Mostrando entradas con la etiqueta Alexanderplatz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alexanderplatz. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de septiembre de 2014

Berlín, Alemania - Parte 8

Eran las últimas horas en Berlín. Habíamos dejado atrás Alexanderplatz y ya estaba atardeciendo (anochecía apenas después de las 6 p.m.). El día estaba gris, fresco, un tanto lluvioso. La última visita que teníamos planificada para el día correspondía a un sector del Muro de Berlín un poco menos turístico que los visitados hasta el momento. Esta entrada es la octava correspondiente a la ciudad de Berlín en Alemania. Si te perdiste la última, te facilito un link:


El lugar que pensábamos visitar estaba a unos 2.5 kilómetros de Alexanderplatz, distancia suficiente como para caminar en unos pocos minutos a paso acelerado. Como comentario al margen, durante la caminata descubrí los té helados saborizados de Nestlé, en este caso, probé el de durazno. De haberlos descubierto antes, claramente se habrían convertido en un vicio.

Seguíamos avanzando, mientras la tarde se volvía (aún) más gris, fría y lluviosa. Casi que de camino entre nuestro origen y nuestro destino estaba Hackescher Markt, un mercadito con varios comercios y bares para tomar algunos caliboratos, alrededor de un espacio central bastante grande. Dadas las condiciones climáticas, preferimos continuar la caminata, sin detenernos mucho en el lugar.



Algunos minutos después llegábamos a Gedenkstätte Berliner Mauer, o en español, el memorial del Muro de Berlín. El mismo está situado en el medio de la ciudad y se extiende por casi 1.5 kilómetros. El lugar al que llegamos además, era lindero a Friedhof der Sophiengemeinde, un cementerio protestante de la ciudad. De hecho, según lo que leímos, este cementerio fue dividido en dos cuando se construyó el muro. En ese momento descubrimos que no era una buena combinación ir al memorial del muro pegado a un cementerio, en una fría y lluviosa tarde otoñal. Casi literalmente, el aire se cortaba con un cuchillo. El ambiente se sentía muy pesado, al punto de generar cierta incomodidad en el visitante. En el lugar hay varias columnas donde se explican hechos y se describen construcciones que había en el lugar.




El área era bastante amplia. En ciertos sectores había restos de muro graffiteados, en otros tantos, unas columnas que seguían el recorrido original. Cuando nosotros visitamos el lugar, seríamos unas diez personas en total leyendo la cartelería y viendo los alrededores. Todos con la misma expresión de respeto en el rostro. Y silencio. Demasiado silencio. En cierto sector, un monumento en honor a las 136 personas que murieron en el muro, entre civiles y guardias, con sus respectivas fotos (algunas incluso con flores).





No nos quedamos demasiado más tiempo en el lugar. La lluvia era cada vez más intensa, como si nos estuviera echando del lugar.



Al día siguiente, fuimos a recorrer una exposición gratuita llamada Topographie Des Terrors. En la misma, se realiza un relato histórico en forma cronológica de la situación de Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial, de las causas de la misma, del durante y cómo quedó todo luego de 1945. La exposición es una clase de historia, con hechos que todos conocemos por haberlos aprendido en el liceo y otras tantas situaciones que desconocía. Es muy fuerte todo lo que se siente y aprende al visitar el lugar, por lo cual, recomiendo fuertemente ir en caso de estar en la ciudad.





El último punto visitado fue Checkpoint Charlie, el punto fronterizo más famoso en Berlín entre 1945 y 1990. Permitía el paso entre las zonas de control estadounidense y soviética, que ahora serían los barrios Mitte y Kreuzberg. Únicamente empleados militares y de embajadas de los aliados, entranjeros y funcionarios permanentes de la RDA y RFA tenían permitido el cruce por el lugar. El punto de control fue derribado en junio de 1990, mientras que en agosto del 2000 se inauguró la reconstrucción de la caseta, que se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.




Advertencia al visitante:



Y con esto se terminó la visita a Berlín, ciudad que recomiendo fuertemente visitar pues es de las pocas ciudades en el mundo con una gran cantidad de historia reciente (menos de cien años). Es increíble (y admirable) ver cómo han podido reconstruir todo y ser de los países más pujantes del mundo luego de haber quedado devastados al final de la guerra. Eso sí, si se pretende ir a la ciudad, el lector deberá saber que extrañamente, no todos los alemanes hablan inglés (al menos yo pensaba eso), por lo cual, la comunicación con los berlineses puede llegar a no ser un tanto complicada (salvo que el lector hable alemán).

lunes, 25 de agosto de 2014

Berlín, Alemania - Parte 7

Estábamos en Berlín, en los primeros días de abril de 2014. En la entrada anterior, habíamos caminado por la calle de tilos hasta llegar a una isla llena de museos en el centro de la ciudad. La lluvia que unas horas antes nos había detenido unos minutos en la Puerta de Brandeburgo, ya era historia. Al salir del Museo de Pérgamo, el día volvía a estar nublado aunque con algunos destellos luminosos. Si querés leer (o releer) la parte anterior, pasá por acá:


Recién habíamos salido del museo, ya llevábamos varias horas de recorrida y el hambre se estaba haciendo sentir. Una de las comidas típicas alemanas es el clásico frankfurter, por lo cual, dada la hora (ya era media tarde) y que no habíamos comido nada en el día (bah, capaz desayunamos antes), opté por comprarle una salchicha al pan a un vendedor ambulante. Este tipo de cocineros/vendedores son conocidos como Ich bin ein berliner, son personas que van recorriendo la ciudad cocinando sus salchichas. Para ejemplificar, son similares a los vendedores de helado que van con su carrito, la única diferencia es que los alemanes van cocinando además. El precio era súper económico (menos de dos euros), aunque el gusto dejaba bastante que desear. No es que fuera feo, sino diferente a lo que esperaba. Me quedo con los Schneck.

Seguimos nuestra recorrida abandonando la isla de los museos. A partir de ese punto, la ya mencionada Unter den Linden se convierte en Karl-Liebknecht-Straße, otra importante calle del centro de Berlín. Ahora que estoy investigando y rememorando los lugares visitados, me llama mucho la atención cómo las calles (por lo menos, varias de las importantes) cambian de nombre continuamente. Unter den Linden por ejemplo, a partir de la Puerta de Brandeburgo se llama de otra forma. En fin. En ese entonces ya estábamos caminando por Karl-Liebknecht-Straße. Apenas salir de la isla, sobre la izquierda hay un acuario bastante importante al que no fuimos y por ende, no daré mayores detalles. Una cuadra más adelante, esta vez sobre la derecha aparecen dos puntos importantes de la ciudad: Marienkirche y Berliner Fernsehturm.


Marienkirche es la Iglesia de Santa María de Berlín. Es una construcción muy antigua. Tan es así, que no se conoce la fecha exacta de construcción, aunque ya era mencionada en crónicas locales en el siglo XIII. Esto la convierte en una de las iglesias más antiguas de Berlín. En su origen, la misma era católica. Sin embargo, pasó a ser evangélica luterana a partir de la reforma protestante.




Por su parte, Berliner Fernsehturm es una torre de televisión construida en 1969 por la RDA. Actualmente es uno de los íconos de la ciudad, siendo de los lugares más visitados por turistas en Berlín. La torre mide 368 metros, siendo el cuarto edificio más alto de Europa. En su cúspide hay una cúpula, donde coexisten un restaurante giratorio y un mirador a 200 y pocos metros de altura, desde el cual se pueden ver todos los barrios berlineses.




Estar parado al lado de la torre permite darse cuenta de la enorme dimensión de la misma. De hecho, no fue sencillo fotografiarla estando cerca y debimos movernos bastante para encontrar un buen ángulo. Lamentablemente, cuando fuimos había una espera de tres horas para subir, por lo cual decidimos postergarlo para el día siguiente. Luego, terminó postergándose para el próximo viaje a la ciudad. Creo que hoy me arrepiento de la elección.



Continuando la caminata por Karl-Liebknecht-Straße llegamos a Alexanderplatz, una de las plazas más importantes de la ciudad. Está rodeada por edificios importantes, como Berliner Fernsehturm o el Park Inn Hotel, que es el edificio más alto de la ciudad con sus 125 metros. Dentro de la plaza hay un monumento llamado Urania-Weltzeituhr (Reloj Mundial), una estructura que rota permanentemente y muestra la hora actual de distintas ciudades del mundo. La parte de abajo del reloj está dividida en 24 caras, cada una correspondiente a un huso horario. La parte superior en cambio, muestra una versión simplificada del sistema solar, con sus planetas y órbitas. Junto con la torre de televisión, es uno de los puntos típicos de la ciudad.





Alrededor de Alexanderplatz hay un gran número de tiendas de todos los tipos. Asimismo, es un punto muy importante de trasbordo para pasajeros. De todas maneras, debo aclarar que el término plaza es un tanto distinto al que aplicamos en Uruguay. Alexanderplatz como se puede ver en la imagen es un gran espacio que permite que miles de personas transiten sin problemas, pero que no cuenta con el verde de una plaza típica uruguaya. Como comentario final, el origen del nombre de la plaza es en honor a la visita del zar Alejandro I de Rusia en el año 1805.



Por el momento es todo. Creo que estaría quedando una única entrada de Berlín, donde hablaré del muro y de topografía del terror, una exposición que valió la pena visitar.