían ser más caros que en otros lugares, sin embargo, por 9 o 10 dólares te comés un combo y llenás de calorías tu cuerpo.

Estaba repasando las fotos, para intentar contar la historia en orden, y me acabo de dar cuenta que tengo un consejo para dar.

Si vas a una ciudad que no conocés, comprate un mapa (posta). Incluso, en algunas ciudades te los regalan. Si la ciudad tiene metro, si no tenés un mapa con las líneas y sus conexiones, sos boleta. En todas las ciudades a las que fuimos, el mapa era un elemento indispensable, si sos medio avispado, podés moverte por toda la ciudad, conectando metros y líneas. Lo bueno que tienen los metro (o metros?), es que tienen gran frecuencia y no van repletos de gente, con lo cual, no tenés que viajar parado (generalmente) ni tener esperas de media hora en la estación.

A esta altura, no puedo dar más detalle en cuanto a qué días hicimos cada cosa. Me voy a limitar a seguir el orden de las fotos para contar las historias. De todas formas, estoy convencido de que sigo por el día uno.

Al igual que en los otros estados que habíamos visitado, a eso de las 5 pm ya estaba ocultándose el sol. De todas maneras, conocimos el City Hall, el puente de Brooklyn y zonas aledañas. El día lo completamos yendo a la zona cero, el lugar donde estaban las torres gemelas. Nos encontramos con la construcción de un nuevo complejo arquitectónico, con múltiples edificios nuevos y cientos de obreros trabajando. Vecino al complejo, visitamos un memorial del 11 de setiembre, donde exponían imágenes del atentado, la historia con todos los acontecimientos acontecidos minuto a minuto, así como recuerdos y objetos encontrados durante la limpieza del lugar. Por otra parte, había diferentes maquetas y videos presentando las nuevas construcciones y describiendo en qué se transformaría el lugar. Impresionante la verdad.

Esa misma noche conocimos (por fuera) el Madison Square Garden, lugar reconocido por albergar partidos de NBA, así como distintos conciertos internacionales. Enfrente al MSG, está el edificio de correos (una manzana de grande) y debajo del MSG, la Penn Station. La Pennsylvania Station es una estación de trenes y metro. Dicho así suena a poco. Sin embargo, es una ciudad adentro de una estación de trenes. Tiene múltiples niveles, lugares de comida, interconexiones entre las líneas, kioscos de venta de revistas, vendedores de dulces, creo que es el destino de algunas líneas de bus también. Pero es gigante, imponente por donde se la mire. Recomendable aunque sea sólo por conocerla.

El relato se me hizo más largo de lo esperado, por lo cual, corto por acá, por más que no haya terminado el día uno. Mañana sigo!