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lunes, 25 de agosto de 2014

Berlín, Alemania - Parte 7

Estábamos en Berlín, en los primeros días de abril de 2014. En la entrada anterior, habíamos caminado por la calle de tilos hasta llegar a una isla llena de museos en el centro de la ciudad. La lluvia que unas horas antes nos había detenido unos minutos en la Puerta de Brandeburgo, ya era historia. Al salir del Museo de Pérgamo, el día volvía a estar nublado aunque con algunos destellos luminosos. Si querés leer (o releer) la parte anterior, pasá por acá:


Recién habíamos salido del museo, ya llevábamos varias horas de recorrida y el hambre se estaba haciendo sentir. Una de las comidas típicas alemanas es el clásico frankfurter, por lo cual, dada la hora (ya era media tarde) y que no habíamos comido nada en el día (bah, capaz desayunamos antes), opté por comprarle una salchicha al pan a un vendedor ambulante. Este tipo de cocineros/vendedores son conocidos como Ich bin ein berliner, son personas que van recorriendo la ciudad cocinando sus salchichas. Para ejemplificar, son similares a los vendedores de helado que van con su carrito, la única diferencia es que los alemanes van cocinando además. El precio era súper económico (menos de dos euros), aunque el gusto dejaba bastante que desear. No es que fuera feo, sino diferente a lo que esperaba. Me quedo con los Schneck.

Seguimos nuestra recorrida abandonando la isla de los museos. A partir de ese punto, la ya mencionada Unter den Linden se convierte en Karl-Liebknecht-Straße, otra importante calle del centro de Berlín. Ahora que estoy investigando y rememorando los lugares visitados, me llama mucho la atención cómo las calles (por lo menos, varias de las importantes) cambian de nombre continuamente. Unter den Linden por ejemplo, a partir de la Puerta de Brandeburgo se llama de otra forma. En fin. En ese entonces ya estábamos caminando por Karl-Liebknecht-Straße. Apenas salir de la isla, sobre la izquierda hay un acuario bastante importante al que no fuimos y por ende, no daré mayores detalles. Una cuadra más adelante, esta vez sobre la derecha aparecen dos puntos importantes de la ciudad: Marienkirche y Berliner Fernsehturm.


Marienkirche es la Iglesia de Santa María de Berlín. Es una construcción muy antigua. Tan es así, que no se conoce la fecha exacta de construcción, aunque ya era mencionada en crónicas locales en el siglo XIII. Esto la convierte en una de las iglesias más antiguas de Berlín. En su origen, la misma era católica. Sin embargo, pasó a ser evangélica luterana a partir de la reforma protestante.




Por su parte, Berliner Fernsehturm es una torre de televisión construida en 1969 por la RDA. Actualmente es uno de los íconos de la ciudad, siendo de los lugares más visitados por turistas en Berlín. La torre mide 368 metros, siendo el cuarto edificio más alto de Europa. En su cúspide hay una cúpula, donde coexisten un restaurante giratorio y un mirador a 200 y pocos metros de altura, desde el cual se pueden ver todos los barrios berlineses.




Estar parado al lado de la torre permite darse cuenta de la enorme dimensión de la misma. De hecho, no fue sencillo fotografiarla estando cerca y debimos movernos bastante para encontrar un buen ángulo. Lamentablemente, cuando fuimos había una espera de tres horas para subir, por lo cual decidimos postergarlo para el día siguiente. Luego, terminó postergándose para el próximo viaje a la ciudad. Creo que hoy me arrepiento de la elección.



Continuando la caminata por Karl-Liebknecht-Straße llegamos a Alexanderplatz, una de las plazas más importantes de la ciudad. Está rodeada por edificios importantes, como Berliner Fernsehturm o el Park Inn Hotel, que es el edificio más alto de la ciudad con sus 125 metros. Dentro de la plaza hay un monumento llamado Urania-Weltzeituhr (Reloj Mundial), una estructura que rota permanentemente y muestra la hora actual de distintas ciudades del mundo. La parte de abajo del reloj está dividida en 24 caras, cada una correspondiente a un huso horario. La parte superior en cambio, muestra una versión simplificada del sistema solar, con sus planetas y órbitas. Junto con la torre de televisión, es uno de los puntos típicos de la ciudad.





Alrededor de Alexanderplatz hay un gran número de tiendas de todos los tipos. Asimismo, es un punto muy importante de trasbordo para pasajeros. De todas maneras, debo aclarar que el término plaza es un tanto distinto al que aplicamos en Uruguay. Alexanderplatz como se puede ver en la imagen es un gran espacio que permite que miles de personas transiten sin problemas, pero que no cuenta con el verde de una plaza típica uruguaya. Como comentario final, el origen del nombre de la plaza es en honor a la visita del zar Alejandro I de Rusia en el año 1805.



Por el momento es todo. Creo que estaría quedando una única entrada de Berlín, donde hablaré del muro y de topografía del terror, una exposición que valió la pena visitar.

domingo, 20 de julio de 2014

Berlín, Alemania - Parte 6

Es cómico. Alemania se consagró como campeón del mundo por cuarta vez en su historia y, mientras veía sus festejos por el centro de la ciudad, iba reconociendo varios de los lugares visitados y posteriormente relatados en esta bitácora. Asimismo, estando precisamente en Berlín, me compré la camiseta de Die Mannschaft (así se conoce a la selección alemana). Luego, durante el mundial, comencé a escribir sobre Berlín... Así que, no es que me crea cábala, pero si algun país (de los que clasifique a Rusia 2018) me financia el viaje un par de meses antes del próximo mundial, con gusto iré a visitarlos, me compraré su camiseta y escribiré mis relatos en esta bitácora.

En el final de la entrada anterior habíamos quedado, literalmente a punto de llegar a una isla. Si querés saber el por qué, entrá al siguiente link:


Estábamos en Mitte, el centro de la ciudad, caminando por Unter den Linden. Sobre este bulevar existen numerosos museos, bancos, restaurantes y sitios de interés. Asimismo, tal como indica su nombre en alemán, el bulevar está decorado con cientos de árboles de tilo, que hacen de este bulevar un paseo ineludible en Berlín.

Un poco antes de llegar a la isla de los museos, está el Deutsches Historisches Museum (Museo Histórico Aleman). Entramos al mismo únicamente a curiosear y vimos un lugar ciertamente grande y según recuerdo, un tanto lúgubre. Dado que nos quedaba poco tiempo en la ciudad y varios destinos por recorrer, decidimos no pagar el ticket de entrada y seguimos nuestro recorrido. Sin embargo, investigando un poco encuentro que es el museo de historia alemana en Berlín y cuyo edificio, paradójicamente, es el más antiguo de la avenida.



Sus colecciones cuentan con más de 2000 años de historia alemana, cubriendo desde la cultura (en distintas etapas de la historia), documentos, artesanías, arte y afiches, monedas, colecciones militares y demás. Incluso, el museo cuenta con un cine adentro. Parece ser muy completo y recomendable para aquellos amantes de la historia.

Dicho esto, cruzamos el Río Spree y llegamos a la Museumsinsel (o Isla de los Museos). Encontré una imagen interesante para comprender el hecho de tener una isla en el medio del centro de una ciudad:



Para ubicar al lector, veníamos caminando por Unter den Linden, de izquierda a derecha de la imagen. El Deutsches Historisches Museum es el edificio que en el mapa aparece como Zeughaus. Si bien no lo aclaré anteriormente, el Zeughaus fue un edificio construido a inicios del siglo 18 para ser usado como arsenal de artillería. Actualmente, este edificio es el que alberga al Museo Histórico Aleman.

El sector pintado en rojo en el mapa, corresponde casi exclusivamente a museos, salvo por alguna excepción, como la Berliner Dom (o catedral de Berlín). El predio donde están ubicados es bastante grande, con mucho verde en sus alrededores, con fuentes, jardines y estatuas como decoración. Los edificios que albergan a los museos son notoriamente antiguos y (aparentemente) se encuentran en buen estado de conservación (aunque no sería raro que hubieran sido reconstruidos luego de la Segunda Guerra). En cierta forma, algunos de los edificios me hicieron acordar (sin haber ido) al Partenón. Seguramente, no tengan nada que ver, hayan sido construidos con estilos diferentes y en épocas distintas, pero para mi son parecidos.



En la imagen anterior, apenas dos de los varios museos que se pueden visitar en la Museumsinsel. No voy a entrar en detalle, pero en la isla se pueden visitar: el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, la Galería Nacional Antigua, el Museo Bode, la Galería James Simon y el Museo de Pérgamo. Éste último fue el que visité y por ende, contaré un poco qué se puede ver en su interior.

El Pergamonmuseum (o Museo de Pérgamo) fue inaugurado en el año 1930 y conceptualmente es distinto a cualquier otro. En lugar de construir el edificio y luego acomodar las obras de arte en su interior, se hizo un proceso totalmente a la inversa: se llevaron las obras de arte y a su alrededor se construyó el edificio. Es por esto que en muchos sectores del museo, varias de las obras arquitectónicas que se presentan constituyen las paredes o columnas del museo. La construcción se divide en varias zonas, destinadas al Islam, a Roma, Grecia, Mesopotamia o Próximo Oriente (entre otras).

No quiero aburrir mucho con la descripción de un museo, así que dejaré varias imágenes sobre el mismo, esperando que sean del agrado del lector. En esta primera imagen el concepto de una obra colocada en un lugar y luego el edificio a su alrededor:



Esta siguiente imagen corresponde al Altar de Pérgamo. Este altar es un monumento religioso que fue construido alrededor del año 200 a.C. en la acrópolis (parte más alta) de Pérgamo. Esta ciudad actualmente no existe, pero en caso de existir, formaría parte de la actual Turquía. El altar fue trasladado y reconstruido en Berlín en el año 1886 a partir de un acuerdo entre Alemania y el Imperio Otomano. Al igual que en la foto anterior, las escaleras del altar sirven de comunicación entre dos partes del museo. Al subirlas, se accede a un sector totalmente distinto.



La siguiente imagen corresponde a la Puerta de Istar, una de las ocho grandes puertas de la muralla interior de Babilonia (actualmente Irak) y consagrada a la diosa de igual nombre. La puerta mide 14 metros de altura por 10 de ancho. Fue construida en el año 575 a.C. por Nabuconodosor II. Tal como puede verse en la imagen, la puerta está decorada con siluetas de distintos animales. Fue descubierta por expediciones alemanas de inicios del siglo XX y trasladada a Berlín, lugar donde fue reconstruida.



Nuevamente, si uno es amante de los museos y de la historia y planea quedarse varios días en Berlín, puede visitar todos estos museos sacando un pase libre con un descuento importante sobre el precio final.

Saliendo del museo, pero también ubicada en la isla, se encuentra la Berliner Dom (Catedral de Berlín), que es un templo de la Iglesia Evangélica en Alemania. Es un edificio imponente (mide 116 metros de alto), construido alrededor del año 1900 y concebido originalmente como un templo protestante que constrarrestara la influencia de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.



Bien, por hoy, he terminado. Si todo sale bien, la próxima hablará de Alexanderplatz, de la torre de TV y quizás del muro. Por lo que veo, restan aún como dos o tres entradas más de Berlín!

jueves, 17 de julio de 2014

Berlín, Alemania - Parte 5

Casi sin querer, estamos (en esta relación escritor-lector) en la quinta entrada respecto a Berlín, capital de Alemania. He notado que de alguna manera los relatos han ido evolucionando, desde simplemente cuentos de lugares visitados y anécdotas, a relatos con chispazos de historia y cultura general. No sé si esto se debe a una mejora en mi nivel de escritura o si simplemente, Berlín es la primera ciudad que visité con mucha (demasiada) historia reciente. Creo que prefiero no saberlo.

Para el lector desprevenido, vengo contando mis avatares por la capital teutona. Si te perdiste la entrada anterior, te la dejo al alcance de un click:


Amanecía un nuevo día en Berlín. Luego de varios días soleados y primaverales, el cielo volvía a estar amenazante y se notaba que la lluvia no se haría desear demasiado. El plan para el día era ir por primera vez al centro de la ciudad, o Mitte, como se lo conoce en aquellas latitudes. Para ubicar espacialmente al lector, para llegar al centro, bastaba con volver a la Puerta de Brandeburgo y desde allí, en lugar de caminar hacia el Tiergarten, ir exactamente hacia el lado opuesto, caminando por el bulevar principal de la ciudad: Unter den Linden (en español: Bajo los Tilos).

Volvíamos de salir de lo del amigo Thomas. No sé si lo había comentado antes o no, pero luego del incidente en el subte, descubrimos que teníamos un ómnibus a dos cuadras de nuestro alojamiento que nos dejaba enfrente a Potsdamer Platz. Hacia allí fuimos, utilizando nuestro ticket por tres días.

En este momento, haré un paréntesis para contar algo que me pareció raro en Berlín. En todas las ciudades en las que estuve donde había subte, los vagones eran individuales y de tamaño similar al de un ómnibus. Para salir de un vagón y entrar a otro, era necesario salir por una puerta e ingresar al siguiente. En Berlín, los subtes son diferentes. 



Como se puede ver en la foto, es un espacio contínuo desde una punta a la otra del tren. Es muy extraño ver hacia la parte de atrás cuando se está en movimiento, sobre todo cuando se está pasando por una curva, dado que el tren parece ir serpenteando por las vías. Con esto cierro el paréntesis: )

Llegamos a Potsdamer Platz, compramos un café en Starbucks y continuamos hasta el lugar planeado. Sin embargo, antes de caminar por el bulevar más famoso de la ciudad, teníamos una parada obligatoria: el Reichstagsgebäude o edificio del Reichstag. En este edificio, funciona actualmente el parlamento alemán.



Como el lector se podrá imaginar, por su cercanía, el edificio se encuentra en el barrio del Tiergarten, en el distrito Mitte. Fue terminado de construir en el año 1894 y (según Wikipedia) tiene un estilo neorrenacentista (espero que por lo menos un lector entienda esta última parte). Desde el año 1999 y cada cinco años se reúne en el Reichstagsgebäude la Convención Federal para elegir al presidente de Alemania. No confundir al presidente con el canciller de Alemania. Por lo menos en estos lares, estoy convencido de que (casi) nadie conoce al presidente alemán, un tal Joachim Gauck. Sin embargo, creo que todos sabemos el nombre de esta señora:



Me volví a desviar del tema principal: El edificio del Reichstag. Si el lector es frecuente del blog, habrá notado que en ningún momento mencioné que dicho edificio hubiera sido dañado durante la Batalla de Berlín en la Segunda Guerra Mundial. Bueno, lo menciono ahora. Durante dicha batalla, el Reichstagsgebäude fue lugar de cruentos enfrentamientos, siendo seriamente dañado. Incluso, a fines de febrero del año 1933, el edificio del parlamento ardió en llamas debido a un incendio intencional que nunca fue aclarado. Fue recién luego de la reunificación de Alemania, que el parlamento volvió a sesionar allí, previo a una gran reforma y modernización del edificio. Una de las principales características del recinto pasó a ser su nueva cúpula, que se ha convertido en una gran atracción turística, recibiendo miles de visitantes por día. Dentro de la misma existen rampas que permiten acceder a un mirador, que se levanta a 40 metros del suelo.



Como último comentario de la cúpula y tal como mencioné anteriormente, la misma puede ser visitada por turistas. De hecho, si no recuerdo mal se puede hacer en forma gratuita el paseo, mediante una reserva por la web. El día que pasamos por allí no teníamos hecha la reserva y luego no volvimos a ir, por lo cual, la subida a la cúpula quedará para el próximo viaje.

El clima estaba amenazando desde hacía algunas horas, hasta que en un momento cercano al mediodía comenzó a llover en forma bastante intensa, debiendo refugiarnos un buen rato en la Puerta de Brandeburgo. Cuando amainó un poco el agua, retomamos la caminata. Del otro lado de la puerta, está otra plaza bastante famosa de Berlín: la Pariser Platz (plaza de París). Luego de la plaza, comienza el bulevar Unter den Linden (que vendría a ser una continuación de Straße des 17. Juni, la que cruza el Tiergarten), uno de los más famosos de la ciudad y una de las principales rutas hacia el centro.

En Unter den Linden existen múltiples tiendas donde comprar recuerdos y chucherías de la ciudad, así como la versión alemana del museo de cera Madame Tussauds. Sobre este bulevar hay algunos edificios universitarios, así como diversos comercios y restaurantes. Tal como indica su nombre, existen cientos de árboles de tilo a lo largo de la calle, que fueron plantados en el año 1950. Al igual que en varios puntos de la ciudad, múltiples edificios importantes que dan a este bulevar están siendo remodelados o refaccionados, en la mayoría de los casos, con el objetivo de dejarlos idénticos a su construcción original.

Durante la caminata, me encontré con un Buddy Bär (oso Buddy), que es una escultura de un oso, de tamaño natural, de la cual hay 300 por todo Berlín (ubicados en plazas y calles importantes de la ciudad). Una peculiaridad que tienen, es que cada uno de los osos está pintado con un diseño distinto. De hecho, hace algunos años, vino una exposición de estos osos pintados a Montevideo, que si no recuerdo mal, se colocaron en la Plaza Independencia. Por otra parte, los osos promueven la tolerancia, la comprensión entre los pueblos y la paz entre las naciones del mundo.



A menos de dos kilómetros de la Puerta de Brandeburgo, caminando por Unter den Linden, se llega a un lugar llamado Isla de los Museos. La razón es simple, es literalmente una isla entre dos ramas del Río Spree donde hay varios museos. Sin embargo, la Isla de los Museos será parte del próximo relato.

Gracias por la compañía!