martes, 4 de marzo de 2014

Florida - Miami/Orlando - Parte 4

Hace unos meses atrás, cuando comenzaba a pensar cómo haría para relatar mis experiencias en el estado de Florida, me veía en una posición difícil. Por lejos, ha sido el lugar (fuera de Uruguay) donde más tiempo he estado, así como uno de los lugares que más he podido recorrer en varias ocasiones. Podría seguir lo que viene siendo costumbre para cada ciudad: escribir lo vivido cronológicamente sin complicarme demasiado. Sin embargo, opto por algo distinto esta ocasión.

Si el lector ha caído por acá sin demasiada información previa, le recomiendo pasar por:


Allí comienzan mis relatos respecto al mencionado estado.

Pues bien, es momento de hablar de un tema recurrente cuando un turista pasa por Miami (y alrededores): las compras. A lo largo de esta entrada, pretenderé hablar acerca de shoppings y lugares similares que pude visitar y recorrer varias horas. El lector deberá comprender que no relataré experiencias en los centros comerciales más chic de la Florida, sino que muy por el contrario, apunté al segmento de establecimientos low cost. Aclarado esto, comencemos.

Cronológicamente, el primer lugar que visité se denomina Premium Outlet y está ubicado en la ciudad de Orlando, Florida. El lector frecuente podrá recordar que en la segunda entrada de Florida, ya mencioné este lugar. En breves palabras, es un shopping de outlets, con la característica principal de ser a cielo abierto. Como muchas veces es complicado imaginarse un lugar a partir de su descripción, dejo una imagen:


Tal y como puede verse en la imagen, hay outlets de muchísimas marcas (famosas y no tanto) que forman un centro con más de doscientos locales. Si uno de los objetivos de una persona al visitar este tipo de lugares es comprar compulsivamente, recomiendo dedicar un día entero a recorrerlo. Con paciencia, pueden encontrarse ofertas que rayan lo ridículo y que permiten ahorrar una buena cantidad de dólares. A diferencia de un shopping tradicional, las veces en las que he podido ir a Premium Outlet, si bien había una considerable cantidad de gente, se podía caminar sin andar pechándose con otros, quizás esta sea una ventaja de su enorme tamaño.

Pasaré ahora a hablar sobre tres centros comerciales que se encuentran en Miami y alrededores: Aventura Mall, Sawgrass Mills y Dolphin Mall. Como consejo (sobre todo para los dos primeros lugares) en caso de ir en auto, recomiendo prestar especial atención al lugar donde se lo deja.

Tal como indica su nombre, Aventura Mall se encuentra en una zona denominada Aventura, apenas al norte de North Miami Beach. Si se conduce por la Collins Ave. desde el sur, se podrán ver (a la derecha) múltiples torres construídas por el magnate Donald Trump, muchas de ellas incluso, cuentan con playas privadas para que sus usuarios no se junten con la chusma (?). Volviendo al tema principal, Aventura es un shopping gigante (comparando con cualquier shopping montevideano). Pude conocer este centro comercial en la mañana de un día entre semana, por lo cual, no me llamó la atención la poca gente que transitaba por los pasillos del lugar. De hecho, uno de los pocos lugares con alta concurrencia era un Starbucks en uno de los pisos superiores. Café en mano, pude conocer una casa de la marca Ferrari, con una réplica de un auto de carreras dentro del local. Macy's también era parte de Aventura Mall. Sin embargo, la mayoría de las marcas que se encontraban en este shopping no me resultaban conocidas y como detalle, en ninguno de los locales se veían los precios en las vidrieras. Mala señal. Evidentemente, el único consumo que hice en Aventura Mall fue un rico café.

Sawgrass Mills es un establecimiento que se encuentra bastante más al norte que Aventura, apenas al oeste del aeropuerto de Fort Lauderdale y apenas al este de los Everglades. A diferencia del shopping anterior, en Sawgrass Mills uno puede romper la chanchita tranquilo y gastar unos buenos dólares sin remordimiento. Las principales marcas tienen su local en este shopping y la mayoría de ellas son outlets, con lo cual se pueden conseguir productos realmente más baratos que su precio original. Ojo, no todos los productos se encuentran tan baratos, pero recorriendo un poco se obtienen precios únicos. Es más, existen algunas casas como Marshalls o T.J.Maxx, en donde se pueden encontrar productos de marca a precios incluso más baratos que en su local oficial. Algo interesante de este lugar, es un lugar para ir a comer llamado Rainforest Cafe. El mismo, se encuentra decorado como si se estuviera en medio de una selva, con múltiples maquetas que representan animales, tal como muestro en la siguiente imagen:



Finalmente, en Sawgrass probé algo típicamente estadounidense: los Pretzels de canela. Son altamente recomendables!

El último shopping del que hablaré es Dolphin Mall. El mismo es un shopping muy cercano al aeropuerto principal de Miami y es ideal para visitar el último día y luego emprender el retorno. En este caso, seré un tanto más breve; Dolphin Mall es muy parecido a Sawgrass Mills, aunque bastante más pequeño. A nivel de precios, creo que Sawgrass tiene mejores ofertas, aunque quizás también dependa de la época del año en la que se vaya. Como comentarios culinarios, contaré brevemente dos vivencias: por un lado, en este mall probé el pollo más exquisito que comí en mi vida (no sé que tenía, pero parecía bañado en una salsa con naranja y miel), por otro lado, probé jugo de caña de azúcar (pasan las cañas por una prensadora y del otro lado sale el jugo) que resultó ser bastante dulce.

Como bonus track, mencionaré Sports Authority, no es un shopping sino una casa de deportes con muy buenos precios. Recomendado si se busca comprar calzado o (como yo) raquetas de tenis.

lunes, 3 de marzo de 2014

Florida - Miami - Parte 3

Drink all day, play all night, let's get it poppin', I'm in Miami Trick!

Así empezaba el estribillo de una de las canciones más conocidas de la banda LMFAO y en nuestras charlas previas al viaje, habíamos prometido que esta canción sería lo primero que compartiríamos vía redes sociales, una vez que pisáramos el suelo Miamiense. Promesa que evidentemente, no cumplimos.


Veníamos de dos intensos días en Orlando, para más información:


Lo cierto es que luego de bastante investigación, habíamos decidido pasar nuestros dos días en Miami, en el "afamado" Miami Beach International Hostel, aparentemente votado como el mejor hostel en los Estados Unidos. Navegando en su página web, uno encuentra decenas de jóvenes sonriendo, felices de estar en South Beach, con botellas y vasos en sus manos. Sin embargo, el lector perspicaz podrá notar que nuestra experiencia no fue del todo fructífera.

Llegamos al hostel ilusionados de pisar por primera vez Miami Beach. Ni bien entramos, nos alertaron que era muy temprano para hacer check-in, por lo cual, deberíamos esperar hasta las 13 horas para poder ingresar formalmente al lugar. Sin embargo, nos invitaron gentilmente a hacer uso de las instalaciones (en criollo, dejar las maletas y jugar al pin pon con paletas de playa). Luego de algunos emocionantes partidos, nos informan que el almuerzo está listo y que podemos servirnos. Ni lentos ni perezosos nos acercamos a la mesa y nos servimos un plato de fideos fríos y sin gracia, que aparentemente serían el almuerzo que incluía el hostel. Posteriormente, cuando se hizo la hora de hacer el check-in, nos informaron que el hostel no contaba con habitaciones disponibles (?) con lo cual debíamos conformarnos con una especie de apartamento privado, a varias cuadras del lugar original. Para suerte nuestra, justo había comenzado a llover en la bella South Beach, con lo cual, arribamos empapados al apto.

Como conclusión, si el lector tiene deseos de ir a Miami y busca algo bueno, bonito y barato, no se deje engañar, el Miami Beach International Hostel, no cumple las dos primeras de las categorías.

En fin, una vez que logramos asentarnos, decidimos salir a caminar y conocer la zona. Lamentablemente el día no se prestaba para hacer playa, estaba bastante fresco y lluvioso (esto va para los que dicen que en Miami siempre es verano). En nuestra caminata, de casualidad pasamos enfrente Miami Ink (famoso por el programa de televisión), tal como atestigua esta foto:


También dimos algunas vueltas por la Collins Ave. y por Ocean Drive, dos de las calles más conocidas y concurridas en Miami Beach. En el caso de Ocean Drive, es bastante famosa dado que es la calle más cercana a la playa y cuenta con cientos de restaurantes (desde los más pitucos hasta hamburgueserías) a los que concurren miles de personas todas las noches a cenar. Además, muchísima gente va únicamente con el propósito de tomar fotos, tal es así, que transitar esa zona en auto por la noche es (literalmente) más lento que andar a pie. Esta calle es conocida también por ser residencia del fallecido diseñador de ropa Gianni Versace. En alguna entrada futura, publicaré una foto del lugar.

Caminando por Miami Beach, nos encontramos de casualidad con un lugar del que no teníamos conocimiento y que nos agradó mucho. Es una calle que está entremedio de la calle 16 y la 17 (algo así como la plataforma 9 y 3/4), pero que se denomina Lincoln Road. Es una especie de paseo peatonal, donde uno puede encontrarse muchísimos lugares para comer y beber, altamente concurridos, así como tiendas de electrónica, por ejemplo, Apple Store. Sin embargo, a diferencia de Ocean Drive, me dio la sensación de estar enfocado más para ir a almorzar o tomar algo en la tarde, y no tanto como paseo nocturno. Desde mi punto de vista, es un lugar al que uno debe concurrir en caso de andar caminando por las calles de Miami.

Finalmente, una de las pocas ventajas que encontramos en el alojamiento que elegimos, es que todas las noches se organizaban salidas para algún club nocturno. Eso nos permitió entrar a algunos boliches que quizás no hubiésemos conocido y además (supuestamente) pagamos menos por estar alojados en el hostel. Respecto a los mismos, el lector debe saber que son totalmente distintos a lo que uno puede estar acostumbrado en Montevideo. Los lugares a los que fuimos eran realmente grandes, con muchísimos juegos de luces y muy buena música y ambiente. Una de las cosas que me llamó la atención, es que en las barras tenés la opción de pagar los tragos con tarjeta de crédito, dejándole la misma al barman/barwoman que te atienda por primera vez y luego son ellos quienes se encargan de llevar tu "cuenta" hasta el final de la noche.

Como experiencia graciosa dentro del boliche, en un momento de la noche se me ocurrió ir al baño. Al momento de lavarme las manos, veo que un moreno de (algo así como) 2.14 metros y vestido de etiqueta me ofrece jabón líquido, lo cual acepto sin dudar. Mientras me lavaba las manos comienzo a notar que en la prolija mesada, hay decenas de frascos que mirándolos detenidamente, tenían etiquetas de Polo, Armani y demás, listos para ser utilizados por los asistentes al toilette. Mientras el moreno de 2.14 me ofrece una toalla para secarme las manos, veo lo que en un bar uruguayo se denominaría Caja Chica, donde el billete más chico era de 20 usd. Temiendo por mi vida, me termino de secar y salgo raudamente del baño sin mirar para atrás. Creo que no volví a ir por el resto de la noche.

Se extendió bastante esta entrada, sin embargo, creo haber contado todo lo que me quedaba respecto a mi primera visita a Miami. En la siguiente entrada, espero comenzar a relatar mi segunda estadía, que fue bastante más extensa y me permitió conocer un poco más de adentro las costumbres del miamiano.

sábado, 22 de febrero de 2014

Florida - Busch Gardens/Orlando - Parte 2

Hace más de tres meses había comenzado a generar esta entrada. Sin embargo, en ese momento no encontré motivación suficiente como para escribir y me propuse hacerlo en los días siguientes. Lamentablemente, la motivación no llegó y el blog quedó en el olvido. Hasta hoy.

Anteriormente había relatado mis primeras experiencias en el estado de Florida, Estados Unidos. Para más información, ir a: 


Tal como conté anteriormente, el plan para el día era concurrir a Busch Gardens. A modo de información, es uno de los parques de atracciones más famosos del país. Quien sea asiduo a este blog, pronto se dará cuenta que soy medio aficionado a estas cosas. Dado que Tampa (ciudad donde se encuentra el parque) se encuentra a una distancia considerable de Orlando (más de 100 kms), arreglamos para que un servicio de buses nos pasara a buscar por el hotel. De hecho, creo que tienen previsto este tipo de situaciones y el precio del ticket incluye el transporte.

Al igual que otros parques, Busch Gardens es enorme. Tiene como particularidad que cuenta con una paisajes estilo africanos. Es más, no son únicamente los paisajes, sino que cuenta también con muchos animales típicos de la zona, como pueden ser elefantes, cebras, cocodrilos o jirafas. Investigando un poco, descubrí que es una de las instituciones zoológicas más grandes de los Estados Unidos y que cuenta con arriba de 2700 animales. Dejo una imagen para mostrar de lo que estoy hablando:


Como se podrá imaginar el lector, el parque tiene mucho verde y naturaleza. De hecho, en algunos casos es posible interactuar con ciertas especies. En un sector del parque pudimos acceder a un área donde se podía alimentar canguros. Ahora que lo pienso, deberían ser canguros jóvenes, dado que eran bastante más pequeños que lo que uno está acostumbrado a ver por TV, pero bueno, igual es muy recomendable hacerlo, no siempre se tiene la posibilidad de tener un animal salvaje en forma tan accesible. Otros animales potencialmente más peligrosos no estaban tan al alcance, aunque no se los veía enjaulados como puede llegar a ser un zoológico.

Después de todo lo relatado, el lector podrá pensar que Busch Gardens es simplemente un lugar para estar cerca de la naturaleza. Sin embargo se equivoca, puesto que en medio de todo ese verde, existen decenas de atracciones para conformar un parque de diversiones estupendo. A los valientes, les informo que este parque tiene un gran número de montañas rusas, entre las que se destacan: Montu, Kumba, Scorpion, Gwazi y SheiKra. En esta última, una vez que se sube la primera pendiente y previo a la primera gran caída, te dejan suspendido unos tres segundos mirando hacia abajo y luego te sueltan a gran velocidad. Es por esto que este tipo de montañas son llamadas Dive Coasters, dado que tienen la característica de tener una caída de 90 grados de inclinación. Como consejo, es altamente recomendable ir en el primer carro y apreciar todo de primera mano.

Cuando fuimos a Busch Gardens, en enero de 2011, estaban construyendo una nueva atracción, denominada Cheetah Hunt, que parecía ser bastante enorme y divertida. Habrá que volver a ir y comprobarlo! Finalmente, este parque cuenta con un tren interno para poder ver sus paisajes y animales más de cerca. Además, si se cuenta con el mapa del parque, sirve también para caminar menos para ir de atracción a atracción :D

Una vez que volvimos a Orlando, habíamos planeado ir a un Shopping de Outlets llamado Premium Outlet, que se encontraba muy cerca del hotel donde nos alojábamos. Para el que no conoce este tipo de lugares, son cientos de tiendas (de marcas importantes) que se establecen en un lugar y con precios bastante ventajosos en comparación al precio oficial de los productos. A modo de ejemplo, por 30 o 40 dólares se pueden comprar buzos, vaqueros o camisas de marca e incluso, si se busca bien, se puede llegar a pagar bastante menos.

Luego de llenar algunas bolsas con productos nuevos, volvimos al hotel a cenar y preparar todo. Al día siguiente partiríamos para uno de los mejores hostales de los Estados Unidos según votación popular (?).

jueves, 31 de octubre de 2013

Florida - Miami/Orlando - Parte 1

Hace algunos años, posiblemente más de diez, leí El Señor de los Anillos. Probablemente sea uno de los mejores libros que haya leído y seguramente también de los mejores que vaya a leer. Es una obra muy intrincada y a medida que se avanza en la misma, se plantean distintos escenarios, diferentes personajes y el relato se centra por momentos en uno y al siguiente capítulo en otro totalmente distinto, permitiendo que la historia sea muy heterogénea y rica en contenido. Sería de mucho atrevimiento compararme con Tolkien (no me llega ni a los talones!), sin embargo, mi idea con los relatos de Florida sería poder desarrollar una historia similar, con idas y vueltas, cambiando permanentemente de escenarios y de situaciones, de fechas y de protagonistas. Hacia allí vamos!

La historia arranca en Miami, allá por Enero de 2011, cuando por primera vez me subía a un avión. Tal como comencé a relatar en Chicago - Parte 1, Miami formaba parte de una gran vacación tanto por Estados Unidos como por México. De hecho, Miami fue la primera ciudad que pisé luego de bajarme por primera vez de un avión. Sin embargo, ese primer pasaje por la ciudad fue muy breve, dado que era nuestra conexión para ir a Chicago. En menos de dos horas desde que nos bajamos del avión, debimos hacer todos los trámites migratorios, trasladar nuestras valijas (las grandes) de un sector a otro del aeropuerto y luego correr infinitamente (con nuestros carry on) hasta llegar al avión siguiente.

Aproximadamente dos semanas después, temprano en la mañana, estábamos tomando un vuelo desde la soñada New York hasta la cálida ciudad de Orlando. Pasábamos de temperaturas heladas, a encontrarnos una ciudad con casi 30 grados. De paso, comparto una foto del hotel donde nos alojamos, el Clarion Inn Lake Buena Vista.



El objetivo era poder estar dos días en la ciudad e ir a dos parques temáticos. Por un inconveniente en nuestra salida desde NYC, en lugar de estar dos días completos en la ciudad, estaríamos sólamente un día y medio, con lo cual, debíamos planificar realmente bien qué parques visitar. Una vez que hicimos check-in en el hotel, al bajar al lobby descubrimos algo que hay en todos los alojamientos en Orlando: una persona que se dedica exclusivamente a asesorarte acerca de a qué parques te conviene ir, te vende entradas, te da folletos, completito el asunto. Teniendo en cuenta que ya era pasado el mediodía de nuestro primer (y penúltimo) día en la ciudad, el amable caballero nos recomendó visitar Seaworld y Busch Gardens (en Tampa), debido a que ambos parques forman parte de la misma empresa y contratando ambos paseos conseguiríamos un mejor precio (?). No dudamos mucho y aceptamos su propuesta. Taxi mediante, partimos hacia el parque de agua.

Al igual que todos los parques que más adelante relataré, Seaworld es sumamente prolijo y muy bien cuidado y decorado. Tal como sugiere su nombre, todas las atracciones y espectáculos tienen al agua como protagonista. Pueden verse también distintos animales libres caminando por sus instalaciones (en la mayoría de los casos no están al alcance de los visitantes, aunque sí muy cerca). Para muestra un botón, bah, un flamenco:


El parque es realmente bonito y tiene diversos espectáculos en grandes piscinas, con delfines y demás animales, que actúan en conjunto con múltiples acróbatas. Por otra parte, se puede disfrutar de algunas (no demasiadas) montañas rusas y atracciones con agua. Pese a esto, el parque es realmente grande y es necesario caminar muchísimo para recorrerlo por completo. Además, si bien la entrada da acceso a todos los juegos y espectáculos básicos, existen otros shows para los cuales es necesario desembolsar más dinero. Sin embargo, el parque no es nada del otro mundo y no entraría dentro de mis prioridades volver a ir. Si el lector jamás ha ido a Orlando y está pensando en ir, le recomiendo primero visitar los parques de Disney, para luego recién pensar en otras alternativas. Finalizada la recorrida, al salir del parque existe un sistema de ómnibus que esperan afuera y te llevan al hotel que les indiques (o a algunos con los que tienen convenio, ya no recuerdo!).

Al llegar al hotel, cenamos en un Pizza Hut realmente cercano y recorrimos los alrededores del lugar. Fue increíble darnos cuenta de que casi no se veía gente caminando, sino que todo el mundo andaba en su auto. Finalmente, dado que nos habíamos hecho "amigos" del taxista (un iraquí/paquistaní/afgano o símil), lo llamamos para que nos llevara a conocer la noche de Orlando. Allí, entramos a un par de pubs así como a un boliche medio pop/reggeatonero. Como detalle que me pareció medio extraño, la mayoría de la gente que nos cruzamos esa noche tenía pinta de latino (estilo centroamericano), cosa que uno se esperaría quizás en Miami, pero no allí. No es que todas las personas lo fueran, sino que todos estaban vestidos con un look similar. En fin, tomamos algunos drinks y luego volvimos a contactarnos con el tachero amigo, para volver al hotel.

La siguiente entrada seguirá siendo de Orlando, hablaré de Busch Gardens, de los Outlets y de alguna otra cosita más.

lunes, 14 de octubre de 2013

Miscelánea

Dicen que cuando uno tiene un objetivo en la vida, cuando quiere algo realmente, manda algo así como que "señales" al universo y que el mismo conspira a su favor. No voy a entrar en cuestiones filosóficas (eso va en cada uno) ni metafísicas. Lo cierto, es que si había algo que quería hacer cuando fuera grande, era poder viajar, conocer el mundo. Sin embargo, en ese momento la situación económica no era favorable y había otras prioridades más urgentes.

Siempre tuve debilidad por Europa, específicamente por Italia. Con el pasar de los años, me fui dando cuenta que Estados Unidos también podía llegar a tener su encanto. Las grandes ciudades, los parques, la diversidad de culturas, me atraía demasiado. Así y todo, seguía siendo harto complicado poder viajar. Se ve que en ese entonces, mandé bastantes señales al universo cósmico. De forma cuasi imprevista, en los últimos tres años he podido conocer y recorrer lugares que quizás no hubiera imaginado (o por lo menos en el corto plazo), aún ni en un escenario sumamente optimista. Nieve, playas del caribe, ciudades encantadoras, parques de diversiones, paisajes increíbles, todo eso en este tan poco tiempo, lo único que han generado en mí, son más ganas de viajar!

Este blog fue concebido inicialmente como una colección de historias, de recuerdos, de experiencias vividas. Como no podía ser de otra manera, Chicago era LA ciudad con la que comenzar mis relatos. La elección fue simple: era la primera ciudad grande que visitaba (allá por Enero de 2011), el primer destino importante al que iba, esperaba ansioso conocer la ciudad. Y la misma no defraudó. Pese a no ser mi lugar favorito en el mundo, tenía muchos argumentos para ser la primera en ser relatada. 
Luego, se me hizo inevitable comenzar a hablar de New York. No escatimé en palabras intentando pasar a relatos mis historias. Y se ve que en ese entonces, mandé tantas señales al universo, tantos deseos de volver, que menos de dos meses después de comenzar a hablar de la ciudad (en Agosto de 2012) estaba volviendo a mi lugar en el mundo.
Al volver, como forma de no acumular pendientes, volví a retomar los relatos, sin sospechar que en Febrero de 2013 me esperaba otro viaje. Fue así que terminé de escribir el capítulo NYC y comencé a escribir acerca de Boston y de las historias generadas en ese día y medio vivido en la ciudad.
Finalmente, en Agosto de 2013 apareció otro (mini) viaje en mi camino, así como nuevas experiencias a ser relatadas. Fue por esto que las últimas entradas corresponden a la ciudad de Cleveland y del parque Cedar Point en Sandusky.

Y acá estoy, comiendo galletas de arroz saman. Intentando decidir sobre qué ciudad escribir ahora, mientras planifico alguna salida para el año que viene. Aunque bueno, esto recién está en pañales y por ahora prefiero no adelantar nada.

Listo, decidido. Seguramente en las próximas entradas, hable de Miami. Sin embargo, me sería bastante complicado desligarlo de otras ciudades del estado de Florida, con lo cual y a modo de punteo, resumo los temas/lugares/ciudades de los que hablaré en las próximas oportunidades:
Miami - Orlando - Sarasota - Naples - Sanibel - El mejor hostal del mundo - Disney - Busch Gardens - Shoppings/Outlets - Dexter - El chivito de Oro - La camioneta - La grúa - La sala VIP - Las playas

En fin, intentaré ser lo más prolijo posible en próximas entradas, porque sino va a ser un matete de temas y ni yo me voy a entender!

P.S. Ahora que lo pienso, se me va a complicar bastante escribir las historias de una forma semi ordenada, así que a no sorprenderse si la próxima entrada no coincide con mis predicciones. Arrivederci!

P.S.2. Dado que este post carece de imágenes, dejo una con mi mapa de vuelos, esperando que el mismo tenga novedades de acá a un año!


jueves, 26 de septiembre de 2013

Cleveland - Parte 4

Había una vez, truz. Cuack! En fin, esta debería ser la cuarta (y última) entrada correspondiente a mi visita a la ciudad de Cleveland (y Sandusky), en el mes de Agosto de 2013. Para los lectores que no sean frecuentes, les cuento que desde hace algún tiempo vengo armando un blog con mis experiencias en distintos viajes. Mi principal idea es contar anécdotas, dar consejos, recomendar sitios, etc. Disfruto tanto al escribir, que cada entrada escrita aumenta mis ganas de volver a viajar, es como un círculo vicioso.

Te recomiendo que antes de leer esta entrada, pases por acá:


A modo de breve resumen, mi visita a Cleveland formó parte de un viaje bastante relámpago que también incluyó una ida al estado de Florida, por las ciudades de Miami, Sarasota, Naples y algún que otro poblado cercano. Todo en cinco días.

Retomo el relato de la entrada anterior. Cleveland es una ciudad chica, bastante para el tamaño estándar de las ciudades de Estados Unidos. Habíamos investigado en internet algunos lugares para ir en la media jornada que teníamos disponible, siendo el museo de Rock and Roll uno de los lugares más recomendados. Hacia allí fuimos. Si el lector es asiduo de estos lares, recordará que en la primera entrada correspondiente a esta ciudad, mostré una imagen de una guitarra, en honor al museo, en el aeropuerto. Indiscutiblemente es una de las mayores atracciones de la ciudad. Según la wikipedia, el salón de la fama de rock es un museo dedicado al recuerdo y memoria de los artistas más famosos e influyentes de la industria musical a través del género de la música rock.

La siguiente imagen muestra la entrada principal del museo y salón de la fama:


No se aprecia demasiado, pero el lugar es realmente grande y cuenta con distintas áreas divididas según ocho (o nueve?) categorías. En cada uno de esos sectores, existen stands dedicados a bandas o cantantes famosos, donde se muestran fragmentos de letras, ropas  o atuendos típicos, así como extractos de revistas y videos. En otros casos, habían auriculares para poder disfrutar algunas canciones. Incluso allí adentro, transmitía en vivo una radio, que me imagino, pasaría Rock. No me voy a explayar demasiado hablando del museo, les dejo una foto más y cambio furibundamente de tema:


El atuendo, tal como surge en la carátula del álbum que aparece debajo, corresponde al disco Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, de los Beatles; para muchos, considerado el mejor disco de la historia. Para mi no, aunque creo que tampoco tengo un disco favorito. 

Luego de comprar algún recuerdo del lugar y sacar alguna que otra foto, continuamos nuestra travesía. El siguiente paso era conocer un submarino utilizado en la segunda guerra mundial. Suerte para nosotros, el mismo estaba ubicado a escasas dos o tres cuadras del museo, ideal para nuestro tiempo disponible. Al llegar, descubrimos que en la parte de afuera del submarino, había algunos instrumentos en exposición, tales como un periscopio y un torpedo.

Finalmente entramos. Lo primero que debo decir, es que el lugar no es apto para claustrofóbicos. Los espacios son realmente reducidos y los pasillos muy angostos. Pese a esto, es extremadamente largo y con espacio para contener decenas de personas en su interior. Como muestra, en la siguiente foto se puede observar el lugar donde dormían los militares de menor rango.


Tal como surge de la imagen, en esa sala dormirían por lo menos 20 o 25 personas. Alguien que haya visto alguna película que transcurra en algún submarino, podrá darse cuenta que las escenas donde los militares corren raudos y presurosos por los pasillos, sin chocarse, podrá darse cuenta que no hay chance de que eso suceda en la vida real. En otros sectores, te podías encontrar con baños, cocina (bastante completa por cierto), dormitorios con menor cantidad de camas (seguramente para personal de mayor rango que el de la foto anterior), una sala para lavar ropa, la sala de torpedos, el periscopio, motores, etc. Es, realmente, gigantesco. Un detalle que omití en el relato, es que en cada una de esas salas había un reproductor donde se explicaba el rol de ese sector del submarino, quiénes trabajaban ahí y sus tareas. En fin, si alguien visita la ciudad, no puede perderse este paseo (salvo que, tal como ya advertí, sea claustrofóbico).

Nos quedaban MUY pocas horas en la ciudad. El hambre arremetía contra nuestra voluntad de seguir paseando, con lo cual, optamos por visitar el Hard Rock Café local. Por el poco tiempo disponible, comimos una hamburguesa al pan con fritas (que sabía bastante mejor de lo que suena en este momento). Un elemento destacable del lugar, es que se encuentra emplazado en un hotel/centro comercial. Hasta ahora, todos los que había visitado eran locales individuales. Finalmente, con más prisa que pausa, retiramos el Spark del estacionamiento y nos fuimos para el aeropuerto.

Este es el momento donde confirmamos que la mala suerte era la tercera persona que iba en el viaje. Llegamos al sector donde se devolvían los autos, lo dejamos y nos fuimos en el bus que ya mencioné en la segunda entrada de Cleveland. Estando en el aeropuerto, a punto de despachar las valijas, nos dimos cuenta de dos cosas. La primera, era que nuestro vuelo se había atrasado unos 45'. Nos venía bien porque estábamos medio apretados de tiempo. La segunda, era que habíamos perdido una billetera. Caos. Adios dinero, tarjetas, documentos, todo. La única chance que nos quedaba era que se hubiera caído dentro del Spark, por lo cual, despachamos las valijas y nos fuimos, nuevamente, al edificio donde se alquilaban los autos. Para no demorarla más, la billetera terminó apareciendo en el auto, con todos los elementos que tenía antes de perderse (y eso que había bastante dinero adentro). Bastante aliviados, volvimos al edificio principal y partimos hacia Miami.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cleveland - Parte 3

Soy muy desordenado para escribir. No en la línea argumental de una entrada, sino más bien, en el orden de escritura (de ciudades, de experiencias) que voy llevando. Quizás hubiera sido más conveniente contar mis viajes en orden, de forma de ir cerrando pendientes. O quizás no.
No sé. Lo cierto es que hace algo más de un mes, andaba paseando por las calles de Cleveland, en medio de un viaje relámpago. Si es la primera vez que lees este blog, o bien si no lo seguís medianamente seguido, te aconsejo engancharte con la entrada anterior:


Habíamos salido de Cedar Point. Cansados, muy mucho. Recuperamos el Spark y salimos por la autopista. Misteriosamente, el camino de vuelta fue sin inconvenientes: no nos perdimos. Por lo tarde de la hora, no habían muchos lugares abiertos para comer y el hambre se estaba haciendo sentir, a fin de cuentas, comer en un parque de montañas rusas no terminaba de ser una buena idea! Allá a las cansadas, encontramos un Applebee's. Para quien no conoce, es un típico lugar de comidas estadounidense, lleno de televisores LED pasando baseball o football, decoraciones de equipos locales, una barra central cuadrada ideal para codearse a tomar una cerveza y todo ese tipo de cosas. Comer en Applebee's es realmente barato teniendo en cuenta que no es un lugar de comidas rápidas y de hecho, las porciones son abundantes y deliciosas.



Llegamos al día 2. Según los planes, estaríamos en la ciudad hasta las 16 horas, con lo cual, teníamos que ser muy precisos con los tiempos para conocer la ciudad. Nuestra única ventaja es que Cleveland es una ciudad relativamente chica y fácil de recorrer.

Desayunamos tranquilos pero en forma abundante. Debo decir que le hicimos honor al desayuno buffet y fuimos implacables. Dado que nuestros tiempos estaban realmente acotados, optamos por poner todas las valijas en el Spark, hacer check-out en el hotel y dedicarnos el resto del tiempo a recorrer la ciudad.

Uno de nuestros objetivos en Cleveland era conocer el lugar donde recientemente se descubrió que había tres chicas secuestradas hace diez años. Cuando llegamos, nos dimos cuenta que la zona estaba medio jodida; típica zona industrial semi abandonada y con fábricas abandonadas. Llegamos al lugar y descubrimos que estaba custodiada por un auto con una policía en su interior. También comprobamos en ese instante algo que ya nos habían comentado: la casa había sido demolida el día anterior. Sinceramente, da impresión caminar por el lugar, las casas más cercanas a la demolida estaban tapiadas, una de ellas con un ramo de flores en su puerta. Cualquiera que pasara por allí podía notar que algo raro había pasado. La siguiente foto debe ser del día anterior al que fuimos nosotros.


Cumplido lo anterior, dejamos el auto en un garage y nos dedicamos a caminar por el centro de la ciudad. Tuvimos la muy buena suerte, de que el día estaba súper lindo, soleado y casi sin nubes. El centro de la ciudad terminó siendo mejor de lo que esperábamos, muy espacioso, con mucho verde, con múltiples plazas y edificios bien cuidados. Como toda ciudad estadounidense, contaba con edificios el doble de altos que cualquiera de los (edificios) montevideanos. Dejo alguna foto de la ciudad. Si quieren más, vayan :P


La siguiente foto corresponde al "War Memorial Fountain", algo así como una fuente como memorial de guerra. Es realmente grande y majestuosa y ocupa el centro de una plaza.


Sigo con la historia. Quien sigue un poco la NBA, sabe que hay un equipo llamado Cleveland Cavaliers, que vendría a ser el equipo de la ciudad, el más popular. LeBron James fue su principal figura a lo largo de la historia. Lo cierto es que teníamos intenciones de conocer su estadio, por lo cual, dado que estábamos MUY cerca, caminamos hacia allí. Al llegar nos sorprendimos bastante, dado que en un predio gigante, nos encontramos con tres estadios. Por un lado, la cancha de los Cleveland Cavaliers de NBA. Pero además, Progressive Field, donde los Cleveland Indians (equipo de baseball) ofician de locales. Finalmente, el Quicken Loans Arena, donde juegan los Cleveland Gladiators, equipo de fútbol americano. Lamentablemente, no pudimos entrar a ninguno de los tres, pese a haber estado realmente cerca. Quizás el más interesante para ver era el de los Cavaliers, pero nos dijeron que estaba en reformas antes de que empezara la temporada regular.

Culminado el recorrido, decidimos ir al "Rock and Roll Hall of Fame and Museum". Sin embargo, esa experiencia la contaré en la próxima entrada. Camino al museo, pudimos caminar por una zona con pasto e inclinada hasta alcanzar unos veinte metros de altura. Luego nos dimos cuenta que ese lugar, a altura del piso, era el centro de convenciones de la ciudad. Dejo una imagen del mismo:


En la foto no se nota mucho la inclinación, pero creánme cuando les digo que las dos personas apoyadas en la baranda, están en una zona llena de pasto.

En la próxima entrada, seguramente la última de la ciudad de Cleveland, hablaré del museo de rock, del submarino, de Hard Rock y de todos los inconvenientes surgidos antes de partir a Miami.